1x1 del Real Zaragoza ante el Granada: el Zaragoza certifica su tragedia en la última jugada

El Real Zaragoza pierde ante el Granada (0-1), en una acción dolorosa en la última jugada, que sirve para certificar su tragedia. Pudo morir, pero no lo hizo con el corazón en la mano, sino con la pistola en la cabeza
Las notas del Real Zaragoza ante el Granada / MARCOS CEBRIÁN
Las notas del Real Zaragoza ante el Granada / MARCOS CEBRIÁN

El Real Zaragoza volvió a conspirar contra sí mismo y perdió un partido que nunca quiso ganar (0-1). Ni con el alma ni con el corazón. La tragedia se certificó en la última jugada, en un suicidio colectivo. Fue el vivo reflejo de un equipo derrotado, herido antes de empezar, perdedor de nuevo en el momento de la verdad. Y esta vez cuesta creer que no pueda ser para siempre.

 

Adrián Rodríguez (5): El partido le requirió pronto y él voló a mano cambiada. Mostró que es un portero puro, académico, capaz de llegar con facilidad a las esquinas. Solventó sus dudas en los centros con agilidad y acumuló buenas paradas en su regreso. Sigue sin ganar, presa de una maldición. Y apareció en la catástrofe que fue la última jugada.

Martín Aguirregabiria (3): Si en ataque produce, en defensa deja deudas. Confuso también con balón, ha dejado de elegir bien, de ser la mitad de las mejores sociedades. 

Pablo Insua (5): Tiene mesura, pero limitaciones en los duelos. Sufre ante buenos delanteros y Jorge Pascual lo es. Fue el único que acudió a defender una falta lateral. Menos mal. Su amago sirvió para anular el gol por interferencia.

Jawad El Yamiq (4): Recuperó sensaciones en la primera mitad, con un disparo desde la larga distancia y con mayor seguridad en los duelos del que había mostrado.

Juan Larios (5): Se aplicó más en la defensa individual que en la conquista de la banda. Mostró rigor y vigiló a Pablo Saénz en su batalla. En ataque, tiene conducción, pero siempre le falta maldad.

Yussif Saidu (4): Impetuoso e inconsciente, es capaz de impregnar energía en la media, pero le cuesta medirse, contener todos sus impulsos. Juega ante los dolores 

Francho Serrano (4): Volvió a la media y le dio sentido y kilómetros a un equipo al que le pesan las piernas y le vencen muchas emociones. A cambio, perdió presencia en los metros de la verdad. Sus virtudes ya están escritas: ofrece voluntad y corazón, pero le faltó pie en las acciones definitivas.

Rober González (5): Acumula dos encuentros en los que ha sido más discontinuo y, por tanto, menos definitivo. Le faltó tacto en algunos de sus centros, pero sigue siendo la mejor promesa en todos los ataques.

Sebas Moyano (4): Volvió al once y dejó su mejor huella en una falta, en un gran centro que Dani Gómez no supo embocar. El resto del tiempo, sus quiebros no acabaron en ningún lugar.

Kenan Kodro (3): El Zaragoza le echó en falta cuando no estuvo, pero no logró mejorar nada en su regreso. Jugó muy lejos, actuó por su cuenta y el equipo no supo encontrarle nunca. También él está a una gran distancia de sí mismo. 

Dani Gómez (3): Ofrece soluciones a la carrera, pero estanca todas las jugadas en el fútbol posicional. Pelea contra los centrales y le obsesiona una batalla contra los árbitros. Tuvo en su cabeza una de las mejores oportunidades, pero falló en boca de gol, cuando lo tuvo todo hecho. Sin penaltis, su racha goleadora se ha detenido. Participó en la tragedia que fue la última acción.

Cambios del Real Zaragoza:

Raúl Guti (4): Salió para darle fluidez al juego, recursos a una media que no encuentra los atajos. Dejó un buen centro a su llegada y amplió el rango de pase del Zaragoza. Pero con el balón en los pies no dejó nada más.

Mawuli Mensah (5): Le dio lógica a un partido de pobres, plagado de recursos mínimos. Sin hacer nada del otro mundo, parece más jugador que el resto. Los que le acompañan y los que estuvieron antes que él.

Marcos Cuenca (5): Tuvo una opción clara, en su jugada favorita. Después de ganar la diagonal su disparo se fue a las manos de Astralaga. La acción explica sus virtudes de siempre y también los defectos de su temporada. Después de hacer muchas cosas bien en el inicio de las jugadas, nunca le puso un lazo ni un cierre definitivo. 

Hugo Pinilla (4): Quiso ganar el pasillo interior y tuvo en sus botas la mejor opción del Zaragoza en el descuento. Después de driblar al portero estrelló su remate en la red lateral. No estuvo fino en la última acción.

Entrenador:

David Navarro (4): Eligió el regreso al ABC, al 4-4-2 de un equipo plagado de heridas y de limitaciones. Volvió a ser un grupo plano, triste y absolutamente incapaz. Su Zaragoza jugó siempre con la pistola sobre la sien y en plena desesperación, volvió a ser un grupo infame, que perdió en la práctica en la categoría. Se le vio triste, derrotado, negado de principio a fin. Después de un partido lamentable, el equipo perdió pie en la jugada definitiva, con una falta a favor, que sirvió para certificar su derrota.