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DE CERCA | Juan Carlos Galindo, el latir del corazón azulgrana

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Sereno, tranquilo y con una edad cercana a la perfección mental atiende mi visita el jefe de los servicios médicos de la SD Huesca. No es otro que Juan Carlos Galindo Lanuza (Huesca, 30/04/1958). Verano de 2011, mes de agosto, recién regresado de Pekín, es Fernando Sarasa, jefe de los servicios médicos del Huesca por aquel entonces, quien tras alguna que otra tentativa propone a Juan Carlos empezar a trabajar junto a él. “No me lo pensé, desde el minuto uno dije sí”, explica orgulloso. Ese día fue el comienzo de una relación que dura hasta nuestros días. Según él, un “orgullo y una responsabilidad”.

Diplomado universitario en Enfermería, licenciado en Medicina y Cirugía y actual presidente del Colegio de Enfermería desde hace más de una década, comenta que “ser presidente del Colegio de Enfermería siempre ha sido un reto importante, que supone trabajo, dedicación y mucho honor”. En mayo de 2017 recibió la medalla de honor en el Congreso Mundial de Enfermería que se celebró en Barcelona. “Eso fue un reconocimiento a una parte de mi carrera. Soy presidente del colegio de enfermería, he formado parte del diseño de varios proyectos que hoy en día forman parte de la profesión, el desarrollo de las enfermedades, el proceso de Bolonia y el grado de Medicina, junto a otros compañeros. Es un parte más de mi carrera de la cual me siento muy orgulloso”, espeta con cara de mucha felicidad.

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El cuerpo médico es parte muy importante de un club de élite, y aunque a veces sean pocas las cabezas visibles, hay mucha gente detrás. Juan Carlos, como responsable de gestionar todo el organigrama médico y de los pasos a dar, no se encuentra ni mucho menos solo. “Tenemos un grupo de físios y readaptadores.  Externamente existe una tela de colaboradores, como la MAZ, que presta un servicio impecable, con los doctores García Pequerul y Velilla. Tenemos colaboración con la Clínica Cemtro, con el doctor Pedro Guillén, la clínica Viamed Santiago, el doctor Simeón -un gran aficionado del equipo-, en su momento con el doctor Cugat”, es decir una larga lista que completa un elenco de profesionales de  mucho nivel. Todo ello ha sido posible “a lo largo de múltiples encuentros que hemos tenido a nivel nacional dentro de la asociación de médicos del fútbol español. He desarrollado muchos contactos que a día de hoy son muy provechosos y a los cuales les estoy muy agradecido”, se sincera.

«A un club como la SD Huesca le dedicas muchas horas y siempre te faltan. Mi teléfono siempre está disponible, no existen festivos ni fines de semana»

El doctor, en segundo plano, junto a todo el ‘staff’ técnico en el minuto de silencio a Quini en El Alcoraz | Foto: C. Pascual.

Eso sí reconoce que como jefe de los servicios médicos del Huesca, “la responsabilidad es mucha, el fútbol es muy mediático, las lesiones generan mucha literatura a su alrededor” en clara alusión a lo expuesto que está un deporte que cualquiera hace de entrenador, de jugador, de analista… y de médico. Y más, en una temporada donde el foco en muchos tramos han sido las bajas de una plantilla, eso sí, algo corta de efectivos desde su nacimiento. En este sentido me comenta que “en el fútbol tendemos a comparar lesiones ‘similares’ y es un error, ya que cada una tiene una etiología diferente y no siempre los plazos son los mismos. Aquí juega un papel fundamental que obviamos: el factor humano del propio futbolista. Cada persona es diferente a la hora de afrontar en este caso una lesión”. En este sentido resaltaba las prisas que conviven dentro del mundo del fútbol, que lejos de ayudar dificultan en algunas ocasiones, aunque reconoce que “se intenta siempre apresurar la salida de las lesiones, pero no siempre se consigue”, admitiendo que es un factor con el cual le toca convivir e incluso entiende que “hay mucha cosas en juego”.

Llegados a este punto me afirma que “si repasamos las lesiones, no ha habido más este año que otros, pero sí es verdad se nos han aglutinado en un espacio corto de tiempo. También ha influido que algunas piezas han sido más esperadas y eso genera prisas en el fútbol”, afirma.

En este sentido, el cuerpo médico es una pieza más del organigrama del club, que trabaja por y para él colectivo. “La gran mayoría de las veces no podemos contar todo lo que sabemos, primero por respeto al jugador. Desde el primer minuto estamos en contacto con el cuerpo técnico. Mi trabajo está sometido a una disciplina de equipo, nos tenemos que amoldar muchas veces a lo que más nos interesa”, mientras esboza una medio sonrisa.

