TERUEL | El fútbol fue injusto en Pinilla. El CD Teruel se quedó a las puertas de un estreno soñado en su regreso a Primera RFEF tras firmar un partido serio, ambicioso y muy bien trabajado ante el Betis Deportivo (0-0). Solo el VAR light, que anuló un tanto de Ayman en el minuto 83, evitó que los de Vicente Parras celebraran la primera victoria del curso en casa en un duelo realmente igualado en el que la polémica final acabó acaparando todas las miradas.
Porque lo del delantero marroquí fue un gol anulado de los que duelen. En un despeje local y una jugada rápida por el centro, el ariete se colaba para rematar con clase y batir a Manu González. El estadio celebraba con rabia, pero todo quedó congelado cuando el colegiado Campos Salinas detuvo el juego para consultar el monitor. Tras varios segundos de tensión, el gol fue anulado por presunto fuera de juego. Decisión polémica (y dudosa) que generó protestas y dejó a los locales con la miel en los labios.
Lo peor, quizá, era la sensación de no tener la certeza de si la decisión era correcta o no. Al señalar inicialmente fuera de juego, y sin disponer de suficientes cámaras ni de la línea virtual habitual en Primera y Segunda División (en Primera RFEF solamente son las mismas imágenes que en la televisión pero a cámara lenta), la revisión quedó sujeta a una imagen poco precisa que terminó sosteniendo la dudosa decisión inicial, dejando patente que todavía le queda mucho camino a esta nueva modalidad de vídeo arbitraje añadida este año a la categoría de bronce.
Volviendo al partido en sí, el encuentro arrancó con un Betis Deportivo dominador del balón pero sin profundidad. El Teruel fue asentándose poco a poco, con orden atrás y buscando las transiciones. La primera gran ocasión del partido fue para el local Alejandro Blesa, que estrelló un disparo en el poste tras una jugada individual. El filial verdiblanco respondió con llegadas sin mordiente, mientras Rubén Gálvez apenas tuvo que intervenir en la primera mitad. Sin mucho que añadir, el juego se volvió cada vez más lento y trabado, hasta que el colegiado decretó el final de los primeros 45 minutos.

Una segunda parte de infarto para el Teruel
En la segunda parte, el Teruel fue a más. La afición empujó desde las gradas y el equipo apretó líneas. Redón obligó a Manu González a sacar una mano salvadora nada más arrancar el segundo acto, y poco después, el Teruel pidió penalti en una acción polémica en el área que también fue revisada por el VAR sin consecuencias.
Ayman, muy activo desde su entrada, gozó de una doble ocasión clarísima. Primero, en un remate a quemarropa que volvió a desactivar el meta bético; después, con el tanto anulado que pudo cambiar la historia del partido. En estos últimos instantes, el partido cogió un ritmo vertiginoso y acabó siendo un auténtico correcalles a favor de un Teruel que, visto lo perdonado (o anulado), no quería irse con solamente un punto en su casillero.
No obstante, pese a la insistencia aragonesa, el marcador no se movió. El fútbol fue injusto con los de Vicente Parras que se quedan con las sensaciones más que con el resultado. Otra cuestión que se abre es la del VAR low cost, que, lejos de aclarar dudas y solventar polémicas, las añadió.