Entrevista con Mireya Arnedillo: “Llegué a plantearme que mi vida en el atletismo ya había acabado”

La atleta zaragozana abre las puertas de su lado más personal en una entrevista con SPORTARAGÓN, donde habla de presión, salud mental, ambición y de cómo aprendió a reconstruirse sin dejar de creer en sí misma
Mireya Arnedillo, instantes antes de la entrevista con SPORTARAGÓN.
Mireya Arnedillo, instantes antes de la entrevista con SPORTARAGÓN.

Hay deportistas que construyen su carrera a base de victorias. Otros lo hacen aprendiendo a levantarse cuando el camino se tuerce. Mireya Arnedillo pertenece a una categoría más compleja: la de quienes han tenido que crecer con el talento, la exigencia y las expectativas caminando al mismo ritmo. Aragonesa, internacional con España, especialista en 1500, medallista europea Sub-20 y récord nacional en categorías inferiores, cargó desde muy joven con una etiqueta tan brillante como exigente: la de gran esperanza del atletismo español. Aprendió muy pronto lo que era vencer. Tanto, que llegó un día en el que el atletismo le enseñó una de sus primeras grandes lecciones: “Yo no sabía que podía no ganar”.

Desde entonces, su historia no ha sido una línea recta. Ha habido lesiones, presión, dudas y carreras llevadas hasta el límite. También momentos en los que tocó parar, pensar y reconstruirse. Pero Mireya Arnedillo sigue aquí, con una forma más madura de mirar el deporte y con una certeza que repite sin adornos: “Sin mi entorno, probablemente habría abandonado mucho antes”. A sus 23 años, habla de Psicología, de ambición, de salud mental y de una idea de éxito que ya no cabe solo en una marca o una medalla. Ahora, dice, lo que más desea es volver a disfrutarlo con los suyos.

PREGUNTA: ¿Cómo se encuentra actualmente? ¿Qué tal está tanto física como mentalmente?

RESPUESTA: Ahora mismo muy bien, muy estable. Estoy ya entrenando otra vez después de la lesión que tuve este pasado diciembre, que duró hasta marzo. En general bien, bastante bien y con ganas ya de que empiece la competición. Volver otra vez a competir después de casi un año de no tocar 1500 será difícil. Estoy centrada en lo que me toca y disfrutando sobre todo del día a día.

P: Siempre ha sido una de las grandes promesas del atletismo español, pero ahora ya es absoluta. ¿Cómo ha sido este cambio? ¿Qué ha cambiado más en usted? ¿Personalidad, autoexigencia, nivel?

R: Ha sido un cambio progresivo. No ha sido de la noche a la mañana. De hecho, cuando se decía que ya era promesa ya estaba luchando un poco en los Campeonatos de España Absolutos. Ya me iba fogueando y un poco ya vas viendo a qué te vas a ir enfrentando. Ha sido un cambio progresivo, la verdad. Sí que es cierto que con todas las lesiones, pues al final, ahora mismo no me planteo un objetivo súper ambicioso a nivel absoluto, porque sería injusto para mi preparación y para todo mi entorno realmente. Ahora, en categoría absoluta, sí que es verdad que todo cobra mucho más valor y es donde de verdad hay que intentar alcanzar los objetivos que teníamos cuando éramos más pequeños. También seguir disfrutando, aunque claro, ahora ya juegas a otro nivel.

P: En el atletismo se le conoce por el 1500, pero los aragoneses también la conocemos por carreras mas secundarias en su calendario, como la 10K de Zaragoza o San Silvestre. ¿Por qué el 1500 desde una edad tan temprana? ¿Lleva idea de probar otras pruebas?

R: Entrenar el 1500 es muy duro, aunque creo que todas las distancias son muy duras y tienen su miga. Hablando con Isabel Macías, le dije, "yo no sé por qué y en qué momento elegí el 1.500". Y ella me dijo "creo que la prueba te eligió a ti". Le dije "pues puede ser" (ríe). Es verdad que de pequeña sí que hacía un montón de pruebas, luego me fui especializando un poco más en lo que es el medio fondo, aunque también toco el cross. Este año, por ejemplo, he hecho el 3000 en pista cubierta, que fueron unas 15 vueltas. Casi me mareo, pero la verdad es que me gustó. Sí que es cierto que conforme vas haciéndote un poco más mayor, vas un poco tirando hacia distancias algo más largas. No me importaría tampoco probar un 800, que hace mucho que no lo corro. También creo que salir un poco de tu zona de confort te ayuda para que, posteriormente, cuando vuelvas otra vez al 1500, vuelvas a casa. Este año he corrido en cross y eran casi 10 kilómetros. Yo estaba como "¡Socorro, necesito mis cuatro vueltas escasas!" (ríe).

