Una de las características del Pirineos Mountain Film Festival ha sido la elevada presencia de cortometrajes de fuera del mundo anglo. Si canadienses y norteamericanos se caracterizan por cortometrajes que rozan la superproducción, fuera de ellos es un tipo de cine más sencillo, que no significa menos elaborado ni que carezca de tramas que están muy presentes en el mundo de la montaña. En este sentido, Juan Bazán, miembro del jurado, reconoció cierta debilidad por uno de los cortos presentados: Egoland. Ganador del premio al mejor cortometraje de animación dirime una pregunta que plantea dudas morales en palabras de Bazán: «¿Llegas a la cumbre y lo dices o no llegas a la cumbre y dices que has llegado?».

El PMFF ha dado en esta edición un paso al frente para ser una referencia en los festivales de montaña y el objetivo es ser cada vez más ambiciosos. Los miembros del jurado alabaron la calidad de los cortometrajes presentados y Bazán, también tuvo una referencia para quienes está detrás de las cámaras y que, en ocasiones, pasan inadvertidos. Sin ellos sería imposible la realización de películas que tienen como nexo común estar pegado a la butaca ante actividades reservadas para muy pocos.
Premios del PMFF
Premio al mejor cortometraje. Into the ice: an expedition to the end of the world, de Andrew Opila.
Premio al mejor cortometraje de aventura y deporte. Jötunn, de Mikel Sarasola Arrizabalaga.
Premio al mejor cortometraje de cultura y naturaleza. Inseparable: skye, de Andrew Harrison-Brown.
Premio al mejor cortometraje de animación. Egoland, de Ignasi López Fábregas.
Premio al mejor cortometraje guión. Takanakuy, de Gustavo Vokos y Fabricio Ide.
Premio al mejor cortometraje iberoamericano. Into the mountain, de Lucas Ratton.
Premio del público. 24 Hours Odyssee, de Johannes Mair.