Eso sí aclara que “lo primero es velar por la salud de los jugadores, la función de médico, va más allá de lo físico, el componente humano es muy importante”. Aquí sale su vena más humana y desvela que “tengo mucha relación personal con los jugadores. Yo ya tengo una edad que me permite ser un buen pilar para poder ayudar a los futbolistas a superar momentos difíciles. Estoy muy agradecido de la confianza que muchos han depositado en mí”, me cuenta mientras sus ojos parecen arrugarse. No hay una cosa que le haga más feliz: “Decirle al míster tienes a todos disponibles. Tienes un problema, está todo el equipo disponible”.

“El Huesca en sí es una ilusión. Estar sin ilusión en un mundo como el fútbol es un trabajo demasiado duro”

Máster en acupuntura por la Universidad de Zaragoza, sus constantes viajes a Pekín han supuesto un perfeccionamiento en una técnica muy utilizada en el fútbol y el deporte profesional. “La acupuntura en el deporte de élite está muy extendida. Trabajamos sobre el sistema musculo esquelético, trabajamos sobre las sobrecargas musculares. Aparte de no ser dolorosa, conlleva un estado de placidez y tranquilidad que la mente también lo necesita. La medicina es una ciencia de cuerpos y almas”, afirma.

Acompañando a Vadillo tras sufrir una lesión muscular. | Foto: C. Pascual

La alimentación también es un elemento muy cuidado en el deporte de élite y la SD Huesca esta temporada ha introducido la figura de un referente en la capital altoaragonesa: Carmelo Bosque y su Lillas Pastia. “La idea la plantea el cuerpo técnico, que considera que estaría bien hacer alguna comida conjunta. Ha sido una muy buena iniciativa, pero el club también ha puesto todo de su parte; con decir que está al frente de ello Carmelo Bosque hay poco más que añadir. Los menús están muy cuidados, ha sido todo un acierto”, explica.

Aunque, en este sentido, quería dejar una cosa clara: “La alimentación depende principalmente del jugador. Ser futbolista es una condición, no una profesión. Es la misma condición por la cual te conocen por la calle, por la que firmas autógrafos… pero es necesario el autocuidado. Nosotros les damos las pautas pero ellos tienen la responsabilidad de llevarla a cabo”, aclara.

Muchos han sido los cambios durante estos años perteneciendo al organigrama del club y la evolución también ha sido palpable en su área. “Hemos mejorado mucho en las relaciones exteriores en la materia. Nunca me he encontrado ninguna limitación por parte del club (pruebas médicas, etc…) y pese a que somos un club que cuidamos mucho nuestra economía, se agradece. Al jugador se le cuida y se le ayuda para que su recuperación sea mucho más rápida y efectiva”, declara, añadiendo que «en la recuperación tenemos todos los medios que deseemos, tenemos muchos colaboradores a nuestro alrededor».

«Agustín siempre ha sido un apoyo muy fuerte, me ha aportado ese grado de serenidad y tranquilidad como gran conocedor de este deporte»

Pensativo, enciende un cigarrillo y me mira fijamente. Preguntado sobre su momento más complicado, no titubea, lo tiene demasiado claro. “El descenso en Huelva fue algo inesperado. Siempre piensas que puede haber un milagro. En el momento que pitó el árbitro me miré a ‘Chera’ –leer su entrevista aquí– con lágrimas en los ojos y no podíamos creerlo. Fue un momento muy duro, muy cruel”, afirma entrecortado. “‘Chera’ y yo llevamos 7 años sin faltar a un partido de la SD Huesca”, expresa al tiempo que manifiesta su cariño hacia una persona tan entrañable dentro del club.

En esos malos momentos, Juan Carlos tiene «un hombro que me soporta bastante, que es el del presidente. Es una persona que habla más allá del fútbol. Agustín siempre ha sido para mí un apoyo muy fuerte, me ha aportado ese grado de serenidad y tranquilidad como gran conocedor de este deporte”, explica mientras su gesto se torna en agradecimiento.

Confiado en que el mejor momento está por llegar, reconoce que el regreso a Segunda División “fue algo muy importante, inolvidable y muy necesario por todos los que se estaban desviviendo por este club y para toda la ciudad”. Y preguntado sobre cuántas veces ha soñado con el final soñado, me susurra cerca del oído: “Decía Walt Disney que las cosas pasan dos veces, una cuando la sueñas y otra cuando la vives. Yo me encuentro ya en la segunda. El Huesca tiene en estos momentos muchos de los condicionantes para que se dé, cada vez lo tengo más claro”.

Y sin más dilación, termina su cigarrillo y comienza a descender los peldaños de la tribuna de El Alcoraz. Atento, dicharachero y con ese aire confiado que dan los años, la experiencia y unas vivencias que todavía esconden muchos secretos guardados por desvelar. Un abrazo como despedida y mi agradecimiento sincero hacia una de las personas más expuestas de un deporte sin igual.

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