Una espera que se hizo larga, pero que tuvo su recompensa este pasado domingo, ante Cadí La Seu (81-65), cuando, a falta de dos minutos para concluir el primer cuarto, Carlos Cantero miraba a su banquillo y veía a la alero con una sonrisa de oreja a oreja. Con la piel de gallina y una emoción digna del género thriller, el ‘coach’ madrileño daba la orden y a Helena le tocaba desempolvar las zapatillas, que tantas alegrías pasadas habían dado a la Marea Roja, y volver al ruedo.
Oma, la dorsal ’16’, se lesionó el 16 de noviembre, y volvió a jugar un partido el día 16 de febrero. El deporte y la vida pueden ser caprichosos, pues, ya saben el dicho: El hombre hace planes y Dios se ríe. Pero en esta ocasión, la connotación no pudo ser más positiva y provechosa. Porque si alguien se merecía salir de este calvario que es cualquier lesión, esa era Helena Oma. De hecho, el baloncesto -y su persistencia- le premió al facturar su primera canasta tras 15 meses nada más prácticamente salir a la pista, pues recibía una falta de Mandic y lograba anotar un libre que fue cantado como un gol.
El propio Carlos Cantero no escondía su ilusión y emoción del momento vivido en la rueda de prensa posterior al choque ante Cadí La Seu: «Tenía la carne de gallina en la presentación. Mi ilusión era que hubiera vuelto antes, pero han sido 15 meses. Estoy contento por ese tiro libre y por ella, por el hecho de que ese día haya llegado y poder volver a contar con ella», puntualizaba orgulloso el técnico madrileño.
Lo mejor para ella está por venir, pues ya está finalizando su recuperación (muy paulatina tras 15 meses, eso sí) y podrá vivir en sus propias carnes el momento más importante de la temporada, con la Copa de la Reina en Zaragoza, la posible Final Six de la Euroliga y los ‘play-offs’ finales por el título de la Liga Femenina Endesa. El baloncesto le debe una a Oma y ya ha empezado a pagarle con la mejor divisa: vuelta a las pistas con una gran dosis de amor y el respeto inapelable de la disciplina.