«Voy de la mano de uno de los mejores escaladores e himalayistas de invierno». El entrecomillado es de Jonatan García. El vasco de Benasque viaja en la potente expedición de Alex Txikon al Everest. Los dos son vizcaínos. Los dos deslizan un carácter fuerte. Quizá por el énfasis que imprimen cuando verbalizan sus opiniones. Tipos duros. Lo que se necesita para una empresa así. Subir el Everest está al alcance de muy pocos en invierno. Más cuando es con el estilo más puro posible.

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Será el tercer intento de Txikon, el primero de Jonatan García. En su haber un par de ‘ochomiles’; el Annapurna (2017)  y el Manaslu (2018) y muchas cosas más. Jonatan García trabajó 15 años como mecánico. Hoy vive de la montaña y ha hecho de Benasque, que conoció en 2011, su casa. Laboral y afectiva. Hasta de club. Es uno de los socios fundadores del Grupo de Montaña Benasque, que preside María Ciria y es secretaria su chica, Sara Mora, que va a vivir la expedición al Everest plena de emoción.

En el Valle de Benasque, Jonatan García disfruta de su particular gimnasio. Allí ha ultimado su puesta en forma, por el reino del Aneto -hace unos días estuvo por las Maladetas- al que suma no solo decenas de ascensiones sino aperturas de vías como ‘Zerain’ en homenaje a su amigo Alberto Zerain con el que ascendió al Annapurna en 2017 y que falleció en el Nanga Parbat en julio de ese año, ‘Canto a la libertad’, también en la cara sur del Aneto, y ‘Fiestes de Benas’ en la cara suroeste de la Espalda del Aneto, entre otras.

Ir al Everest implica una serie de reconocimientos físicos, de una puesta a punto para saber que el cuerpo va a responder a un reto mayúsculo. Pero no hay nada mejor que las sensaciones que uno tiene. «No soy de pulsómetros -sonríe-. Llevo un altímetro para orientarme cuando hace mal tiempo y así saber en qué sitio estoy de la montaña». La mejor revisión física es ser «plenamente consciente de a donde voy y saber que hay que ir en las mejores condiciones posibles. Salgo todos los días a la montaña y al final del día valoro la actividad», defiende. Y sí, se nota que está afilado y es puro músculo.

Jonatan García, en la imagen, en una de las cimas del Valle de benasque. Foto: Cristian Casal
Jonatan García, en la imagen, en una de las cimas del Valle de benasque. Foto: Cristian Casal

La relación entre Txikon y García es estrecha. Se conocen desde hace tiempo y han compartido actividades. «Me propuso el intento invernal y sin oxígeno al Everest y a esas cosas no puedes decir que no. Tienes que decir que sí y gestionar todo lo que supone. Lo físico y lo técnico lo tengo, lo psicológico me he ido mentalizando con el paso de los días, y lo económico para ir ha sido el principal objetivo; buscar gente que le pueda interesar la expedición y a mí me apeteciera llevar ese patrocinio«, explica. En este apartado, el Ayuntamiento de Benasque ha cubierto un 70% del presupuesto. El resto ha sido aportado por Apotheca, una firma que monta farmacias, y colaboraciones de diferentes empresas.

Que esta expedición sea el tercer intento de Txikon por subir al Everest en invierno no hay que verlo como una obsesión. Jonatan García conoce bien a Txikon. Y por eso, cuando se le pregunta por si puede haber algún tipo de presión por la cima responde que «no quiero marcar como una obligación subir. No vamos a ir a la cumbre sí o sí. Para mí es una suerte compartir la expedición con Alex y con su equipo. Lleva ocho inviernos fuera de casa intentando montañas de 8.000 metros y sin oxígeno y eso es para mí súper importante. Tiene mucha experiencia, creo que puedo aprender mucho y voy de la mano de uno de los mejores escaladores himalayistas de invierno que hay ahora mismo».