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SD Huesca 2-1 Granada CF: músculo y corazón para dormir en ascenso

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El agua afeó el partido entre el Huesca y el Granada que no dejó un fútbol fluido sobre El Alcoraz. Los de Rubi tuvieron que remontar el gol inicial de los andaluces para sellar una victoria que le permite dormir esta noche en ascenso directo a Primera División. || FOTOS DEL PARTIDO.

Remiro puso las piernas para frenar un disparo de Manaj que llevó el balón al córner cuando el partido ya moría. El de Cascante se puso el traje de santo para garantizar la victoria y llevar el ‘Sí se puede’ a las gargantas de los aficionados. Ya no había tiempo para más. Fue tremendo. Una parada para tres puntos de oro en un encuentro que ha terminado con tangana en el césped y jolgorio por la victoria en la grada.

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Un partido así, con tanto por conquistar, necesitaba algo de épica. Y es que dos horas antes del encuentro cayó una espectacular tromba de agua que obligó a achicarla sobre el pasto y a buscar los mejores carriles para conducir el balón. El final de la segunda parte ha sido un imposible para jugar al fútbol. Rubi recuperó para el duelo contra el Granada a Aguilera que con Melero son quienes ponen el compás en el equipo. Cuando ellos están de dulce, el equipo de Rubi es otro. Cuando tienes delante a un Granada ávido de sumar tres puntos para cortar una mala racha de cuatro partidos sin ganar y construido para subir, su concurso es más perentorio, aunque con el agua caída, la pareja no ha podido desplegar toda su esencia y buen juego.

Queda poco en el calendario y ya no hay forma de recuperar lo que pierdas. Y es por esto que no queda otra que dejarse el alma en cada encuentro. El Granada sorprendió en su alineación bajo palos, con Rui Silva. El nazarí es un muy buen equipo. Adrián Ramos buscó a Remiro por la banda izquierda y fue el primero en meter salsa al encuentro. El agua influyó y mucho en la fluidez del juego. Se perdió velocidad y tocó músculo contra sutileza. Hubo que resumir los toques al mínimo y proponer un fútbol más directo, sin florituras.

Había poco en juego, pero el Granada abrió el marcador con recado. El exHuesca Machis puso un balón de oro para que Adrián Ramos la llevara dentro con un cabezazo en plancha junto al palo izquierdo de Remiro. Ya se sabe aquello que se engarza al fútbol que es que cuando uno está bien pero no desnivela el marcador, el rival es quien te clava el cuchillo en cuanto menos te lo esperas. Tocaba remontar en lo que es una constante en los últimos encuentros y como es habitual tampoco tardó mucho el Huesca. Seis minutos. El ‘Cucho’ aprovechó una falta lateral botada por Moi para empatar con un cabezazo soberbio, que se tragó Rui Silva.

Conforme pasaron los minutos, el campo se puso más pesado. Se arrinconó la técnica en beneficio del músculo. Un fútbol menos eléctrico que obligó a cambiar el chip de un Huesca que es más feliz con el césped como una alfombra. Si Machis, muy silbado, había mandado el recado provocó un penalti al llevarse por delante a Ferreiro dentro del área en un penalti contestado por los jugadores nazarís. Melero tiró de galones y puso el balón en el fondo de la red sin que Rui Silva lo intuyera. Se fue al otro palo en el tanto 14 del madrileño en lo que lleva de temporada regular.

El segundo acto se abrió con el campo más pesado gracias a la lluvia que volvió a caer. Así las cosas, el 2-1 era una muy buena noticia mientras se mantuviera esa diferencia ante el cariz que iba a convertirse el prado. Con el Huesca sin poder gestionar su fútbol control, el Granada se apropió del cuero que cargó por la banda de Brezancic para buscar el empate. El cuadro andaluz puso cerco a la meta de Remiro y el Huesca se encastilló. Era necesario que buscara una vía de escape, un susto para sacudirse el agobio y plantar algo de miedo en el rival. A falta de efectivismo, mono de faena. Puro curro y entrega. Se echaba en falta un tanque para defender el escudo del Huesca ante un campo tan pesado y con tantos minutos por delante.

Consciente de que el Granada agota sus cartuchos se fue a por el empate y agitó el equipo con Chico Flores como único central y manteniendo a Quino y Álex Martínez en las bandas. Con artillería se fue a por el Huesca. Entraron Manaj y Sergio Peña en lo que empezaba siendo un inmenso charco.

Rubi respondió metiendo en el campo a Luso por Melero en lo que ya era una piscina. Volvió a caer agua a manta. Tremendo. Partido para músculo y para que el árbitro estuviera extremadamente atento a cualquier contacto que con un campo así hizo del fútbol un imposible. Akapo entró tras casi una vuelta sin jugar por Ferreiro para meter más muralla delante de Remiro por lo que Alexander se adelantó unos metros.

El tramo final del partido fue un imposible. Diez minutos donde rasear el balón era un milagro. Lo mejor es que el Huesca iba por delante, el reloj corría, el agua empantanó el pasto y aún así tuvo la mejor ocasión para meter el tercero con un disparo de Alexander. Y claro, el paradón de Remiro para poner la rúbrica a una victoria vital que sirve para que el Huesca duerma en ascenso directo.

Ficha Técnica

SD Huesca: Remiro; Brezancic, Jair, Pulido, Alexander; Aguilera, Melero (Luso 65′); Moi (Sastre 79′), ‘Chimy’ Ávila, Ferreiro (Akapo 74′); ‘Cucho’.

Granada CF: Rui Silva; Quini, Chico Flores, Saunier (Rey Manaj 62′), Alex Martínez; Montoro (Sergio Peña 62′), Kunde; Salvador Agra (Salvador Espinosa 76′), Alberto Martínez, Machis; Adrián Ramos.

Goles: 1-0 Adrián Ramos min. 20. 1-1 ‘Cucho’ Hernández min. 26. 2-1 Melero min. 43.

Árbitro: Valdés Aller. Amarilla a Alex Martínez 21’, Montoro 31’, Alexander 32’, ‘Chimy’ Ávila 55’, Brezancic 62′, Manaj 72′, Quini 77′ y Kunde 94′.

Incidencias: partido disputado en El Alcoraz con 4.579 aficionados en las gradas.

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