Jaime Ameller: “La colombofilia no va de soltar palomas, sino de preparar atletas”
El presidente de la Federación Aragonesa de Colombofilia analiza el crecimiento de una disciplina todavía desconocida, con licencias al alza, cuatro clubes en Aragón y palomas mensajeras convertidas en deportistas de largo recorrido
La colombofilia aragonesa vive un momento de crecimiento en una disciplina todavía desconocida para buena parte del público, pero marcada por una mezcla singular de tradición, paciencia y alta competición. El presidente de la Federación Aragonesa de Colombofilia, Jaime Ameller, acerca en esta entrevista un deporte en el que las palomas mensajeras han pasado de ser un medio de comunicación a convertirse en atletas capaces de recorrer cientos de kilómetros para regresar a casa. Una conversación sobre licencias al alza, clubes, tecnología, vuelos de larga distancia y el reto de dar visibilidad a una práctica que conserva intacta su esencia en pleno siglo XXI.
PREGUNTA: Para quien nunca haya oído hablar de esta disciplina. ¿Qué es exactamente la colombofilia?
RESPUESTA: Nosotros la definimos como el arte de adiestrar las palomas mensajeras para que cumplan una misión. La misión, hasta el siglo pasado, era hacer de medio de comunicación, mientras que ahora es competir. Desde los años 90 del siglo pasado, el ejército las utilizaba como sistema de comunicación. Había palomares, por ejemplo, en Madrid, en El Pardo, en Zaragoza, en Valdespartera, en Barcelona, en Montjuïc... Y entonces se tenía la capacidad de enviar mensajes por etapas. Entonces, hay que tener en cuenta que la característica principal de las palomas mensajeras es que son capaces de regresar a su palomar, donde han nacido. Es decir, es un sistema de comunicación unidireccional. Entonces, para poder llevar un mensaje de Madrid a Barcelona, con etapa en Zaragoza, se llevaban palomas de Zaragoza a Madrid. Tú metías el mensaje en la pata, con un portamensajes que se llamaba. Se colocaba ahí el mensajito, con un papel muy ligero para que no pese nada, y el animal regresaba a su casa, que es Zaragoza. En Zaragoza, se cogía el mensaje, se metía en una paloma de Barcelona, y ya se hacía el recorrido. Ese era el sistema de correos que existía. En la actualidad, nosotros somos una federación deportiva y la Federación Nacional tiene más de 130 años. Está estructurada con delegaciones autonómicas y Aragón tiene la suya. Somos la Federación Aragonesa de Colombofilia y el año pasado cumplimos 40 años.
P: ¿Cuál es la función de la Federación Aragonesa y qué papel juega?
R: La Federación Aragonesa es la cabeza visible del deporte aquí en Aragón. Nuestra función es la de organizar las competiciones y ayudar a los clubes a funcionar. Ahora mismo en Aragón hay cuatro clubes y un centenar de practicantes. Las competiciones se realizan con un camión que lleva a los animales al punto de suelta y cada uno regresa a su palomar. Lo tenemos absolutamente mecanizado. Llevan un chip, hay un escáner en el palomar y automáticamente sube a la nube todos los datos. Todos ven los resultados de todos y la clasificación es inmediata y automática.
P: ¿Qué le diría a alguien que piensa que esto va simplemente de "soltar palomas"? No tiene nada que ver según me cuenta...
R: Nosotros somos la antítesis de la paloma callejera. Las palomas callejeras nos dan muy mala imagen, evidentemente. Nosotros tenemos atletas de primer nivel, con cuidados veterinarios, comidas especiales... Si no, no podrían volar 900 kilómetros seguidos, por ejemplo. Nos queda una última carrera, del cabo de San Vicente, que es el sitio más lejano de Zaragoza.
P: ¿Dónde está la parte deportiva de la colombofilia? ¿En el animal, en el colombófilo, en la preparación, en la estrategia...?
R: La colombofilia es una mesa de tres patas. Tenemos por un lado la paloma, por otro lado el colombófilo y por otro el palomar. Si uno de estos falla, o lo cubres muy bien con los otros dos o la cosa no funciona. Un equilibrio entre las tres facetas es fundamental para que puedas tener buenos resultados. Hoy día, aquí en Aragón, hay muchísimo nivel. La disciplina ha subido impresionantemente en los últimos diez o doce años.
P: He visto que han subido las licencias. ¿A qué atribuye ese crecimiento? ¿A qué perfil responden los colombófilos?
R: Tenemos una tendencia muy al alza. Cuando yo empecé en el año 2000, tendríamos 500 licencias de palomas y ahora tendremos más de 11.000. Cada año. En cuanto a colombófilos, en aquella época estábamos en media docena y ahora tenemos casi un centenar. Hay que agradecer que muchísimos aficionados y practicantes son extranjeros que viven aquí. Especialmente de Rumanía. Aunque hay de 12 países diferentes en la Federación, la mayor masa es rumana. Son muy aficionados en este país. Igual que en Portugal. De hecho, allí es el segundo deporte más practicado por detrás del fútbol. Ellos hacen campeonatos nacionales desde Valencia y suelta hasta 70.000 palomas. No obstante, y en resumen, la realidad es que es difícil que un chico joven se inicie en esta disciplina. Hacemos campañas de promoción y vamos a colegios, pero sigue siendo complicado, especialmente por el hecho de que es muy complicado tener un palomar en la ciudad y generalmente está en los pueblos.
P: ¿Cuánto vale un ejemplar? Leí que la paloma mensajera más cara de la historia fue la belga New Kim, que llegó a venderse en 2020 por 1,6 millones de euros (1,9 millones de dólares).
