España decepciona en su debut y no pasa del empate ante Cabo Verde (0-0)
No estaba en las quinielas. Parecía imposible que España no ganara en el estreno mundialista ante Cabo Verde. Pero así fue. El combinado español jugó el partido pensando en cuántos goles iba a anotar antes de siquiera meter el primero. Apenas amenazó la portería de un Vozinha que vivió el partido más especial de su carrera sin casi realizar paradas meritorias. España tendrá que seguir remando y hacer los deberes ante Arabia Saudí y Uruguay para asegurarse el pase a los dieciseisavos de final tras el inesperado empate ante a cero ante Cabo Verde.
No tuvo un inicio fácil España. En un fútbol de cuatro tiempos debido a las pausas para la hidratación, los jugadores españoles acudieron a Luis de la Fuente en busca de soluciones para romper el entramado defensivo de Cabo Verde. A través del pase resultaba imposible. Sin profundidad, acciones de uno contra uno ni un ritmo elevado, a España le costó asentarse en el debut.
Poco a poco, la Selección se fue entonando mientras a los futbolistas de Cabo Verde empezaban a flaquear, dejando espacios que no tardó en aprovechar el equipo español, sobre todo por la banda izquierda.
El primer aviso serio llegó en el minuto 39. Cucurella recibió un caramelo de Rodri en la línea de fondo, dejó el balón atrás con un cabezazo para que Ferran Torres reventara el balón en el larguero. El rechace lo recogía Oyarzabal, que trataba de batir por alto a un Vozinha que se lucía con una palomita. España lo siguió intentando durante los minutos finales de la primera mitad, pero Cabo Verde llegó con vida y con un empate soñado al descanso gracias a Vozinha, héroe con varias paradas milagrosas a sus 40 años.
El descanso no cambia el ritmo
Ni siquiera el entretiempo consiguió cambiar un partido que terminó como empezó. España siguió dominando. Tuvo un arreón inicial con varios disparos de Fabián que se marcharon altos. Pero poco más. Luis de la Fuente miró al banquillo, consultó a los médicos y a su cuerpo técnico para ver cómo introducir los cambios.
Lamine Yamal, entre algodones, fue la baza que jugó el seleccionador. Su entrada cambió ligeramente el encuentro. Se jugó regates y aceleró cada vez que le llegó la pelota. Pero siempre hubo un defensor de Cabo Verde para desbaratar cualquier opción de marcar gol.
Vozinha siguió viviendo una tarde tan especial como plácida. Cucurella tuvo en su cabeza la oportunidad de anotar cuando casi se llegaba al minuto 90 y Cubarsí cabeceó un córner en la última jugada del partido. No fueron ocasiones claras. Cabo Verde levantó los brazos y España se llevó un golpe de realidad.
Para los nostálgicos y los supersticiosos, será un empate que recuerda a la derrota ante Suiza en el debut mundialista de 2010, cuando España salió campeona. Pero el pasado no opaca la carta de presentación de una Selección lenta en la ejecución y escasa de ideas en la elaboración. Mucho trabajo por delante. Y dos balas que no se pueden desperdiciar para seguir caminando en el Mundial.