Mireya Arnedillo estudia Psicología y está a punto de terminar la carrera. Fotografía: USJ.
Mireya Arnedillo estudia Psicología y está a punto de terminar la carrera. Fotografía: USJ.

P: Viendo su trayectoria, da la sensación de que ha tenido que madurar muy deprisa. ¿Hay algo que haya perdido o sacrificado por dedicarse tan pronto al alto rendimiento?

R: Sí. Realmente, siempre digo que cada decisión, cualquier decisión, tuya o mía, o sea, independientemente de la vida que llevemos, implica una renuncia con ello. He tenido que renunciar a muchas situaciones, sobre todo más sociales, que creo que es a lo que más solemos renunciar los deportistas. Y sí que es verdad que me tocó madurar, quizá demasiado pronto, pero también lo decidí, la vida me vino así y con ello tomé la decisión de apostar por el atletismo desde muy pequeña, con 6-7 años. Ya de ahí no salí. Sí que es cierto que ahora miro para atrás y pienso que quizá me haya perdido ciertas etapas de haber apostado tan pronto por el atletismo, pero a la vez fue la decisión que esa Mireya tomó en ese momento. A día de hoy estoy aquí, quizá probablemente por esas decisiones. Una decisión siempre implica mucho.

Ha sido una atleta muy reconocida desde categorías inferiores. ¿Cómo se gestiona crecer deportivamente cuando la gente ya espera mucho de ti desde tan pronto?

R: He vivido momentos complicados. Me acuerdo de que siendo cadete con 14 o 15 años venía de un año en el que había ganado todo. Competición que corría, competición que ganaba. Al año siguiente me presenté y yo no sabía que podía no ganar. Ya no perder, sino no ganar. Y efectivamente llega un momento en el que yo me retiré de un Campeonato de España por esa presión que yo sentía de que sí o sí tenía que ganar. Ahí empecé a madurar un poco tempranamente, como hablábamos antes. Es cierto que te vas haciendo a esa presión y a esa exigencia. También los medios hacéis una labor maravillosa porque nos dais mucha voz, pero en algunos momentos de la temporada podéis ser algo perjudiciales. La idea es mantener el equilibrio. Por ejemplo, si ahora vuelvo de una lesión, yo misma tengo muchas ganas de correr, ciertas personas también están esperando que yo corra, pero hay que aprender un poco a gestionar y relativizar donde estas, de qué punto partes y qué objetivos realistas te puedes poner para no ser injusta contigo misma. A veces es complicado encontrar ese equilibrio.

P: Encadena desde 2019 lesiones, a pesar de ello sigue acumulando internacionales y triunfos. ¿Qué cosas está cambiando para poder evitar esos traspiés?

R: Fundamentalmente han sido los entrenamientos de fuerza. Yo cambié de entrenador hace dos y años e introduje mucho mejor la fuerza, de forma más específica y especialmente por mi cadera posterior, que la tenía un poco debilitada. Al final, se desgasta de competir a tan alto nivel. Esa ha sido la principal diferencia de todo. Vas sumando muchas internacionalidades y resultados, pero la intrahistoria que no se ve es que nos ha costado muchos sudores, ya que han habido muchos contratiempos por el camino. Respecto a la fuerza, la idea es introducir ese nuevo estímulo y que mi cuerpo lo vaya adaptando. Vamos poco a poco.

Mireya Arnedillo, a la derecha, luce el bronce del Campeonato de España de 1.500 metros de febrero de 2025. Fotografía: RFEA.
Mireya Arnedillo, a la derecha, luce el bronce del Campeonato de España de 1.500 metros de febrero de 2025. Fotografía: RFEA.

P:  Cuando ocurren estas lesiones ¿Quién le ayuda a seguir? ¿Quién le inspira para internarlo una y otra vez? ¿Tiene una frase o un mantra que se repita siempre?

