Fernando Barceló fue intervenido el pasado martes en Barcelona de la arritmia que le fue detectada en la etapa de La Vuelta que terminó en Sabiñánigo. Su pulsómetro encendió la luz de alarma y el equipo actuó con rapidez. Se retiró de La Vuelta y se puso en manos de los doctores para ver qué es lo que ocurría con el objetivo de regresar a la primera plana del ciclismo. Superada la operación, el mismo día ya salió del hospital y sobre su mesa ya tiene el plan de trabajo, su particular puesta a punto.
Por ejemplo, mañana, en su menú de entrenamiento tiene un paseo de media hora en ayunas y luego un desayuno -un par de yogures, algo de muesli y cereales e igual alguna fruta- antes de coger la bici un par de horas.
Iosune Murillo le marca la hoja de ruta en su preparación. Las intensidades y horas de entrenamiento las marca su preparadora y él las desarrolla bien en Huesca, en Durango -de donde es su novia, Enara- y cuando le toca entrenar en altura, en el Principado de Andorra. «Según lo que me mande me adapto a donde estoy», precisa Barceló. En la localidad vizcaína entrena mucho porque el sitio le gusta y porque el calendario le lleva a competir sobre sus carreteras.
Fernando Barceló ha recibido las muestras de apoyo de sus compañeros de profesión, de equipo y su teléfono ha recibido numerosos mensajes de apoyo. En pleno proceso de recuperación y de pretemporada, el futuro más próximo del calendario ciclista se ve incierto por el tema de la pandemia provocada por el coronavirus. La temporada se retrasa y de hecho la carrera prevista en Australia a principios de 2021 ya está suspendida.