Las prestaciones del terreno de juego, su seguridad o su resistencia se han valorado en las correspondientes pruebas sobre el terreno y en laboratorio realizadas, conforme a estrictos criterios establecidos por el Programa de Calidad de la FIFA, por el laboratorio escocés Sport Labs, uno de los pocos reconocidos para esta tarea por esta entidad deportiva. Los estudios analizan la interacción jugador/superficie y balón/superficie, fijándose en parámetros como la adherencia, la absorción de impacto, la deformación vertical, el comportamiento de la pelota sobre el césped, la permeabilidad al agua, o las condiciones de uso ante diversas circunstancias meteorológicas.
Para ampliar su polivalencia, este terreno de juego se ha marcado también para rugby, siendo el único espacio que cumple esta característica en la capital altoaragonesa.
Esta instalación se utiliza tanto para deporte universitario y para usos docentes del Campus oscense (en el que se imparten las enseñanzas deportivas de la Universidad de Zaragoza: el Grado el Ciencias de La Actividad Física y el Deporte, y los másteres en Profesorado de Educación Física y en Evaluación y Entrenamiento Físico para la Salud), como para competiciones federadas de la ciudad y la provincia, ligas locales y otras iniciativas de deporte social. Cada temporada cuenta con alrededor de 70.000 usos deportista/hora y 1.500 horas de ocupación, según el proyecto de renovación del campo, que incluye datos de 2015 del Servicio de Actividades Deportivas universitario.
El nuevo pavimento, de césped monofilamento, sustituye al de césped fibrilado que venía utilizándose desde la inauguración, en 2006, de las pistas deportivas del Campus oscense.