De South Florida al Casademont Zaragoza: el hilo que une a Carla Brito y Laia Flores
El fichaje de Carla Brito por el Casademont Zaragoza tiene muchas lecturas. Está la deportiva, evidente, con una jugadora joven, física y de gran capacidad reboteadora. Está también la estratégica, con el club asegurando talento nacional hasta 2028. Sin embargo, hay otra historia menos visible y bastante sugerente: la que une a Brito con Laia Flores, su nueva compañera, a través de un mismo camino universitario en Estados Unidos.
Un dato curioso: las dos saben lo que significa competir en South Florida. Laia Flores lo hizo entre 2014 y 2018, antes de construir una sólida carrera profesional en Europa. Carla Brito acaba de cerrar allí una etapa clave en su crecimiento. Ahora, ambas coincidirán en el Casademont Zaragoza, bajo un mismo escudo y con una conexión previa que nace muchos kilómetros lejos del Príncipe Felipe.
Laia Flores no es una referencia menor dentro de esta historia. Ni mucho menos. La base catalana renovó con el Casademont Zaragoza hasta 2028, compartiendo el mismo horizonte contractual que tendrá Brito tras su llegada al club rojillo. La base rojilla pasó por South Florida durante cuatro temporadas y dejó allí una huella clara como directora de juego. Y es que la propia universidad recoge que terminó su etapa con 519 asistencias, además de firmar en su último curso 217 pases de canasta, récord de una temporada en el programa.
Por su parte, Brito no llega a Zaragoza como una réplica de Laia Flores. Su juego responde a otro molde. Laia es una base de dirección, lectura y pase, mientras que la canaria, en cambio, aparece como una exterior física, intensa y con mucha presencia en el rebote. No obstante, las dos comparten una formación universitaria exigente y una misma escuela competitiva.
José Fernández, la piedra angular
El nombre que termina de unir todo es José Fernández. El técnico fue durante años la gran figura del banquillo de South Florida. Entrenó a Laia Flores durante su etapa universitaria y también dirigió a Carla Brito en sus tres primeros cursos en USF. No es un detalle menor, ya que Fernández construyó durante 25 años un programa reconocible, competitivo y abierto al talento internacional. Su trabajo en South Florida tuvo tal impacto que en octubre de 2025 fue nombrado entrenador principal de Dallas Wings, franquicia de la WNBA. Casi nada.
Por eso, la conexión tiene sentido deportivo. Brito no llega de un entorno desconocido. Viene de una universidad que ya formó a una actual jugadora del Casademont y de un programa dirigido durante buena parte de su etapa por un técnico que ya ha dado el salto a la mejor liga del mundo. Ahora el objetivo de la canaria es adaptarse tan rápido como Flores a la LF Endesa, demostrar que está lista para tener minutos y entrar en una rotación en la que será Cantero quién decida su papel y sus parejas de baile en el perímetro.
De esta forma, la llegada de Brito abre una nueva vía dentro del vestuario rojillo. Tendrá a su lado a una compañera que conoce el proceso, el idioma competitivo de la NCAA y la exigencia de South Florida. Laia Flores -más allá de ser una de las capitanas y una de las voces más autorizadas en el vestuario- puede ser una referencia todavía más cercana para una jugadora que afronta ahora el reto de trasladar su impacto al baloncesto profesional español.

