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La mano de Víctor Fernández

Análisis

En el Real Zaragoza no solo cambió la ilusión. Victor introdujo varias modificaciones respecto a las semanas anteriores

Un par de días después, tras el aluvión de entusiasmo con el que la afición vivió el choque ante el Extremadura, toca repasar de forma más reflexiva el primer partido de Víctor Fernández como entrenador del Real Zaragoza en su tercera etapa.

El equipo maño llegaba a este encuentro como si de una final se tratase. A lo largo de la semana se le dio esa etiqueta, incluso desde dentro del propio club. Un partido contra un rival directo que además tenía que servir para romper esa racha nefasta en la Romareda. Por todo eso y por la ilusión que representa la vuelta de una leyenda de este club como Víctor Fernández, el equipo y la afición cambiaron radicalmente. No sé exactamente cuál fue el primer elemento que tiró del carro, pero ambos tuvieron un papel esencial en la victoria por 2 goles a 1 frente al equipo extremeño.

El equipo recuperó su esencia

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Algo que se ha dicho siempre sobre esta plantilla es que estaba diseñada para jugar al fútbol, para proponer con el balón y ser valientes. Y esas fueron las características principales del Real Zaragoza en el partido de este fin de semana. Víctor apostó por 3 delanteros desde el inicio, algo a lo que nunca se atrevió Lucas Alcaraz y el equipo dio más pases entre líneas que casi durante todo el ciclo con el entrenador granadino. Se recuperó el rombo, pero con matices. Delanteros mucho más abiertos, donde sorprendió sobre todo Álvaro Vázquez, que pasó más tiempo en el pico del área izquierdo que dentro del área. Quizá hubiera sido más propicio que Gual hubiera aparecido más abierto que el ex delantero del Espanyol, pero es que el Real Zaragoza atacó mucho más por la banda izquierda que por la derecha. Lasure tuvo más llegadas que en cualquier otro partido, aunque su mala dinámica le impidió estar del todo fino y James Igbekeme recuperó esas buenas sensaciones que dejó en sus primeros partidos con el escudo del león.

Jugadores del Zaragoza se abrazan al canterano Pombo tras su gol. Foto: LaLiga 1/2/3

El equipo fue superior en todo momento a su rival. Sin embargo, el Extremadura tuvo algún que otro contragolpe peligroso, en uno de los cuales llegó el gol. Es un equipo que a pesar de ocupar ahora mismo puestos de descenso ha demostrado que arriba tiene jugadores muy interesantes y descubrieron que en la espalda de Alberto Zapater podrían encontrar algo de espacio. Y es que el capitán volvió al once inicial ocupando un puesto más propio de su primera etapa en el club que de los últimos años. Sin embargo, esas salidas verticales y esporádicas fueron muy bien tapadas por una pareja de centrales inédita. Alberto Guitián y Alex Muñoz solventaron muy bien las pocas acciones que el equipo visitante protagonizó, y demostraron que deben ser la pareja defensiva que hagan crecer al equipo en salida de balón y en defensa.

Con 0-1 el equipo no se vino abajo, sino que siguió insistiendo y manteniendo un nivel ofensivo muy constante. Daba la sensación de que el partido debía remontarse, algo que no se sentía desde hace meses. Y dentro del buen hacer colectivo hubo 3 piezas que fueron primordiales para poder completar la remontada. Javi Ros, Pombo y Papu. El número 10 volvió a completar un partido enorme. Está siendo el futbolista más regular de la temporada y desde la posición de pivote manejó el ritmo del encuentro y los primeros pases de las posesiones zaragocistas. Por otro lado, Pombo jugó un muy buen partido desde esa mediapunta en la que a algunos no les parece convencer pero desde la que él disfruta muchísimo. Consiguió el gol del empate y dejó unas lágrimas finales de liberación que representan a cualquier fiel aficionado que venía pasando semanas muy duras. Y por último Papu. Desde hace meses no se contaba con el que ahora mismo es el jugador más diferencial de toda la plantilla. El georgiano puede estar 5 partidos sin hacer nada destacable y se le puede criticar por individualista, pero tiene una calidad absolutamente diferencial. Su combo de regate + disparo le permite fabricar goles de la nada, algo que solo puede hacer él. Que recupere la regularidad que tuvo en algún tramo de la pasada temporada es esencial para que el Real Zaragoza mejore en ataque.

El equipo disparó 29 veces

Según estadísticas de la Liga, el Real Zaragoza acumulaba 65 disparos en los últimos 8 partidos. Una media de 8’13 durante el paso de Alcaraz. Frente al Extremadura completó 29 remates. Un dato demoledor que es el que mejor explica ese cambio de protagonismo, valentía y mejora ofensiva que estamos comentando. Habrá que ver la evolución del equipo en las próximas jornadas, pero el equipo con Victor vuelve a ilusionar, y nos ha permitido a los zaragocistas dejar este 2018 con una pequeña sonrisa.

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por Javier García léelo en 3 min