La crónica del Casademont Zaragoza (90-49) Estepona. Trámite hacia semifinales con aroma de fiesta
Tierra firme. Las semifinales se ven desde el catalejo. El Casademont Zaragoza cumplió con lo prometido y se llevó con amplio margen el duelo de vuelta de los cuartos de playoffs ante el Estepona (90-49) en una cita que desde bien pronto amarraron las mañas, propiciado también por un rival que llegó plagado de salidas, jugadoras fundidas y juniors en el banquillo. Ni en un comienzo hubo realmente partido, pues las de Ferreres hicieron rápido los deberes y acabaron jugando un duelo que prácticamente fue un amistoso, reservando fuerzas y pensando ya en las semifinales que se vienen este mismo jueves ante el vencedor del Jairis - Avenida.
Lo más especial -y emotivo- fue la buena decisión de César Aneas de, a falta de un minuto y medio y con el partido más que perdido, sacar a las tres juniors que completaron el mermado roster con ovación de gala de un Príncipe Felipe que entendió mejor que nadie lo que tocaba y que incluso se vino abajo tras la canasta final de Ariadna Ruíz. El baloncesto también es ternura. De esta forma, en lo que acabó siendo una fiesta del baloncesto, concluyó un partido que dejó muy buenos síntomas y, para muestra, un botón: todas las jugadoras menos Gueye anotaron de tres.
El duelo arrancó con un Casademont Zaragoza que rápidamente cogió el toro por los cuernos y salió dispuesto a concluir rápidamente la eliminatoria y dejarse de historias. Tras un primer triple de Hempe, bien respondido por la visitante Muhate, Mariona encontró el compás que se le venía exigiendo en estos playoffs y puso a bailar al equipo. La capitana anotó un lanzamiento desde la periferia, pero, no contenta con ello, también se inventó dos buenos pases para Bankolé y Fingall, para poco después convertir ella misma y guiar al Casademont Zaragoza hasta un prematuro triunfo (13-5).
El equipo maño estaba de dulce en ataque. Cada posesión encontró premio, mientras que en el otro aro todo se atascaba: las locales firmaron un 12 de 18 en tiros de campo, con 5 de 7 en triples, por el escaso 4 de 15 de su rival. Por si fuera poco, el equipo aragonés siguió embistiendo a su rival, ahora con Bankolé y Vorackova desde las esquinas. Un inicio idílico que las de Ferreres siguieron estirando con puño de hierro ante un Estepona sin ideas, que vio que el partido que se iba a hacer tan cruel como largo con un luminoso que, entre Gueye y su fuerza y Laia y la muñeca inspirada de Helena Oma, escaló hasta un 30-12 al que se sumaban los 16 puntos de la ida (68-84) que hacían la remontada andaluza un auténtico Everest.
En la segunda mitad, el Casademont Zaragoza lejos de tener piedad siguió pasando como una apisonadora sobre un Estepona que poco pudo hacer más que ver como la tormenta le chipiaba. Se juntaron demasiadas cosas: el acierto inapelable del Casademont -en apenas 11 minutos, todas salvo Gueye, Mawuli y Fingall habían anotado ya desde el triple-; un cuadro visitante sin la determinante Contell, que, sumado a las bajas de Koné y Conner, tenía a Gretter y Ortega fundidas y a varias juniors sin debutar en el banquillo; y un hambre insaciable del cuadro maño que, entre Laia, Gueye y una Vorackova inspiradísima y voluntariosa a partes iguales, estiró el luminoso hasta un 42-14 que hablaba por sí mismo a falta de cuatro minutos de cuarto, que se hicieron largos para las visitantes.
Llegaron los cambios y el Casademont estuvo algo más fallón, mientras que su rival, impotente, apenas pudo traspasar el muro rojillo, anotando solamente 2 puntos en más de 8 minutos de cuarto. Finalmente, Muhate rompió la mala racha de las de César Aneas y Nadia Fingall puso el broche con un triple que confirmaron un dato demoledor: siete jugadoras diferentes del Casademont ya habían anotado desde el perímetro (49-16).
El Estepona tira de orgullo
Tras el paso por vestuarios, el Casademont Zaragoza bajó varias revoluciones y empezó a mirar de reojo a las semifinales. Eso se tradujo en un Estepona que logró anotar hasta tres triples prácticamente consecutivos, doblando en apenas dos minutos toda su anotación en el pasado cuarto (50-25). Mariona se unió a la fiesta para el lado local con su segundo tiro de francotirador y Lucía Rodríguez respondió para que poco o nada cambiara en los primeros cuatro minutos del asalto (53-28).
El hecho de que en cuatro minutos no hubiera acontecido ninguna canasta de dos no dejó de ser curioso, hasta que Mawuli saltó al parqué y clavó un buen lanzamiento en suspensión para a la postre unirse al selecto club de jugadoras que hoy había anotado desde más allá del 6.75 con un triple que siguió ampliando el charco, que ya era un océano. Vorackova continuó tirando de acciones plásticas y efectivas, mientras que Hempe también tuvo su cacho del pastel. No obstante, el Estepona tiró de orgullo y con buenas canastas de Dongue y Arribas pudo decorar el luminoso, llegando al final del tercer cuarto con 68-40. Dadas las condiciones en las que llegaron las visitantes, anotarle 24 puntos en un cuarto al tercer mejor equipo de Europa no era baladí.
El Príncipe Felipe da una lección de baloncesto
En el último cuarto, el ritmo bajó muchísimo. Unas por vencedoras y otras por vencidas, pero las pulsaciones fueron reduciéndose. Bankolé, a puro 2+1, y Fingall con triples y buenos rebotes cazados se dieron un festín hasta que llegó un momento realmente bonito a falta de un minuto y medio con el 86-47 en el luminoso: César Aneas, con buen criterio, permitió a las tres juniors debutar: Ruiz, Prados y Muñoz y el Príncipe Felipe las vitoreó como si fueran suyas. También hubo ovación de gala para la visitante y exjugadora del Mann Filter, Melisa Gretter, que hizo un derroche físico espectacular.
No obstante, el coliseo maño explotó cuando Ariadna Ruiz de 18 años (miren su foto en la FEB, es una niña), casi con Gueye apartándose, logró penetrar a canasta y convertir sus dos primeros puntos en la máxima categoría. Esta es la magia del baloncesto. Esto es lo que lo diferencia del resto. Aquello acabó siendo una fiesta del deporte y el resultado fue lo de menos (90-49 final). Entre aplausos, ambos equipos vieron como el luminoso llegó al 0:00 y las rojillas celebraban el pase a las semifinales de los playoffs.

