HUESCA | La Vuelta a España 2025 convirtió este sábado a Aragón en el epicentro del ciclismo mundial. Tras partir de Monzón, el pelotón recorrió la provincia de Huesca antes de llegar a Zaragoza, donde una multitud abarrotó las calles para disfrutar de un final vibrante con triunfo del belga Jasper Philipsen.
La jornada, marcada por el entusiasmo popular, dejó imágenes para el recuerdo tanto en Huesca como en la capital aragonesa, donde la línea de meta en la Puerta del Carmen congregó a miles de seguidores en un ambiente festivo y colorido.
Zaragoza, un circuito urbano teñido de rojo en La Vuelta 2025
El retraso de casi media hora en la llegada no impidió que los zaragozanos vivieran una auténtica fiesta deportiva. La ciudad se vistió de gala para recibir al pelotón en un recorrido urbano que atravesó buena parte de sus distritos. La retransmisión televisiva, emitida en 190 países, mostró al mundo las estampas de la basílica del Pilar, la ribera del Ebro y el casco histórico, que lucieron espectaculares desde el aire.
La emoción deportiva se unió al calor de la afición. La escapada del día, en la que se encontraba el barbastrense Sergio Samitier (Cofidis), fue neutralizada a pocos kilómetros de meta, dejando paso a una llegada masiva en la que Philipsen impuso su potencia en el sprint.
Huesca, reencuentro con la Vuelta
Cinco años después, la capital oscense volvió a disfrutar del paso de la ronda. Desde primera hora, cientos de personas se apostaron en calles como Ramón y Cajal, Obispo Pintado o Martínez de Velasco, llenando de ambiente una ciudad volcada con el ciclismo.
Samitier fue protagonista junto a Joan Bou (Caja Rural) y José Luis Faura (Burgos-BH) en la escapada, que mantuvo en vilo a la afición local hasta ser alcanzada en los últimos kilómetros. El maillot rojo de Thorsten Traeen, líder de la general, y el inconfundible pedaleo de Jonas Vingegaard también levantaron expectación en cada esquina del recorrido.
Monzón, punto de partida con ambiente espectacular
La fiesta comenzó en Monzón, donde no se vivía una salida de la Vuelta desde los años 70. Vecinos y visitantes llenaron la avenida de Fonz para despedir a los ciclistas en una jornada soleada que auguraba emoción. La localidad cincaína se volcó con el evento, reforzando la importancia de Aragón como territorio ciclista.
Más que deporte, una jornada de ciudad
El impacto fue también logístico y social. En Zaragoza, hasta 22 líneas de autobús se vieron alteradas por el paso del pelotón y varias calles fueron cortadas para garantizar la seguridad. Sin embargo, la ciudadanía respondió con paciencia, consciente de la magnitud de un evento que sitúa a la ciudad en el escaparate internacional.
No faltaron tampoco las protestas pacíficas: varios manifestantes con banderas palestinas se concentraron en la plaza de Navarra y en la salida hacia Martínez de Velasco, además de pintarse en la carretera el lema “Palestina libre”.
Aragón, capital del ciclismo por un día
Lo deportivo y lo social se dieron la mano en una jornada que reforzó el vínculo de Aragón con la Vuelta. El calor de la afición, las imágenes icónicas y la emoción de un final al sprint hicieron de este 30 de agosto un día inolvidable para Zaragoza, Huesca y Monzón.
La ronda española deja ya atrás el Pirineo aragonés, pero la huella de su paso por la comunidad permanecerá en la memoria de todos los que abarrotaron las cunetas y las calles.