R: Mi entorno: mi familia, mi entrenador, mi novio y mis amigas. Sin esas personas no estaría aquí hablando contigo. Creo que habría abandonado mucho antes. Ellos son los que siempre me han animado y empujado, porque han visto que realmente yo quería, lo que pasa es que me faltaban ciertas fuerzas. Han sido ellos los que me han mirado a los ojos y me han dicho "Mire tú quieres lo que pasa, que te faltan fuerzas, vamos para allá y sigue intentándolo". Al final sin ese apoyo es inviable seguir una carrera deportiva. De hecho, estoy acabando psicología y a veces te planteas tener un trabajo más habitual, más normal, en el mundo laboral y aparcar un poco esos sueños deportivos que igual se han quedado un poco estancados y tal. Sin ellos, probablemente muchas de las situaciones que he vivido no las habría sabido gestionar o, directamente, las habría gestionado de una manera totalmente diferente. De hecho, yo encadenaba un invierno muy bonito, con unas sensaciones muy buenas, un Campeonato de Europa muy bueno y al final me lesioné del Aquiles. Una frase que me dijo mi hermana este invierno fue que lo que "sucede conviene". Esa frase ahora mismo la tengo tatuada.

P: En el último Europeo de Cross, le vimos cruzar en tercer lugar por parte del combinado español. Fue llegar a la meta y desmayarse. No es la primera vez que le pasa. La cabeza y piernas le dicen basta pero usted sigue. ¿Cómo hace para que su cabeza diga "hasta aquí" pero las piernas sigan? Parece algo peligroso...

R: Realmente, cuando estoy corriendo estoy tan metida en la carrera que muchas veces acabo de correr y no sé qué ha pasado, ni qué he pensado, ni qué he hecho. Es verdad que soy capaz de llegar a ciertos límites, los cuales a mi madre no le hacen mucha gracia (ríe). Hay gente que la primera vez que lo ve me dice "Mire no sé cómo llegas", aunque obviamente tengo precauciones y paso reconocimientos médicos. Llego a ciertos límites por mi exigencia, mis ganas de decir voy a intentarlo, voy a ir hasta el final, por el decir voy a ver hasta dónde puedo llegar. Hay veces que sobrepasas esos límites y te quedas en un limbo en el que puedes o rendirte o dar un poco más. Siempre intento dar un poco más. Me sale solo, de forma instintiva, también porque normalmente estamos acostumbrados a dar siempre un poquito más en los entrenamientos y llegar a ciertos límites. Desde fuera puede parecer peligroso, pero tú te manejas y te conoces a ti mismo mejor que nadie.

P: Estudia psicología mientras compite al máximo nivel. ¿Hay alguna herramienta o concepto que hayas aprendido en la carrera? No tanto quizá tema asignaturas, sino más bien el cómo trabajar su mente y saber diagnosticar qué le ocurre.

R: Muchas veces. Yo en el mundo de la psicología la conocí gracias a mi padre, porque poco a poco él me fue enseñando como era el tema de los nervios, como sobrellevarlo. Cuando me metí en la carrera de Psicología me metí en parte gracias a eso, para que me ayudará a competir. En sí me está ayudando a poner cierto nombre a cosas que igual yo estaba viviendo desde pequeña. Sí que es cierto que en la carrera no tienes una asignatura de psicología deportiva como tal, entonces al final es un poco diferente porque la carrera es mucha teoría, ves muy poco de práctica hasta que llegas a las prácticas del último año, como es normal. Sin embargo, vas asociando todo y sobre todo vas conociendo el funcionamiento del cerebro y cómo reacciona según cada persona en cada situación y contexto. Eso me parece súper curioso y sí que es cierto que me llevo mucho de la carrera, pero también sé que me llevo mucho gracias a todo lo que yo he vivido y a todo lo que yo he experimentado y lo que he aprendido conmigo misma. Ojalá me pueda dedicar a la docencia universitaria en un futuro y poder plasmar esos dos mundos: la pura teoría y la practica extrapolada con la experiencia propia que estoy teniendo estos años.

Mireya Arnedillo, tras lograr el récord de España sub-20 del 1.500. Llevaba sin romperse desde 1974 por Carmen Valero.
Mireya Arnedillo, tras lograr el récord de España sub-20 del 1.500. Llevaba sin romperse desde 1974 por Carmen Valero. Fotografía: RRSS atleta.

P: De hecho, no anda muy lejos. Ya le he visto dar varias charlas en varias universidades...

