El ascendido Alcobendas visita este viernes (20.30) el Palacio. Y si algo tiene claro el cuerpo técnico del Bada es que quien piense que la diferencia de juego entre los dos equipos explica la situación de ambos sietes en la clasificación habrá dado un paso firme… para perder. Bada dobla en puntos al conjunto madrileño que ha derrotado a Granollers, Anaitasuna y Guadalajara. Es cierto que al abrigo de su afición, pero a nadie se le escapa que son tres buenos equipos. Y es por esto que se quiere a un Bada con ganas de resarcirse de su última derrota, contra Bidasoa, que el que arrolló a Teucro para afrontar el encuentro.
Con Carmona poniendo voz al equipo era lógico que hablara de la definición de las jugadas. Ahora mismo, el talón de Aquiles del grupo. Se frena al rival, pero no se rentabiliza como sería de desear ese buen trabajo. ¿Razones? Los rivales también juegan. ¿La receta? Seguir trabajando. “Sabemos que hay que corregir cosas y que los goles llegarán”, asevera el extremo. El jugador no esconde la ilusión del equipo por entrar “entre los cuatro primeros” de una Liga muy afilada. Y es que las diferencias entre el segundo y el noveno son de dos partidos. La victoria/derrota en una jornada deriva en un carrusel en la tabla. Divertido para la grada, emocionante para los jugadores, enriquecedor para una Asobal que, Barça aparte, ofrece una tremenda igualdad.
Gerard Carmona es de los tipos más queridos en el vestuario. Está encantado en la ciudad y agradecido a un equipo que, siempre ha dicho, confió en él y le devolvió al balonmano olvidándose de las lesiones. Su buen juego no pasa desapercibido ni para la selección española. Saca a relucir su sonrisa cuando se le pregunta y suelta un “ojalá”. “Como para todo deportista es un sueño”, apostilla.
Nolasco, por su parte, pone el ‘prevenga’ ante la visita del Alcobendas, un equipo con mucha movilidad, con una primera línea que es la que almacena los goles. Rechaza cualquier relación entre la clasificación, el juego y la garantía del resultado favorable antes de jugar. Subraya la necesidad de afrontar el partido con la “humildad” que hay que hacerlo ante cualquier rival y la fórmula de una defensa más portería de calidad para resolver en el ataque. También fue preguntado por esa falta de acierto y deslizó lo que es una realidad: “Estamos cerca de los grandes, pero no somos un grande”.