El altoaragonés decidió salir fuerte desde el primer paso. Lideró la prueba y ese riesgo que tomó de salida le costó que se fuera agotando su depósito para ser superado, eso sí, por solo dos corredores, Peter Frano y Andrsej Witek. El bronce de Raúl Criado lo consiguió tras un gran final con el eslovaco Miroslva Hrasko.
Duro trazado sobre los Tatras
Los Tatras permitieron un trazado sobre una superficie de roca y grava, empinado y ‘corrible’. La prueba se labró sobre dos grandes ascensiones superiores a un kilómetro vertical. La carrera comienza en Kościelisko, al oeste de Zakopane. Echa a trepar apenas salir, hasta coronar en el kilómetro 12 el Krzesanica a 2.096m de altitud. Se trata de uno de los cuatro ‘Picos Rojos’ Czerwone Wierchy.
Luego, la ruta se desploma hasta 1.000 m en 7 kilómetros hasta Hala Ornak y de nuevo a trepar otro KV hasta llegar a Starorobocianski Wierch, en el kilómetro 26, techo de la carrera. Luego baja más suave, con un último y más pequeño pinchazo en la cola, todo el camino de regreso a Kościelisko.
El tercer puesto le refuerza a Raúl Criado en su poderío y ve pleno de optimismo su próxima cita que será el 15 de agosto en la República Checa.