Este ha sido el recorrido del Casademont Zaragoza en playoffs: ¿a la quinta va la vencida?

Las mañas afrontan su quinta presencia consecutiva en los playoffs tras un recorrido marcado por caídas dolorosas, cayendo el curso pasado ante el Valencia Basket en la final
El Casademont Zaragoza posando con el trofeo de subcampeonas ante su afición. Fotografía: Casademont Zaragoza.
El Casademont Zaragoza posando con el trofeo de subcampeonas ante su afición. Fotografía: Casademont Zaragoza.

Todo llega a su fin, incluso las travesías más largas. Y la de esta temporada en la LF Endesa ha sido más bien una maratón con aroma a ultrafondo. Tras meses de desgaste, de batallas encadenadas y piernas que han tenido que correr más de lo que dicta el calendario, la fase regular baja el telón hasta el próximo curso. Pero cuando uno cree que todo se apaga, en realidad empieza lo mejor: llegan los codiciados, vibrantes y siempre imprevisibles playoffs por el título. Y allí, como quien ya conoce el camino de memoria, vuelve a estar el Casademont Zaragoza. Por quinta temporada consecutiva en sus seis años de historia, las aragonesas se asoman a la lucha final.

Sin embargo, la historia reciente tiene algo de déjà vu incómodo, como una piedra en el zapato que aparece justo cuando más aprieta el paso. Los playoffs han sido territorio hostil para las de Cantero, un lugar donde han rozado la gloria con la yema de los dedos… pero sin llegar a atraparla. Y en ese relato hay un nombre que se repite como un eco persistente: Valencia Basket. La bestia negra, el muro que se levanta una y otra vez. En tres de las cuatro ocasiones que las de Cantero han jugado esta fase sus caminos se han cruzado, siempre con el mismo desenlace: las de Rubén Burgos imponiendo su ley.

El recorrido del Casademont Zaragoza en estas eliminatorias no es precisamente un álbum de sonrisas. Es más bien un camino de aprendizaje, de cicatrices que también enseñan. Porque, aunque el club todavía no ha logrado alzar el título de la LF Endesa, sí sabe lo que es quedarse a las puertas del paraíso. La temporada pasada fue el ejemplo más claro: una final peleada, soñada… pero que terminó teñida de naranja, con el Valencia Basket arrebatando el último suspiro de gloria.

La historia del Casademont y los playoffs

Pero toda historia tiene un inicio, y este capítulo comenzó hace seis cursos, en la temporada 2020/21. Aquel fue el primer contacto con la élite, un curso de aterrizaje en el que el equipo terminó en 13ª posición, lejos de unos playoffs reservados solo para las ocho mejores. Fue el prólogo de una historia que aún estaba escribiéndose, con tinta todavía fresca. Y es que la reacción no tardó en llegar. Como quien aprende rápido de sus propios tropiezos, el Casademont dio un paso al frente en la campaña 2021/22 y se coló en la fase final. Era un equipo en construcción, con ambición, pero todavía en proceso de maduración. Allí, en cuartos, se cruzó un Cadí La Seu sólido, más hecho, que frenó el sueño sin demasiadas concesiones.

El verdadero salto llegó en la temporada 2022/23. Ahí, las aragonesas empezaron a enseñar los dientes. Superaron a un siempre incómodo Gernika en cuartos, demostrando carácter y competitividad para acceder por primera vez a las semifinales. Pero, como en las historias que parecen destinadas a repetirse, apareció de nuevo el Valencia Basket. Y, de nuevo, el camino se torció. Lejos de rendirse, el equipo volvió a la carga en la 2023/24. Con más experiencia en la mochila y el colmillo cada vez más afilado, el Casademont volvió a superar su primer obstáculo, en este caso a Estudiantes. Pero el destino, caprichoso y algo cruel, volvió a colocar enfrente al mismo rival. Y el desenlace fue un calco del curso anterior: las taronjas imponiéndose cuando más dolía.

El último capítulo... hasta el momento

Y entonces llegó el último capítulo, el más exigente, el más épico. Unos playoffs que fueron una auténtica montaña rusa emocional. Las mañas firmaron un recorrido de máxima dificultad, derribando gigantes por el camino: primero Jairis, vigente campeón copero en aquel momento; después Girona, líder de la fase regular. Cada victoria era un golpe sobre la mesa, un aviso a navegantes. Pero en la última curva, cuando el título parecía al alcance, emergieron de nuevo los fantasmas del pasado. Fiebich, Carrera, Fam… nombres que ya forman parte de esa rivalidad. Valencia Basket volvió a imponerse, dejando al Casademont Zaragoza con la plata en las manos y la sensación de haber estado, una vez más, a un suspiro de la cima.

Sin embargo, estas mujeres ya han demostrado a lo largo de su historia y, más concretamente, en este curso que son capaces de resistir todo aquello que les venga. Tienen brazos de Michael Phelps de tanto nadar a contracorriente y, entre sus planes, no se encuentran volver a dejar pasar el primer puesto. Ese que se han ganado en el curso regular tras una temporada en la que han mandado de principio a fin, solamente seguido de cerca por el Spar Girona. A veces el deporte trata de eso, igual que la vida misma: insistir, tropezar, levantarse… y volver a intentarlo. Y este Casademont Zaragoza, curtido en mil batallas, ya sabe que la gloria no siempre llega a la primera. Pero también que, cuando se persiste lo suficiente, acaba encontrando el camino. Lo primero ganar el jueves.