R: Es verdad que fue gracias a mi entrenador, que es profesor de la universidad en Huesca, y tiene un apartado en el que habla de psciología deportiva. Él sabía mis ambiciones, aunque en ese momento no lo tenía muy claro, y me dijo de un día a otro día de subirme a Huesca. Subimos un día para aquí y estuve unas dos horas y cuarto charlando. Imagínate los pobres alumnos, espero que no se me hayan dormido (ríe), y para nada, la verdad. También suma mucho a mi favor que, a fin de cuentas, puedo contar experiencias propias que llaman mucho más la atención. Por lo que me dijeron, les enganchó mucho y la gente estuvo muy a gusto. Fue una experiencia muy chula y también me impulsó un poco más a decir "venga, pues igual este camino en un futuro me va a gustar".

P: En el deporte de élite se habla mucho de entrenar el cuerpo. ¿Cree que todavía se entrena poco la mente?

R: Yo creo que en el alto nivel ya no es tan así. Considero que todos los que llegamos al alto nivel o incluso ya profesional de Juegos Olímpicos y tal somos conscientes que estamos igual de preparados para llegar a la listas. Te aseguro que el trabajo que he puesto yo lo va a poner la otra persona. Al final la clave va a estar siempre en cómo vas a gestionar ese momento esa carrera, esa tensión, esos nervios ese momento de entrar a un estadio y ver 40.000 personas a tu alrededor y decir ¿¡esto que es!?. En el alto nivel puede ser que aún haya trabajo por hacer pero yo creo que sí que está mucho más normalizado, porque nosotros mismos la propia exigencia que tenemos. Sí que es cierto que creo que sobre todo en categorías menores, cuando las personas van creciendo y esas promesas que se dice del atletismo o de cualquier deporte evolucionan, ahí sí que veo que hay que intervenir muy tempranamente para aprender un poco todas esas etapas todas esas presiones y exigencias que de repente igual a alguien tan pequeño le viene. Y claro, no sabe cómo gestionarlas. Por ejemplo que venga una marca y te patrocine. Eso también es un choque muy fuerte. Entonces quizá sí que falte un poco más el intervenir en edades tempranas y con los propios padres, que creo que también son muy importantes. En el deporte y la psicología, si falla una pata falla la otra, independientemente de cuál sea.

P:  Hace dos años cambió de entrenador, actualmente es Borja Muñíz. Es un poco sorprendente, ya que como hablábamos antes se le conoce más bien por su faceta de investigador en la Universidad de Zaragoza y no como entrenador. ¿Qué le hizo decantarte por Borja Muñiz? ¿Qué aspecto de su rendimiento ha mejorado?

R: Ya lo conocía de antes, pero nos juntábamos muy puntualmente. Cuando él estaba haciendo estudios de atletas, nos llamaba a los que estamos con Zaragoza. En mi primer Campeonato de España, él estaba como entrenador de otra escuela aquí de Zaragoza y yo estaba allí compitiendo. Sí que nos conocíamos pero nuestros caminos como atleta y entrenador no se habían cruzado. En el momento en el que me planteé cambiar de entrenador pensé en él con la incógnita de que yo no sabia si el entrenaba a gente y si el estaba dispuesto. Entiendo la exigencia que supone entrenar a una persona de alto nivel, pues tu vida cambia por completo. Él está todos los días conmigo, entrenando y tiene que cambiar sus vacaciones en función de mis competiciones. Volviendo al relato, hablé con él, le propuse todo esto y me dijo que sí a todo. Tardó en decirme que sí, porque no es una decisión cualquiera. Yo en ese momento estaba realmente nerviosa, porque decía "yo si no, ¿ahora qué hago?". Por suerte me dijo que sí y empezamos el camino. Sobre todo con él he trabajado mucho el aspecto fuerza, pero luego también está el aspecto que es investigador y profesor y está muy al día de todo. Hacemos muchas pruebas y te dan un número en el que puedes confiar, ya que vas comparando con pruebas de un año a otro. Me ayuda con la fuerza y también me da estabilidad mental, pues con él puedo hablar de cualquier cosa con él, cualquier preocupación, fuera del ámbito que sea.

Mireya Arnedillo, antes de ser absoluta, durante una competición. Fotografía: RFEA.
Mireya Arnedillo, antes de ser absoluta, durante una competición. Fotografía: RFEA.

