¿Qué pasa si hay una tormenta eléctrica en el Mundial? Esto dice el protocolo

La amenaza de condiciones climatológicas extremas pone en riesgo algunos partidos del Mundial, que podrían sufrir retrasos de varias horas
Inauguración del Mundial en el Esatdio Azteca / FIFA
Inauguración del Mundial en el Esatdio Azteca / FIFA

El Mundial 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México, afronta un desafío que va más allá del aspecto deportivo. Las condiciones meteorológicas extremas, especialmente las tormentas eléctricas, los huracanes y las altas temperaturas, se perfilan como uno de los principales factores que podrían alterar el normal desarrollo de la competición.

La preocupación ha aumentado en las últimas semanas después de varios incidentes ocurridos durante partidos y concentraciones previas, situaciones que han obligado a activar protocolos de seguridad y han puesto en evidencia el impacto que el clima puede tener sobre el fútbol de élite.

Inglaterra ya ha sufrido los efectos del clima durante su preparación

La selección de Inglaterra ha vivido en primera persona algunos de los fenómenos meteorológicos que preocupan a la FIFA de cara al Mundial.

Durante su concentración en Estados Unidos, las instalaciones de entrenamiento de los Three Lions se vieron afectadas por un terremoto de magnitud 6,1 registrado frente a las costas de Cuba, un seísmo que llegó a sentirse en varias zonas de Florida.

Días después, el combinado inglés también tuvo que retrasar durante 30 minutos el inicio de su encuentro amistoso frente a Costa Rica debido a una intensa tormenta eléctrica que provocó acumulaciones de agua sobre el terreno de juego y una elevada actividad de rayos en las inmediaciones del estadio.

Aunque ninguno de los incidentes tuvo consecuencias graves, ambos episodios han servido para recordar los riesgos que pueden surgir durante un torneo de las dimensiones de una Copa del Mundo.

El protocolo de la FIFA ante tormentas eléctricas en el Mundial 2026

Para garantizar la seguridad de futbolistas, técnicos, árbitros y aficionados, la FIFA aplicará el mismo protocolo meteorológico que utilizó durante el Mundial de Clubes de 2025.

La normativa establece medidas muy estrictas cuando existe riesgo de descargas eléctricas cerca de un estadio:

¿Cuándo se suspende un partido?

El encuentro deberá detenerse inmediatamente cuando se detecte actividad eléctrica o la caída de rayos en un radio inferior a 8 millas (aproximadamente 13 kilómetros) del recinto deportivo.

En ese momento:

  • Los jugadores deberán abandonar el terreno de juego y dirigirse a los vestuarios.
  • Los árbitros suspenderán temporalmente el partido.
  • Los aficionados serán trasladados a zonas seguras dentro del estadio o evacuados si fuera necesario.
  • Se activará un periodo de espera obligatorio de 30 minutos.

¿Cómo funciona la regla de los 30 minutos?

La cuenta atrás comienza desde la última descarga eléctrica registrada dentro del radio de seguridad.

Si durante esos 30 minutos vuelve a producirse un rayo en la zona de riesgo:

  • El contador se reinicia automáticamente.
  • La suspensión continúa.
  • El partido no podrá reanudarse hasta que transcurran 30 minutos completos sin actividad eléctrica cercana.

Esto significa que una interrupción inicialmente prevista para media hora puede prolongarse durante varias horas dependiendo de la evolución de la tormenta.

Los precedentes que preocupan a la FIFA

La aplicación de este protocolo ya provocó importantes retrasos durante el Mundial de Clubes de 2025.

Algunos de los encuentros más afectados fueron:

  • Benfica vs Auckland City: suspensión de aproximadamente dos horas y media.
  • Pachuca vs Salzburgo: retraso cercano a una hora y cuarenta minutos.
  • Ulsan Hyundai vs Mamelodi Sundowns: interrupción superior a una hora.

Estos casos demostraron que las tormentas eléctricas pueden alterar significativamente la planificación de una competición internacional.

El antecedente del Clásico entre Real Madrid y Barcelona en Estados Unidos

Las interrupciones por causas meteorológicas no son una novedad en el fútbol disputado en Norteamérica.

Durante la gira de pretemporada de 2024, el Clásico entre el Real Madrid y el FC Barcelona celebrado en el MetLife Stadium tuvo que detenerse durante aproximadamente 75 minutos debido a una tormenta eléctrica cercana.

La suspensión se produjo apenas transcurridos once minutos de juego, obligando a más de 82.000 espectadores a abandonar temporalmente sus asientos por motivos de seguridad.

Este episodio es considerado uno de los ejemplos más claros de cómo las condiciones meteorológicas pueden afectar a grandes eventos futbolísticos en Estados Unidos.

La temporada de huracanes coincide con el Mundial 2026

Uno de los factores que más inquietan a los organizadores es que parte del torneo coincidirá con la temporada de tormentas tropicales y huracanes del Atlántico.

Este periodo se extiende oficialmente desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre, afectando especialmente a zonas del Caribe, el Golfo de México y la costa este estadounidense.

Durante estos meses es habitual registrar:

  • Tormentas eléctricas severas.
  • Lluvias torrenciales.
  • Huracanes y tormentas tropicales.
  • Altos niveles de humedad.
  • Temperaturas extremas.

La combinación de estos factores podría generar retrasos, modificaciones en los horarios e incluso cambios operativos en algunos encuentros.

El calor extremo también obligará a realizar pausas de hidratación

Además de las tormentas, la FIFA mantiene una vigilancia especial sobre las altas temperaturas que se registran durante el verano norteamericano.

En varias sedes del Mundial se esperan condiciones de calor y humedad elevadas, motivo por el que el organismo ya contempla pausas de hidratación obligatorias durante los partidos cuando los indicadores climáticos alcancen niveles considerados de riesgo para la salud de los futbolistas.

Estas medidas buscan reducir el impacto físico de las condiciones ambientales y garantizar la seguridad de los protagonistas sobre el terreno de juego.