Comarca de las Cinco Villas – Julio 2019

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Alfano y Basigalup, los hombres de Leo Franco

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Juan Manuel Alfano y Eduardo Basigalup formarán, junto a Adrián Sipán y Adrián Mallén, el cuerpo técnico de Leo Franco, con quien ya han compartido vestuario años atrás.

Tras la designación de Leo Franco como entrenador de la SD Huesca, se han conocido los profesionales que acompañarán al argentino en la andadura azulgrana en la máxima categoría. Mientras Adrián Mallén, como preparador de porteros, y Adrián Sipán, como ayudante técnico, se mantendrán en el organigrama deportivo, Juan Manuel Alfano y Eduardo Basigalup son las nuevas incorporaciones.

Bar Álvaro

Conocido popularmente como ‘El Profe’, Alfano (Buenos Aires, Argentina, 28 de febrero de 1967) es un reputado preparador físico que ha pasado por Mallorca (en dos etapas), Valencia, Inter de Milán, Betis, Murcia, Boca Juniors, Atlético Baleares y Al Shabab y ha trabajado ya con Basigalup, en Mallorca y acompañado a Héctor Cúper, su mano derecha, con quien se inició en su país, concretamente en Lanús. En una entrevista en 2017 al Diario de Mallorca, el nuevo preparador físico del Huesca confesó que «me estoy formando en la conducción de grupos, el liderazgo y el tratar de guiar, junto a un entrenador, a que los deportistas puedan sacar todo su potencial, que se expriman y así mejorar su rendimiento».

Cuando formó parte del Inter de Milán, en 2002, comentó que no se trataba del mayor reto de su carrera porque «todos los retos que tuve, que tengo o que tendré los tomo como el más importante de mi vida. Siempre lo he hecho así y lo seguiré haciendo». Y así le tocará hacerlo en Huesca, uno de los lugares más modestos donde haya trabajado nunca. Alfano siempre ha creído que «hay que desafiar al jugador para que deje huella en los equipos» y que su trabajo «trata de que a través de la palabra, del aspecto mental y emocional, ver de qué manera el jugador puede exprimirse, tanto físicamente como mentalmente a través de la toma de decisiones y del juego, para producir un buen resultado».

Teniendo en cuenta como uno solo cuerpo y mente, a Alfano le apasiona saber «qué tecla tocar para intervenir en el resultado. Tengo que ver cómo puedo intervenir en la actitud, porque justamente eso es lo que marca una diferencia». «Si la gente cree y trabaja, se puede. Si dos jugadores corren y chutan igual, debe haber algo que les diferencie», explicaba en la entrevista. Habiendo trabajado con estrellas mundiales como Ronaldo Nazário, Riquelme o Vieri, ‘El Profe’ tiene claro que lo psíquico es decisivo para obtener un óptimo rendimiento.

Alfano en su etapa en Murcia | Foto: Blog Real Murcia

Su filosofía es clara: «El fútbol es un treinta por ciento técnica y un setenta por ciento mental, el resto está en tu cabeza. Cuando uno sabe lo que quiere, es fácil lograrlo. Somos lo que pensamos«. Además, siempre se ha mostrado convencido de la importancia de la inteligencia emocional en el deportista de élite, argumentando que «el rendimiento es talento multiplicado por la emoción».

Más que curiosos han sido algunos de sus métodos utilizados. Por ejemplo, y como más famoso, lo que pidió en Mallorca. En el club bermellón hizo construir una cuesta y llevó a los jugadores a realizar sprints. El monte Alfano, que es como se conoce la subida de alrededor de diez metros situada en la entrada de la Ciudad Deportiva Antonio Asensio, ha sido utilizada por los preparadores físicos que han pasado por el Mallorca.

Peculiar y entregado como pocos, Alfano no entiende al jugador como un atleta y ello le lleva a darle la máxima preferencia al trabajo con la pelota. También la música ha sido su arma en los calentamientos antes de los partidos. Así lo implantó en el propio Mallorca al estimular a los jugadores con música de Queen o Rocky.

Basigalup, el portero ‘pintor’

Basigalup entrenando a Whalley en el Zaragoza (2014) | Foto: Periódico de Aragón

El otro nuevo integrante del cuerpo técnico azulgrana es Eduardo Basigalup (Mar del Plata, Argentina, 17 de abril de 1956), también argentino y de una dilatada carrera en el fútbol profesional, como Alfano. Hace apenas un año se apartó del fútbol y optó por la pintura, profesión que llevaba dentro desde hacía años, y logró exponer su propia galería. En El Tiempo, periódico colombiano, en 2017, el conocido exguardameta así lo explicaba: «Cuando no estaba jugando al fútbol, estaba pintando. Era una cosa innata en mí porque no tenía muchos estímulos en casa y ninguno de mis padres se había dedicado a la pintura. Prioricé el fútbol porque me gustaba. Cuando dejé de jugar tuve mayor disponibilidad de tiempo, aunque tampoco fue mucho porque enseguida empecé a trabajar como entrenador, pero al final logré hacer unos talleres y darle un poquito de espacio que venía reclamando en el mundo de la pintura».

Siendo adolescente tuvo que decidirse y escogió el fútbol porque «en Mar del Plata no había carrera de Bellas Artes, que era lo que me hubiera gustado hacer, tenía que trasladarme a Buenos Aires». «Y en Mar del Plata ya estaba jugando en las inferiores de Kimberley», añade en la entrevista, iniciando, así, su experimentada carrera en la portería como la protagonizada después en los banquillos, como preparador de porteros y segundo entrenador, pasando por Huracán, Lanús, Mallorca y Valencia, hasta que, por diferencias, se separó de Héctor Cúper.

No conoce Huesca, pero sí Zaragoza. Fue, en 2004, el entrenador de porteros de un Zaragoza que comandaba Víctor Muñoz. En el club blanquillo, su primero en solitario tras 7 años acompañando a Héctor Cúper y un breve impás en el Levante, dejó huella por su método de trabajo, algo que comprobaron metas como Láinez, Falcón o Zaparaín. «Cuanto más se trabaja, mejor se rinde«, declaraba al Periódico de Aragón en julio de 2004. En el conjunto de La Romareda propuso un fuerte plan de trabajo con dos objetivos: por un lado, «resaltar las virtudes y corregir los defectos». Por otro, «adaptarse a las posibilidades de los porteros», comentaba en la entrevista.

Como cancerbero, Basigalup, que ha trabajado con otros como Cañizares, Palop o el propio Leo Franco, apenas tenía defectos pero tampoco una gran cualidad que sobresaliera del resto, aunque le gustaba mucho «manejar bien la defensa«, un detalle que siempre ha pretendido implantar. «Un arquero debe hablar y mandar mucho para ubicar correctamente a sus jugadores. Es una prioridad», expresaba. Esta era una de las premisas de Eduardo Basigalup bajo palos y algo que sin duda intentará inculcar tanto a su compañero de faenas Adrián Mallén como a los encargados de defender la portería del Huesca en Primera.

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