P: Al final lo que ocurre fuera afecta a tu rendimiento dentro de la pista...

R: Claro, claro. Entonces al final es uno más de mi familia. A mí me da esa tranquilidad de saber que cualquier cosa que ocurra va a estar ahí y me va a apoyar el primero de todos. Entonces es como mucha tranquilidad mental, que para un deportista es totalmente necesario. Por ejemplo, ahora es mi equilibrio entre la ambición que tengo por correr y el recordarme de qué lesión vengo, porque los deportistas nos olvidamos muy pronto (ríe).

P: Está muy presente en redes sociales, subiendo contenido distinto, tal como su día a día como atleta y estudiante, sufrir en los entrenamientos, reflexiones... Además también he visto que empieza en YouTube. ¿Qué nos puede contar sobre su canal? ¿Busca ayudar, inspirar? ¿Es un hobby para evadirse? ¿O para todo lo contrario y busca conectar?

R: Todo esto ha sido gracias a mi novio. Sin él todo sería muy difícil. Supone mucho trabajo de verdad y, además, con competiciones y demás se hace inviable. Yo pongo la cara y todo lo que hay detrás es gracias a él (ríe). Es una forma de llegar a otras personas, a otros deportistas e inspirar a personas más pequeñas, incluso fuera del deporte. Es una forma de transmitir mi intrahistoria. No lo hago por números, porque si lo hago por eso no empezaría nunca. Es más con la idea de contar mi historia y poder recordarlo dentro de unos años. Es un recuerdo para mi y para los míos. Mi padre siempre me decía que el no tenía vídeos de su época jugando a fútbol. Yo quiero guardarlo para tenerlo ahí. Principalmente es para que la gente vea la intrahistoria que hay detrás y que vean que no es solamente un número o un tiempo. Puede que tengas lesiones, ciertos momentos estrés, gestionar la época de exámenes y volver a competir... Va un poco más por el tema de ambición personal que intentar conseguir algo material. Había gente que me decía que qué bien que hago los vídeos, porque muestro la otra cara, la parte más invisible. A veces idealizamos a una persona y piensas que no le ha ocurrido nada y es mentira. Claro que esa persona lo ha pasado mal y ha tenido sus momentos. No son mis 24 horas, pero sí que muestro la realidad y lo que hay detrás. 

P: ¿Qué es lo próximo que viene? ¿Málaga puede ser? Una ciudad preciosa en mi opinión...

R: Así es, pero mis viajes son tocar chufa y volver. Mañana mismo voy para Málaga y compito el jueves por la noche, sobre las 21:30 horas. Es un meeting en mi vuelta a la competición, a modo de test, para ver mi marca y ver cómo estoy. A finales de julio llega el objetivo principal que es el Campeonato de España. 

P: Después de todo lo que ha vivido estos años, ¿qué le ilusiona? Tengo la sensación de que su objetivo es algo más que una medalla, una marca o una final...

R: Después de todo lo que ha pasado, tanto resultados, épocas complicadas, de plantearme en la retirada, de decir, oye igual el atletismo pasa a un segundo plano y mi vida en este deporte ya ha acabado. Después de todo ese sube y baja, me he dado cuenta, y este invierno lo experimente, al margen del resultado, de que lo realmente me importante y lo que me hace estar contenta y plena es ver a mi familia, a mis padres, a mi novio, a mi entrenador, a todos... felices por cómo había competido. Lo que quiero es que mi entorno pueda disfrutar de lo que hemos trabajado entre todos. Hace poco subí una publicación a Instagram agradeciendo a todos aquellos que se han cruzado en mi camino y me han ayudado. Es que me han ayudado de forma totalmente desinteresada. Yo durante la lesión me decía  a mi misma: "Me siento afortunada de que tantas personas quieran formar parte del camino cuando yo no les puedo devolver nada en cuanto a resultados, que están escondidos y no sabemos si van o no a salir. Hicimos la reflexión y me dijeron que, al final, todo ese sacrificio y ese esfuerzo diario es para ellos todo lo que necesitan, todo lo que quieren. Creo que es una reflexión importante y es lo que mas ansío: el poder disfrutar con todos lo que ocurra. Se me pone la piel de gallina. Ya no tanto la performance, sino el sabor de boca, el rendimiento. Ese es mi verdadero objetivo.