La intrahistoria de la jugada que le costó la derrota a la SD Huesca en Cádiz

Un grave error en la salida de balón condenó a la SD Huesca en el Nuevo Mirandilla. El equipo de Guilló firmó un partido serio, pero un despiste de Liberto acabó costándole la derrota ante el Cádiz.
La jugada en la que el Huesca perdió en Cádiz /LaLiga
La jugada en la que el Huesca perdió en Cádiz /LaLiga

Un error le costó la derrota a la SD Huesca en Cádiz. Un fallo que echó por tierra el buen trabajo que había realizado el equipo de Guilló en el Nuevo Mirandilla. Corría el minuto 69 y el balón estaba en posesión del conjunto oscense, que había encontrado un hueco por el costado derecho de su ataque con Toni Abad. El centro del lateral se quedó corto y el despeje le cayó a Pulido, que se fue a la banda derecha para recoger el balón. El capitán quiso encontrar entre líneas a Liberto, y ahí empezó la tragedia.

El futbolista, llegado desde el Mérida, estaba despistado y no lo suficientemente activado como para reaccionar al pase.

Perdió el balón y permitió al rival armar la contra, sin saltar a la presión ni frenar su error con una falta táctica. El esférico lo robó Álex Fernández, que se lo cedió a Sergio Ortuño; este filtró un pase preciso a la espalda de Piña. Pulido, tras haber levantado los brazos y recriminado la falta de concentración de su compañero, bajó como alma que lleva el diablo.

Sin embargo, su esfuerzo —como el de Piña y Alonso— no sirvió de nada. Tabatadze le ganó la posición a Piña, que intentó frenarle con un leve empujón justo antes del remate. No quiso hacer penalti ni exponerse a una roja, confiando en que Dani Jiménez sería el último salvavidas. Pero esta vez el meta andaluz no obró el milagro, y el disparo del georgiano se coló por debajo de las piernas.

Liberto iba a ser sustituido, ya que Guilló había detectado signos de cansancio en el futbolista. En ese momento, Ojeda y Ángel Pérez esperaban en la banda para entrar, pero al técnico no le dio tiempo: el cambio se quedó a las puertas, apenas un minuto tarde. Un varapalo para los oscenses, que habían hecho méritos para más, pero se llevaron un mazazo del Nuevo Mirandilla. Un estadio maldito para los oscenses, donde acumulan ocho visitas sin victorias: cinco derrotas y tres empates.