Dimsa llegó a Zaragoza el pasado mes de febrero como refuerzo para el perímetro, tras un periodo de inactividad provocado por una operación en el hombro. Su incorporación, solicitada por Porfirio Fisac, motivó la salida del uruguayo Joaquín Rodríguez. A pesar de su experiencia internacional y su trayectoria en el Zalgiris Kaunas, el escolta lituano no logró adaptarse con facilidad al equipo, condicionado por la falta de ritmo y una rotura fibrilar que lo mantuvo fuera de las pistas varias jornadas.
En total, disputó 11 encuentros con la camiseta rojilla, promediando 6,4 puntos y 1,8 rebotes en casi 17 minutos por partido. Su mejor actuación se produjo en el partido ante Baskonia, donde sumó 19 puntos, demostrando parte del talento que lo trajo hasta la Liga Endesa. Sin embargo, su rendimiento fue irregular en un equipo que tampoco vivía su mejor momento, cerrando la temporada con una derrota en casa ante el Real Madrid.
El club ha querido agradecer públicamente su paso por Zaragoza: “Queremos expresar nuestro agradecimiento a Tomas por su profesionalidad y dedicación al proyecto, y desearle mucho éxito en sus futuros retos, tanto personales como deportivos”. Por su parte, el jugador también se despidió con cariño de la afición: “Gracias a cada uno de vosotros por vuestro tiempo y vuestro apoyo. Os deseo la mejor de las suertes para las futuras batallas”.
Con la salida de Dimsa, Casademont Zaragoza inicia oficialmente su reestructuración. La dirección deportiva trabaja ya en la definición de la plantilla y la elección del nuevo entrenador, mientras se sigue evaluando el futuro de jugadores clave como Emir Sulejmanovic, Trae Bell-Haynes o Marco Spissu, en un verano que se anticipa intenso en el Príncipe Felipe.