El efecto dominó de la salida de Carla Leite

La inesperada salida de Carla Leite y la imposibilidad de fichar dejan al Casademont Zaragoza sin margen en el perímetro y obligan a Cantero a reinventar sus rotaciones, con varias jugadoras llamadas a asumir más protagonismo
Carla Leite ante el Galatasaray, en su penúltimo partido con la camiseta del Casademont Zaragoza. Fotografía: Esther Casas / Casademont Zaragoza.
Carla Leite ante el Galatasaray, en su penúltimo partido con la camiseta del Casademont Zaragoza. Fotografía: Esther Casas / Casademont Zaragoza.

La salida de Carla Leite no ha dejado indiferente a nadie. La gala puso ayer mismo rumbo al training camp de Portland Fire de la WNBA, dejando al Casademont Zaragoza con once jugadoras para el inicio del playoff. Algunos quizá pudieran pensar que el equipo de Carlos Cantero se movería en el mercado, pero la realidad es que el club maño no podrá acometer ningún fichaje.

Esto es debido a que, según indica la FEB, solamente se podrán "dar alta a un total de 20 jugadoras antes de las 14.00 horas antes del 27 de febrero". Así, el Casademont Zaragoza solamente podría traer a la duodécima pieza si hubiera una lesión de larga duración, que la competición entiende que debe de ser de, como mínimo, cuatro meses. Esto ya ocurrió el curso pasado con la vuelta de Hempe por la lesión en la rodilla de Hermosa, que acabó siendo de unos ocho meses. Este no es el caso del Casademont Zaragoza, pues Leite se marchó tras abonar la cláusula de rescisión de su contrato, resolviendo así el año restante que le quedaba.

De esta forma, sin Leite, que podía jugar tanto al '1' como al '2', el Casademont Zaragoza se queda con Mariona Ortiz, Helena Pueyo -pendiente de someterse este mismo miércoles a unas pruebas que aclaren la duración de su lesión- y Laia Flores como jugadoras que puedan jugar en el puesto de base, aunque la segunda acabe jugando generalmente de escolta. Las tres se suman a Veronika Vorackova, Helena Oma y Ornella Bankolé como todas las exteriores del equipo, contando a Stephanie Mawuli como '4', que es donde suele jugar.

¿Qué posibilidades de rotación tiene ahora Carlos Cantero?

Si Helena Pueyo no llegara a los playoffs, para el tramo final del campeonato se quedarían solamente cinco jugadoras para tres puestos (base, escolta, alero), lo que acabaría derivando en varios escenarios. El primero, y el más obvio, con o sin Pueyo, es que Helena Oma va a tener muchos más minutos y va a tener que volver a aportar con mayor protagonismo como ya ha ido haciendo estos últimos días. Asimismo, lo más plausible será ver de inicio a Vorackova al ‘2’ junto a Bankolé, como ya hizo Cantero en su quinteto inicial ante el Galatasaray, aunque con la esperanza de que tenga mejor resultado que en el primer cuarto de esa cita.

Por otro lado, Mariona Ortiz va a tener que disputar muchos más minutos que de costumbre y tendrá que sacar su mejor versión, esa que no ha mostrado en la Final Six y que ahora se erige como obligatoria para dirigir la nave. La capitana no podrá descansar en determinados tramos del partido en los que antes acostumbraba a hacerlo. Ahí cobrará especial relevancia una Laia Flores que lleva una grandísima temporada y que ahora tendrá que poner la guinda sobre el pastel, pues la capitana, sin Leite, tendrá que disputar auténticas minutadas.

Yendo un poco más allá, esto podría derivar en que Stephanie Mawuli volviera a jugar más en el puesto de alero que de ala-pívot, para dar descanso a Vorackova y Bankolé, y Nadia Fingall -única ala-pívot natural- tendría que disputar, como todo el año, grandes compases consecutivos, con la salvedad de que pudiera entrar Merritt Hempe al '4' para darle un respiro.

Así, el Casademont Zaragoza y, más concretamente, la pizarra de Carlos Cantero viven un auténtico efecto dominó. Si Helena Pueyo está disponible, podría sostener muchas piezas y amortiguar las consecuencias de la baja de Leite. La parte positiva es que el Casademont Zaragoza, con la fase regular ya asegurada, afronta los partidos de jueves y sábado sin presión. Cantero podrá gestionar cargas, probar quintetos y ajustar piezas para que el engranaje siga funcionando pese a la ausencia de la que era una pieza clave.