Pese a la exhibición del corredor de Jávea, el liderato no cambió de dueño: el noruego Thorsten Traeen (Bahrain-Victorius) conservó el maillot rojo tras una etapa que, más allá de la escapada, apenas dejó movimientos entre los principales favoritos.
El ataque de Ayuso, decidido y ambicioso
Ayuso decidió redimirse desde el primer momento. Consciente de que el Visma-Lease a Bike controlaría la carrera, lanzó un ataque temprano en el Port del Cantó, puerto de primera categoría y uno de los colosos del día. Coronó en solitario, pero fue alcanzado en el descenso por un grupo de una docena de corredores, entre ellos su compañero Jay Vine, vencedor en Pal, y el español Raúl García Pierna (Arkéa-B&B Hotels).
La fuga rodó con margen suficiente gracias al beneplácito del pelotón, que permitió que la victoria se decidiera en la ascensión final a Cerler. Allí, Ayuso volvió a mostrarse ambicioso: arrancó en los primeros compases del puerto y solo pudo seguirle unos metros el italiano Marco Frigo (Israel-Premier Tech), que acabó cediendo y se unió a García Pierna en la persecución. El ímpetu del ganador del Tirreno-Adriático fue incontestable, y acabó entrando en meta en solitario con un gesto de rabia contenida.
Una victoria española en un escenario histórico
Ayuso se une así a una nómina de ilustres españoles que han levantado los brazos en Cerler: Cubino (1987), Delgado (1989), Chava Jiménez (1998) o Laiseka (2005). El joven talento del UAE Emirates-XRG añadió su nombre a esta lista, brindando una alegría a la afición que llenó las rampas del valle de Benasque.
Miles de personas se agolparon en el tramo final hacia l’Ampriu, ocho kilómetros con rampas de hasta el 15% y una pendiente media del 9%. Banderas, pintadas en el asfalto y cánticos crearon un pasillo de honor que convirtió la llegada en una auténtica fiesta ciclista.
La general, sin apenas cambios
En el grupo de favoritos, la batalla fue mucho más discreta. El UAE trató de dinamitar la carrera con un ataque de Joao Almeida, pero Jonas Vingegaard respondió con autoridad, seguido del resto de grandes nombres. El único damnificado fue de nuevo el español Mikel Landa (Soudal-Quick Step), que cedió un minuto más y se aleja de la pelea por el podio.
Así, la clasificación general se mantiene encabezada por Traeen, con 2:33 sobre Vingegaard y 2:41 sobre Almeida, en una lucha que promete emociones fuertes en las próximas etapas de montaña.
Protagonismo aragonés y calor de la afición
Para los aragoneses, la jornada fue muy especial. El jacetano Pablo Castrillo (Movistar Team) buscó la escapada tras su esfuerzo del día anterior, aunque admitió en meta que el cansancio le pasó factura:
“Llegando a casa tenía ganas de intentarlo, pero no ha sido posible. Queda mucha Vuelta y lo volveré a intentar”, aseguró.
La afición oscense, entregada desde la salida en Andorra hasta el último metro en Cerler, convirtió la etapa en un acontecimiento único. Familias enteras, grupos de amigos y aficionados llegados de toda España y de países como Portugal, Reino Unido, Bélgica o Colombia disfrutaron de un ambiente de gran vuelta.
Lo que viene: jornada para velocistas
Tras la emoción en la montaña, la Vuelta afronta este sábado la octava etapa, con salida en Monzón y llegada en Zaragoza, sobre un recorrido de 163,5 kilómetros prácticamente llano. Será una jornada pensada para los sprinters, aunque el viento podría jugar un papel decisivo en el desenlace.
Después de la exhibición de Ayuso en Cerler, el espectáculo está asegurado en una Vuelta que mantiene la tensión y la ilusión intactas.