1x1 del Real Zaragoza ante el Ceuta: una maldición desde la esquina

El Real Zaragoza empató un partido en el que muchos elementos estuvieron a su favor (2-2). Conspiró contra sí mismo y perdió una victoria esencial desde el córner, en una jugada que marca su desgracia
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Las notas del Real Zaragoza ante el Ceuta / MARCOS CEBRIÁN

El Real Zaragoza pierde la pista de la salvación, después de empatar ante el Ceuta (2-2). Fue incapaz de ganar un partido que debió ser suyo. Falló mil goles cantados y concedió dos a un rival que supo hacer mucho daño con muy pocas herramientas. Después de lograr una remontada agónica, perdió la victoria desde el córner, en un fallo imperdonable, una condena más en su temporada.

Esteban Andrada (1): Sufrió en las primeras salidas, en el presagio de lo que pasaría después. Más nervioso que nunca, pareció más convencido de todo lo que hacía con los pies que con las manos. Volvió a utilizar la estatua como una excusa en el primer gol que encajó. Y fue culpable directo en el tanto del empate, sin hacer suyo un balón que llevaba su nombre.

Martín Aguirregabiria (1): Se le vio confuso, precipitado y agotado. Incluso apático. David Navarro le retiró y le consideró de manera indirecta culpable de muchas cosas. 

Pablo Insua (5): Cabal pero limitado en algunas carreras. Gestionó bien sus problemas a campo abierto y fue el defensor más fiable del Real Zaragoza. 

Jawad El Yamiq (2): Alocado, impulsivo y lleno de nervios. Se vistió de enemigo en el primer gol en contra. Su salida de balón fue un disparo en el pie y un golpe al corazón del Zaragoza. Tampoco midió bien en el segundo tanto. Su estatus no se corresponde con su rendimiento.

Juan Larios (4): Pleno de voluntad, pero sin finura en las acciones definitivas. La banda fue suya, el partido no tanto. 

Keidi Bare (1): Lento y pesado, fue el vivo reflejo de un equipo ahogado en la primera mitad, herido en el orgullo y en el fútbol. Su cambio fue simbólico: algo se rompió en ese punto. Su salida del campo pareció un desafío. Y su reacción fue imperdonable. 

Yussif Saidu (7): Acudió a tiempo a muchos de los cruces. Cuando el equipo estaba aturdido, mostró una energía que solo está a su alcance. Ganó duelos y tuvo tranquilidad, un toque extra, recursos en un equipo desesperado y desesperante.  

Francho Serrano (7): Maratoniano e incombustible, fue el alma del equipo, más escudo que futbolista. Si dejó al equipo con una asistencia ante el Racing, le regaló a Rober otra en su regreso ante el Ceuta. Buscó un colchón en el perfil diestro y prestó todo lo que tenía. Su mayor lunar llegó en los centros, pero volvió a ser un motor para el equipo.

Rober González (7): Tuvo el partido en su zurda, desde el amanecer. Le faltó tino en sus primeras opciones, le sobró talento en la siguiente. Entonces resolvió con una vaselina especial y sumó el gol del empate. Sin estar en plenitud, es el atajo del equipo, la mejor solución al laberinto. Dejó el campo con los tres puntos, pero el partido se volvió a torcer pronto cuando él dejó el césped.

Hugo Pinilla (5): No controló bien en el gol del Ceuta, pero en esa acción la responsabilidad le corresponde al veterano. Jawad El Yamiq le lanzó un dardo y David Navarro le sacrificó en busca de un dibujo distinto. 

Dani Gómez (7): Peleó mucho, ofreció su desmarque y asumió la responsabilidad en el momento de la verdad. Tuvo hielo en la sangre y marcó un gol que debió haber servido para vencer. El fútbol tardó muy poco en negarle el tanto de la victoria.

Cambios del Real Zaragoza:

Juan Sebastián (6): Le dio al equipo profundidad y soluciones en la banda, mucho mejor que Aguirregabiria en ese lugar de la escena. En algunas acciones le falta convicción y le sobra un punto de timidez.

Mawuli Mensah (8): Fue el coche escoba, el mejor recuperador del Zaragoza. Desde la segunda unidad llegó a demostrar que no debería faltarle nunca más a este Zaragoza. Logró 10 recuperaciones, en una cifra récord en toda la temporada. Orientó el juego y se equivocó poco y produjo mucho. Ante la deserción de otros, Mawuli parece insustituible. 

Kenan Kodro (4): Negado y maldito, la portería se ha vuelto para él una gatera. La suerte le da la espalda en todos sus remates y vive en fuera de juego. 

Dani Tasende (6): Planeó su centro desde lejos y mejoró a Larios, hasta provocar ocasiones en el área del Ceuta.

Marcos Cuenca (5): Cuando llegó al partido, el fútbol era un manicomio. Lo intentó desde la frontal y tuvo en su cabeza una de las mejores opciones del Real Zaragoza en la recta final. 

Entrenador:

David Navarro: Los cambios fueron el vivo reflejo de un equipo asfixiado en la primera mitad, incapaz de ganarle la batalla a los nervios. Asumió que se había equivocado en alguna de sus piezas y acertó con un movimiento poco vistoso. La entrada de Mawuli le dio al equipo una tensión competitiva que antes no tenía. Su modificación tuvo un efecto directo, pero dejó en mal lugar su punto de partida. Si el ejército estaba lleno de creyentes, hoy cuesta mucho más tener fe. El tiempo corre en contra y la Primera RFEF está más cerca, por méritos propios.

Cuando el Zaragoza logró el más difícil todavía, se ahogó en la orilla y el Ceuta celebró el empate. La maldición se escribió otra vez desde la esquina.