Galindo, un Mundial y un quirófano

Esquí

Galindo y Santacana participan el 21 y 23 de este mes en el Mundial de Eslovenia y después el altoragonés pasará por el quirófano

Saltarán desde el portillón en la prueba de gigante y en la de eslalon donde Miguel Galindo deberá hacer un esfuerzo suplementario para enlazar las puertas. Su rodilla derecha requiere de intervención, pero la tentación de un Mundial es demasiado profunda en quien tiene el gen de la competitividad adherido a su ADN. Además, los inviernos se empiezan a acumular en su carnet de identidad, guía de Jon Santacana, y el vasco también se desengancha en las pruebas de velocidad. No es fácil el esquí. Menos cuando compites con una deficiencia visual progresiva como es en el caso de Jon. Pero quienes conforman una de las parejas más laureadas del deporte español sigue allí, apretujando las medallas conseguidas –la última un bronce en una prueba de Copa de Europa en gigante- y con unas ganas tremendas para seguir sumando éxitos conscientes, también, de que el tiempo se les acaba.

Participarán los días 21 y 23 de enero en el Mundial en Kranska Gora. Antes, unos días de entreno en Sierra Nevada, pero sin forzar por aquello de la rodilla derecha de Galindo. El aragonés ya sabe lo que es pasar por el quirófano. Y sabe que el bisturí no lo puede evitar. Ya llegará. Pero antes el Mundial “al que espero llegar bien”. Los resultados de diciembre fueron buenos, pero con tantos años sobre los esquís, Galindo desliza que “cada vez nos cuesta más. En gigante sufro menos, pero bueno en esa prueba no estaban ni los americanos ni los canadienses que en la Copa del Mundo y en el Mundial sí están”.

La dupla decidió después de los Juegos de Corea del Sur que abandonaban las pruebas de velocidad. Quizá son las que mejor se adaptan en este momento para el aragonés, pero no para el vasco. “Llevaba varios años pasándolo mal. Cada vez pierde más capacidad de visión y es que bajas muy, muy rápido. Había zonas que ni con el intercomunicador era capaz de seguirme. Así que decidimos que ya valía, de muchos años en velocidad y de pasarlo mal. Pero sí, son pruebas menos agresivas”, explica Galindo. Y tras el Mundial tocará decidir cómo afronta la pareja su futuro en el mundo competitivo del esquí.

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