La SD Huesca iguala la peor racha de su historia en Segunda División
La derrota en Eibar supuso el décimo partido consecutivo sin ganar de la SD Huesca, igualando así la peor dinámica de su historia en Segunda División. Fue en la 2008/09, cuando encadenó 4 puntos de 30 posibles (uno más que lo obtenido en esta racha), lo que le hizo caer de una cómoda novena posición a la decimoquinta. Una cifra que superaría en caso de no sumar los tres puntos en el derbi del domingo ante el Real Zaragoza. De no hacerlo, además, dejaría sellada su presencia en Primera RFEF la próxima campaña.
El terrible estado de forma de la SD Huesca ya ha pasado a los libros de historia del club. Entre los últimos cuatro encuentros de Bolo en el banquillo oscense y los seis de Oltra, el conjunto azulgrana ha obtenido cuatro empates y seis derrotas. Unos números dignos de un equipo sentenciado. El escenario es dramático desde hace ya meses, porque, a pesar de que las sensaciones de los últimos encontrados hubiera creado un atisbo de esperanza en la afición, los resultados no llegan.
Y es que no admite debate que es el peor Huesca en su trayectoria en Segunda División. Ningún área del club se salva; ni en las oficinas, ni en los banquillos, ni mucho menos los jugadores. Ninguno de los tres cuerpos técnicos que han pasado en la presenta temporada han dado con la tecla en un vestuario que no levanta cabeza. Y este clima de pesimismo se ha traducido ya en datos: diez jornadas suma ya el equipo azulgrana sin ganar, confirmando el peor momento deportivo del club altoaragonés en el fútbol profesional. Prueba de ello, es que las únicas buenas noticias que llegan en las últimas semanas es desde fuera, porque las esperanzas pasan porque haya cuatro equipos más malos, una circunstancia que ahora mismo no refleja la realidad.
El Huesca de Calderón tenía un colchón de 12 puntos
La principal diferencia, respecto a aquellos críticos meses en 2009 en El Alcoraz, es que el equipo tenía oxígeno. En la jornada 29, ya sumaban 43 puntos en su casillero, 10 más que esta temporada y con siete jornadas menos. El trabajo estaba prácticamente hecho con 13 jornadas de antelación. Un auténtico éxito para el equipo de Antonio Calderón, que gozaba de la primera aventura en su historia en el fútbol profesional. Esos tres meses de espera pusieron punto y final en la jornada 40, con una victoria por 3-0 ante el Sevilla Atlético, que selló matemáticamente la salvación.
El problema es que este Huesca no ha hecho los deberes en los ocho meses transcurridos y, como consecuencia, necesita puntos como el comer. Así que, si el conjunto azulgrana no quiere seguir marchando su breve y reciente trayectoria en el fútbol profesional, debe cortar de raíz la dinámica que les ha llevado al peor escenario de sus últimos 18 años. Sea como sea y sea por el escudo, la afición o por amor propio, el cuadro altoaragonés debe hacerse con los tres puntos que le permita creer en la salvación, porque el fondo ya lo ha tocado.

