ZARAGOZA | El Real Zaragoza empató un partido que mereció perder de pe a pa, aferrado a un milagro que no se ajustó al fútbol, sino a los caprichos del juego. El suspense jugó dos veces a favor del Zaragoza, sostenido por el descaro y el fútbol febril de Saidu, también por las paradas de un portero total como Adrián Rodríguez. El Castellón acumuló ocasiones, fue una manada de disparos. El equipo de Johan Plat desnudó a un Zaragoza temeroso, colgado de su larguero. Y ahí, en ese ejercicio de pura supervivencia, Dani Gómez encontró un tesoro. Resolvió desde el misterio y firmó un punto que tuvo mucho de milagro.
⚽️🦁 FSiguel la cuenta atrás para el fin de Mercado -Previa CD Castellón vs Real Zaragoza/h2>
Adrián Rodríguez (8´5): El Real Zaragoza tiene portero. Uno largo y elástico, sólido, que transmite seguridad ante un vendaval. Cuando el equipo se arrodilló, él sostuvo la avalancha. Dejó media docena de intervenciones de mérito y una parada definitiva que permitió creer en el empate. Le llamaron inexperto, hasta que le dejaron demostrar que puede ser todo lo contrario.
Francho Serrano (6): Se desplegó en ataque, como el correcaminos que siempre fue. Logró darle alas al Zaragoza y buscó promesas en sus centros. En defensa, sufrió ante Cipenga, un extremo veloz e incómodo, difícil de cubrir. Dejó todo lo que tenía dentro, en un lugar que no es el suyo. Y que Gabi siempre ha creído que lo acabará siendo.
Yussif Saidu (8´5): Demostró desparpajo, energía y un poder en los duelos que nadie tiene en este equipo. Tiene una inconsciencia maravillosa, difícil de definir. Juega como central como si no lo fuera: no le pesa ni el escenario ni conoce la responsabilidad. Rápido y valiente, llegó primero a las carreras y mostró que tiene proyección en la zaga y como mediocampista, en su lugar natural. No pudo frenar el tanto del Castellón, pero lo compensó con una acción llena de descaro, en la que estrelló el balón en el larguero. Es un diamante, un descubrimiento.
Pablo Insua (5): Mostró que es un especialista de área, en el mejor y el peor sentido del término. Protegió su zona y defendió la cueva, pero describió carencias a campo abierto. Camara jugó a otra velocidad y le ganó muchos de los duelos. Se cargó pronto con una amarilla, pero se contuvo y supo jugar con ella.
Aleksandar Radovanovic (7): Con el físico al alza, jugó su mejor partido en el Real Zaragoza. Llegó a tiempo a los balones muertos y, más protegido, supo acortar sus carreras. En los enfrentamientos directos sigue sufriendo, pero en Castalia logró reducir el impacto de sus defectos. Cerró el partido con 11 despejes, en una cifra que subraya su mejor virtud. Para completar su balance, el empate se alcanzó con un pase suyo, una asistencia diferida.
Juan Sebastián (5´5): Pudo proyectarse en ataque, pero le costó desenvolverse en defensa. Elegante con balón, el fútbol interior de Calatrava le dejó muchas veces sin una marca fija. En otras ocasiones le encontraron en la emboscada y hubo acciones que fueron un todos contra él. Jugó en un sitio antinatural y se esforzó en tapar las hemorragias.
Raúl Guti (2): Impreciso, en su fútbol hay voluntad, pero una suma preocupante de errores. El partido pasó por sus costados a toda velocidad y él llegó siempre tarde.
Toni Moya (5): Pierde balones sencillos, le cuesta vencer en las disputas y no supo ponerle pausa al partido del Zaragoza. A su partido le salvan los registros estadísticos. También un espiritu combativo en el tramo final que hacía tiempo que no mostraba.
Ager Aketxe (2): El partido le desbordó por completo y él ya no desborda a nadie. Dividió balones que eran suyos y tampoco estuvo fino en el balón parado. Dejó un recurso bonito de taco, pero se equivocó en absolutamente todo lo demás. El fútbol va a un ritmo mayor del que él puede darle al juego.
Sebas Moyano (4): Jeremy Mellot le ganó el pulso. Tuvo que regatearle siempre dos veces en la misma jugada. Pareció más rápido en el primer regate que en todos los siguientes.
Samed Bazdar (3): Solo y desastido, Gabi le envió a una batalla en la que nunca pudo vencer. Bastante partido sacó de los 6 balones que tocó en Castalia. La pena se hace todavía mayor si se atiende a un detalle: ha empezado este curso a una velocidad mayor de la que se fue en el anterior.
Cambios del Real Zaragoza:
Mario Soberón (4): Se le ve pesado, lento y sin brillo en su ejecución. En el área es distinto. Lejos del gol, parece uno más.
Paulino de la Fuente (5): No parece recuperado y se le vio limitado en sus carreras, sin fe en la explosión. Con el balón en los pies tiene magia, pero actuó siempre a un mundo del gol.
Dani Gómez (7): Reactivó al Real Zaragoza a través de su desmarque, voluntad e insistencia. Productivo, generó ocasiones y firmó el tanto del empate en una acción que fue confusión, suspense y misterio.
Valery Fernández (4): Debe coger ritmo competitivo y recuperar su velocidad punta. Consicente de que está en el inicio de ese proceso, se limitó a regatear hacia dentro.
Pau Sans (5): Dinámico y lleno de voluntad, buscó agitar el partido en sus minutos. En la recta final, no cerró bien una acción que llevaba su nombre.
Entrenador:
Gabi Fernández (3): Parece perdido, en busca de una identidad para su equipo. Un día después de decir que quería ser protagonista, resguardó al equipo en su guarida. Defendió el área, pero jugó a la ruleta rusa. Si en alguno de los dos partidos anteriores, el fútbol fue injusto con el Zaragoza, en Castalia saldó su deuda. El Real Zaragoza empató en una acción asilada, después de haber sobrevivido a un infierno. En la primera mitad, atacó con pocos efectivos, sin continuidad en el juego, con un fútbol estrictamente directo. En la segunda, el equipo supo rescatar un punto que parecía perdido. En su defensa se puede decir que los cambios tuvieron impacto en el resultado, pero también Gabi sabe que hubo mucho de azar en el empate.