El Real Zaragoza sigue buscando un director general, figura maldita desde el descenso
Nueva vacante en el Real Zaragoza. A las infinitas que habrá sobre el verde y las ya cubiertas en la dirección deportiva y el banquillo se unió hace dos días un puesto históricamente complicado en el conjunto aragonés. La salida de Fernando López ha dejado sin ocupante la dirección general, puesto en el que nadie ha conseguido aglutinar el beneplácito del zaragocismo desde el descenso a Segunda División.
Desde el club se trabaja a contrarreloj para conseguir una persona que ocupe este importante puesto. Pero la búsqueda no está siendo efectiva. El Real Zaragoza ha recibido numerosas negativas tanto para la dirección general como para la presidencia, donde se busca una figura con arraigo y raíces aragonesas o zaragocistas para acercarse a la afición. Jorge Mas no saldría, ni mucho menos, pero dejaría su posición de presidente mientras aumenta su participación accionarial.
Dos días después de la salida de Fernando López, el Real Zaragoza no ha oficilizado ningún cambio en la dirección general. El movimiento pretendía dar la sensación de proactividad desde la propiedad y de no quedarse de brazos cruzados ante el descenso. Pero el recambio no estaba cerrado.
Quién ha ocupado la dirección general del Real Zaragoza
Desde el descenso de 2013, han sido cuatro las personas que han ocupado dicho cargo con una similitud. Ninguno supo cómo contentar a la afición del Real Zaragoza. El primero fue Jesús García Pitarch, que llegó de la mano de Agapito Iglesias y con la recomendación de LaLiga. Apenas duró un año y salió de la mano de Fernando Molinos, presidente, el propio Agapito, Jordi Bruixola, director de Comunicación, Moisés García León, secretario técnico, y José Ignacio Soler, responsable de la Ciudad Deportiva.
La reestructuración fue masiva y hasta dos años después no se apostó por recuperar la figura del director general. Durante este impás, Ángel Martín González y Narciso Juliá se hicieron cargo de la dirección deportiva, ostentando plenos poderes. Poco duró la etapa de ambos en el Real Zaragoza.
Luis Carlos Cuartero comenzó una larga etapa en 2016 que se extendió hasta 2022 de forma oficial. Aunque su influencia y participación sigue presente hasta el día de hoy en un segundo plano. Su persona quedó muy desgastada, sin apenas aparecer públicamente y echando por tierra más de 20 años de zaragocismo inquebrantable vistiendo la elástica blanquilla. Nadie duda de su amor por el Real Zaragoza. Pero el puesto erosionó su imagen.
Con la actual propiedad llegaron los cambios. Raúl Sanllehí cogió el timón en 2022 tras ostentar la confianza plena de Jorge y José Mas Santos, Joseph Oughourlian, Gustavo Serpa, Jim Carpenter y Jim Miller, entre otros. Su experiencia en clubes de nivel fue un aval incontestable. Pero Sanllehí, que actualmente ocupa el cargo de Director de Operaciones de Fútbol en el Inter Miami, se encontró fuera de su órbita habitual.
Convivió en un club a la deriva, sin infraestructuras de primer nivel y con los recursos limitados por las herencias del pasado. Hasta que en 2024 llegó Fernando López. Un perfil joven y con el que se buscaba perseguir un cambio de aires tras su paso por el Atlético Ottawa. La modernización de un club que vive en un pasado constante, más preocupado de rememorar los éxitos pasados que de construir los cimientos de gestas futuras.
Y no ha funcionado. Fernando López pecó de optimista. Fue demasiado osado en sus declaraciones y la hemeroteca nunca jugó a su favor. La "corazonada" del ascenso al Modular marca su paso como escudo protector de una propiedad que sigue escondida y que tiró del eslabón más débil. Un hecho evidente que se ve desde fuera. Por eso las negativas se acumulan. Algunas de figuras históricas del zaragocismo que no quieren empeorar la imagen que se ganaron a pulso sobre el césped de La Romareda.

