El Casademont Zaragoza solo tiene cuatro jugadores con contrato para el próximo curso
Como en cualquier verano, las salidas se producen, los cromos se cambian y las plantillas comienzan a apuntalarse a paso firme de cara al nuevo curso 2026/27 en el que el Casademont Zaragoza se ha prometido a sí mismo no volver a sufrir tanto como en la pasada campaña, que se salvó en el último suspiro con un triple de Marco Spissu de la forma más agónica posible. Este viernes, el club ha anunciado dos decisiones: la salida de Joaquín Rodríguez y la continuidad del técnico Gonzalo García de Vitoria, que dirigió las últimas tres jornadas tras ser el segundo de Jesús Ramírez y Joan Plaza, ambos cesados.
De esta forma, el equipo maño sigue en plena reconstrucción y metido de lleno en un capítulo de salidas que, tarde o temprano, tendrá que compensarse con buenos fichajes. El factor más positivo es que, tras el caso Txus Vidorreta, el club ha tomado una decisión firme: seguir confiando en García de Vitoria. El primer paso ya está dado, porque es obvio que el club necesitaba tener un entrenador para que pueda construir un equipo en base a su idea. O, al menos, conocer a sus jugadores desde el comienzo de la pretemporada y no de forma apresurada, como fue en el caso de Joan Plaza.
Tras la salida de Joaquín Rodríguez, que tenía contrato hasta 2028, el equipo maño solamente se queda con cuatro jugadores con contrato para el próximo curso: Santi Yusta (2027), Miguel González (2027), Trae Bell-Haynes (2027) y Jaime Fernández (2028). Por otro lado, el club no se ha pronunciado sobre la situación de Gabriel Olaseni y Devin Robinson, que acaban su contrato este junio. Finalmente, Marco Spissu, Bojan Dubljevic, DJ Stephens, Justin Wright-Foreman, Christ Koumadje, Nate Watson y Joaquín Rodríguez.
Con este escenario, el Casademont Zaragoza afronta un verano decisivo en los despachos. La continuidad de Gonzalo García de Vitoria aporta una primera dosis de estabilidad a un proyecto que necesita reconstruirse casi desde los cimientos. Con solo cuatro jugadores con contrato en vigor para el próximo curso y numerosas incógnitas todavía por resolver, la dirección deportiva tiene por delante semanas clave para configurar una plantilla competitiva que permita al conjunto aragonés dejar atrás los fantasmas de una temporada que estuvo a punto de terminar en tragedia deportiva.

