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La crítica ventajista

Opinión

El planteamiento de Víctor Fernández tuvo sentido aunque la derrota modifique el comentario global de los zaragocistas

A toro pasado, todos adivinos. Que fácil resulta hablar a la postre una vez se conoce el desenlace. Tras la derrota de ayer hubo varios comentarios de «El Real Zaragoza salió a empatar y eso se paga» que únicamente se acogen a la consciencia del resultado final.

Bajo mi humilde punto de vista el Real Zaragoza de Víctor Fernández trabajó un planteamiento muy inteligente en el derbi aragonés. La presión por ganar recaía en una SD Huesca que se agarraba a su última oportunidad por el ascenso directo y eso lo quiso aprovechar el equipo maño.

Jugar entendiendo que el empate es un buen resultado no significa «salir a empatar». Nadie sale a empatar en un partido de esta trascendencia. Pero si que con toda la lógica los blanquillos cedieron la iniciativa esperando aprovechar algún error azulgrana para asestar un bocado mortal.

Hagamos memoria. En los dos partidos anteriores en la Romareda el Real Zaragoza planteó un fútbol propositivo, valiente, con gente por delante de la pelota y salida elaborada. Los resultados, negativos en su totalidad, definidos por los errores en salida de balón y por permitir contragolpes con anchos espacios.

Por otro lado están las sensaciones como visitante, donde el Real Zaragoza aprovecha ese dominio repartido para poder correr al espacio. Para ser también él astuto y vertical como sus rivales. Conocedor de todo esto Víctor Fernández pretendió acomodar a su equipo en dos líneas de 4 en campo propio, con sus centrales en área propia, con Dani Torres ganando la mayoría de duelos individuales y dejando descolgado a Suárez para galopar.

Ayer el Real Zaragoza está a escasos segundos de sumar un empate muy jugoso. En ese caso el comentario general habría sido el de ensalzar la reacción del equipo en casa. El no volver a tropezar con la misma piedra y modificar ligeramente la propuesta futbolística para evitar esos errores de Alcorcón y Almería.

Víctor Fernández quiso aprovechar la obligación de ganar que tenía la SD Huesca para poder replegarse y jugar al contragolpe. Medida muy entendible tras lo sucedido en los dos últimos partidos en la Romareda

La idea puede tener sus desavenencias. Para este tipo de partido quizá mejor Kagawa en la segunda parte para retener el balón cuando todos están más cansados. Seguramente el Real Zaragoza debió defender mejor la diagonal sin balón desde dentro hacia fuera de Juan Carlos y Mikel Rico, marca de la casa del fútbol de Michel. Pero desde luego el plan de partido de Víctor Fernández tenía todo el sentido del mundo.

En la primera media hora el dominio de la SD Huesca fue claro, con varios sustos que avisaban del peligro real. No obstante a partir de ahí el dominio fue repartido, con momentos para ambos equipos. Ferreiro fue el futbolista más brillante en el tono individual. Un extremo que siempre tiene un recorte extra para poner el centro con el mayor espacio posible.

El Real Zaragoza tuvo sus ocasiones. El palo de Suárez, el cabezazo de Atienza o esa jugada final cuya polémica está cubriendo todos los comentarios del derbi aragonés. Detalles. La delgada línea del detalle, esa que escapa de análisis como estos y que muestra como en el fútbol no hay predicciones que valgan. Lo único claro es que el Real Zaragoza sigue en ascenso directo y mantiene 3 puntos con su primer perseguidor.