R: Se vendió a Taiwán. Es la cuna y es donde más dinero se mueve, porque ahí está prohibido el juego, pero se les olvidó a los legisladores prohibir el juego en carreras de palomas. Se gastan todo lo inimaginable y compran lo más caro. Realmente aquí en España no se valora como en Bélgica u Holanda. Aquí puedes comprar todavía una paloma por 200 euros. No sabes qué te va a salir. Normalmente son para reproducir.
P: Entiendo que la idea es tener una buena genética y que cada vez sean más competitivas...
R: Exacto, miramos bastante el pedigrí. Suelen venir 3 o 4 generaciones antes. Ahí es donde vas criando y seleccionando.
P: ¿Cómo funciona una competición desde dentro?
R: Muy fácil. Nuestro calendario consta de unas 15 pruebas. Empezamos en Guadalajara y luego vamos avanzando y distanciándonos hasta cabo San Vicente, que es la última de la temporada. Luego ya tenemos un campeonato de pichones en otoño. En cuanto a lo que es la competición en sí. Nosotros las enseñamos a volver al palomar en tiempo ganador. Ellas se motivan para volver a su casa y en tiempo ganador. Por el camino no paran ni a beber ni a comer.
P: Va casi contra natura...
R: Sí. Lo que pasa es que es muy peligroso si paran, porque hay muchísimos depredadores y rapaces y la que para tiene pocas posibilidades de sobrevivir. También están los cazadores. Hay muchos peligros.
P: ¿Cuál es el ratio de supervivencia/muerte? Veo demasiados peligros...
R: Yo calculo que si empezamos la temporada con 3.000 palomas, por ejemplo, acabará y habrá unas 500.
P: ¿Qué distancia puede recorrer una paloma de estas características?
R: Alrededor de 200 kilómetros desde Guadalajara, hasta Cabo San Vicente que estará por los 900. Este domingo, desde Lisboa, que está a 800 kilómetros, llegaron en el día. Las más rápidas llegaron en 12 horas volando sin parar, a tope.
P: ¿Hay distintas palomas según la modalidad? Me refiero, igual que en atletismo hay deportistas solo de 100 metros, de pértiga, de maratón...
R: Por supuesto. Hasta físicamente son diferentes. Igual que no tiene nada que ver el físico de un corredor de 100 metros lisos con uno de maratón, con las palomas es lo mismo. Nosotros las tenemos clasificadas como palomas de velocidad, de medio fondo, de fondo y de gran fondo. Y luego están las excepciones, que son las all-round, que son palomas que valen para todo.
P: ¿Qué relación se crea entre el colombófilo y sus palomas? Al final es una disciplina en la que se trabaja con animales y seres vivos, muy distinta a otros deportes.
R: Sí que se crea una relación entre el humano y el animal. Lo que pasa que no te puedes encariñar mucho con el animal, porque se puede morir. Supongo que como un médico con el paciente. De todas formas, muchas de ellas son muy dóciles, vienen a comer de la mano, se te ponen por la cabeza... hay de todo tipo.
P: ¿Qué debe hacer una persona que lea esto y quiera iniciarse en la colombofilia en Aragón?
R: Venir a la Federación y le asignamos un club, le recomendamos un club y en el club ya entablan amistad, entablan relaciones y luego ya si ve que le gusta se puede dar de alta el socio y ya está.
P: Ha comentado que hay cuatro clubes en la comunidad. ¿Qué papel tienen los clubes? ¿Y la Federación?
R: Tenemos la oficina en la casa de todas las federaciones. Los clubes lo que hacen es trabajar la competición. Por ejemplo, hay un club en Zuera y el enceste, porque todas las palomas, antes de meterlas en el camión, hay que pasarlas por un ordenador y un escáner, en el que queda reflejado el chip. Luego, las meten al camión, compiten y cuando acaba todos los datos se suben a la nube. Todo el mundo sabe qué palomas lleva. Aquí por ejemplo, la Aragonesa, uno de los clubes, hace lo propio, encesta y mete las palomas al camión.
P: ¿Cambiando de enfoque, sienten desde la Federación el suficiente apoyo institucional?
R: A nivel nacional dentro de las federaciones españolas de esta disciplina estamos subiendo, mientras que la mayoría está bajando, quitando Canarias y Andalucía que son, digamos, las más pujantes. Nosotros tenemos apoyo institucional, desde la Dirección General de Deportes, la oficina en la Casa de las Federaciones... Luego, en Madrid, en la Federación Nacional, tenemos el apoyo del CSD (Consejo Superior de Deportes). Antiguamente, teníamos el apoyo del Ejército, sobre todo para el transporte de las palomas, pues los viajes a fin de cuentas son lo más costoso para nosotros. Igualmente, sentimos apoyo institucional para mantener la disciplina.
P: ¿Qué proyectos tiene la Federación Aragonesa de Colombofilia a corto, medio y largo plazo?
R: Ahora mismo, en estos momentos, estamos buscando hacer alguna carrera extraordinaria fuera del programa. Por ejemplo, el año pasado se hizo una carrera desde París. Ahora se está organizando una carrera desde alta mar. La idea es que un barco, saliendo desde Lisboa, se lleve las palomas y salgan desde el mar en dirección a su palomar. Esto lo hacemos con la Federación de Madrid. Este año hemos hecho el Open Aragón, invitando a otros participantes de provincias limítrofes. En eso estamos trabajando. También tenemos el programa de publicidad en los colegios. Vamos a los centros de formación y, por ejemplo, el Día de la Paz, soltamos varias palomas. Lo hacemos en muchos colegios y eso a los niños les gusta, les llama la atención.