HUESCA| La Rosaleda (18:30 h.) decidirá si el Huesca afronta los cuatro últimos partidos con la tranquilidad de tener la permanencia virtual o el sufrimiento de verse cerca del descenso. Si el Huesca gana en Málaga sacará 11 puntos a los andaluces con 12 en juego, pero si pierde los malagueños se pondrán a cinco y el canguelo llegará a El Alcoraz. Lo menos malo sería un empate, que es a por lo que va Ziganda. El técnico navarro sacará la `Cuconeta´ y la colocará en la portería de Andrés para sacar un punto que le deje con ocho de ventaja con los blanquiazules.
El preparador de Larrainzar puede batir el récord de jugadores defensivos en un once azulgrana, ya que puede apostar por el doble lateral en las dos bandas. Ratiu y Nieto en la derecha y Florian y Vilarrasa por la izquierda. En el eje de esa poblada defensa estará Jorge Pulido y hay dudas respecto a su compañero, ya que Jeremy anda tocado y su puesto puede ser para Rubén Pulido. En el centro del campo podría dar algo de rienda suelta con una nueva pareja formada por Sielva y Javi Martínez y en la parte ofensiva jugará Juan Carlos con alguno de los delanteros tocados.
Obeng y Kanté llegan mermados al partido de La Rosaleda. El delantero cedido por el Real Oviedo no podía ni bajar las escaleras hace una semana tras el partido de Andorra tras un golpe en el tobillo que se suma a la pubalgia que arrastra. Sin Carrillo y Joaquín en la convocatoria no sería de extrañar que debutara en Málaga Diego Aznar, el Haaland del fútbol español. Sus 23 goles con el filial se cotizan y su posible renovación ganaría enteros si se estrena con el primer equipo. Ya sea Aznar, Obeng o Kanté, los puntas oscenses tienen que aprovechar mucho sus ocasiones, ya que vana ser contadas.
La racha a domicilio
12 puntos en 18 partidos son los registros de un Huesca que no gana a domicilio desde el día del Pilar. El 12 de octubre, hace más de seis meses ganó en el Carlos Tartiere. Desde ese partido en tierras asturianas, siete empates y seis derrotas. El choque de La Rosaleda llega tras dos malos partidos, uno en Andorra (aunque a Ziganda le gustó) y otro frente al Tenerife que el entrenador lo catalogó como el peor de la temporada. Malos presagios antes de romper una racha en La Rosaleda, donde se jugarán la permanencia o un inesperado sufrimiento.