Sportevento 2018

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Otra forma de conocer el Prepirineo

Slow Driving

Son barrancos, senderismo, BTT y ciclismo en ruta, pero la sierra de Guara también se descubre al volante o desde el manillar

Silencio. En cualquier capital o ciudad con un alto censo de habitantes es un bien precioso. Limitado y escaso. Perseguido por muchos, aprovechado por pocos. Sierra de Guara. Paraíso del silencio. Incrustado este Parque Natural más cerca de lo que aparece ofrece una amplia paleta de pueblos con historia, conectados por carreteras estrechas, bien asfaltadas, incómodas cuando tienes prisas, perfectas cuando quieres olvidarte de todo. Y está más cerca de lo que crees. A 122 kilómetros de Zaragoza, 88 de Lérida, 210 de Pamplona, a 246 de Barcelona.  Y bien comunicada hasta el acceso a este espacio protegido donde conducir cobra otra dimensión.

No es para un día. Un fin de semana largo te permite acercarte a la Sierra de Guara y Cañones del Vero. Conocer sus caminos, su gastronomía y practicar deporte. Sea descendiendo barrancos, senderismo, montando en BTT o con las ‘ruedas gordas’. Bajo el paraguas de Aragón Slow-Driving surge la ruta ‘Secretos del Prepirineo’.

La propuesta es de un trazado de poco más de 250 kilómetros en tres etapas: Rasal-Abizanda, Abizanda-Alquézar, Alquézar-Huesca. Entre las sierras de Javierre, Loarre y Caballera se encuentra Rasal donde destaca la iglesia de San Vicente Martir y la ermita de San Juan Bautista. Se encuentra a casi 40 kilómetros de Huesca capital. Y desde aquí parten distintas rutas perfectas para degustarla en moto o en coche.

El viaje sigue rumbo a Bentué de Rasal, uno de esos valles acostados entre el Peiró y la Ralla Espada por su este, al norte la Sierra de Javierre y las de Caballera y Loarre por el sur. Es un lugar espectacular donde el silencio es rasgado por el paso de los pocos vehículos que lo transitan o por los ciclistas que lo pedalean.

Lo viejo y lo nuevo

Desde Bentué de Rasal, la HU-V-3001 te lleva desde Arguis al viejo túnel de la Manzaneda, acostado a la imperial obra del puerto de Monrepós antes de adentrarse a los valles de Belsué y Nocito a los que se accede por carreteras estrechas y asfaltadas. Desde allí y por diversos pueblos –Lasaosa, Laguarta, Las Bellostas, Sarsa de Surta, Paules de Sarsa, Olsón y Liguerre de Cinca- se llega a Abizanda donde destaca su torre y Naval. El recorrido se va agotando, y son los viñedos de la DO de Salas Altas y Salas Bajas los que cobran el protagonismo antes de la última parada: en la monumental Alquézar.

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