La desaparición total de media plantilla en el Real Zaragoza
La situación del Real Zaragoza es dramática. A cinco jornadas de terminar la temporada, el equipo ocupa zona de descenso, como lo ha hecho durante todo el curso. La salvación se encuentra a tres puntos gracias al demérito de los rivales directos, incapaces de encadenar dos buenos resultados. Sin embargo, el precario estado de la plantilla zaragocista hace temer lo peor, con poco más de una decena de futbolistas disponibles para David Navarro.
Entre sanciones, como la que va a recibir Esteban Andrada por el brutal puñetazo a Jorge Pulido, lesiones o nulo rendimiento, el Real Zaragoza no tiene apenas efectivos para afrontar los cinco partidos más importantes de su historia. El descenso al fútbol no profesional sería un lastre demasiado grande, aunque el cuerpo técnico actual no dispone de muchos medios para evitarlo.
Los jugadores desaparecidos
Esteban Andrada no volverá a vestir la camiseta del Real Zaragoza, por lo que Adrián Rodríguez, denostado y relegado al más grande de los ostracismos tendrá que enfundarse de nuevo los guantes y ponerse bajo los palos. El joven guardameta comenzó siendo titular, aunque la llegada del argentino en el último día de mercado le arrebató el puesto. Sellés también apostó por Adrián en el inicio, pero poco tardó en cambiar su decisión.
Pero Andrada no será el único que no volverá a vestirse la camiseta zaragocista. Tachi, que llegó en el mercado de verano como un jugador importante para la defensa solo ha jugado 12 partidos y fue operado a finales de febrero del menisco. El central apenas ha aportado debido a las continuas lesiones. Tampoco parece que vaya a participar demasiado Carlos Pomares, otro de los fichajes veraniegos y que no juega desde el 10 de enero. Unas molestias en la cadera le apartaron y la llegada de Larios le cerró la puerta.
Desde el Oviedo también llegó Paulino de la Fuente, al que se le dio la baja médica en Navidad para poder incorporar nuevos futbolistas. Paulino, que estaba llamado a tener un rol importante, solo ha jugado 381 minutos esta temporada. Algo más jugó Sebas Moyano, el tercero en discordia que llegó desde el conjunto carbayón, pero que no es del gusto de David Navarro y tampoco lo fue de Sellés. Durante los últimos 12 encuentros solo ha jugado 76 minutos, y ha visto cómo Pinilla, con características similares, le arrebataba el puesto a pesar de no rendir a buen nivel.
En verano también llegó Paul Akouokou, la mayor apuesta de Txema Indias y a la que esperó hasta el último día. Recibió una sanción ejemplar por reventar el monitor del VAR contra la Cultural Leonesa en uno de los partidos más sonrojantes de la historia del club y solo ha jugado 11 partidos. En los últimos 10 no ha participado por lesión.
En el centro del campo, las lesiones de Keidi Bare durante todo el año o de Raúl Guti, que ha estado 12 partidos sin convocar por una lesión de rodilla, han lastrado el rendimiento de un equipo que juega con Francho Serrano, con el menisco roto y a la espera de ser intervenido quirúrgicamente.
Pero la nómina de fichajes todavía es más extensa. Valery fue otro de los grandes nombres. Un jugador con cartel de Primera División y que no juega desde el 22 de febrero, pero que no volverá a vestirse de corto tras ser operado por una lesión en el hombro durante un entrenamiento.
En invierno se intento arreglar el desaguisado, pero se hizo todavía mayor. Lo de William Agada no tiene nombre y lo de Cumic roza el ridículo, ya que apenas ha jugado 200 minutos con un rendimiento muy alejado de lo que exige el fútbol profesional.
Como tampoco está siendo suficiente la contribución de jugadores que ya se encontraban en el equipo: Mario Soberón y Sinan Bakis son dos sombras de lo que un día fueron. Sin ritmo, sin las condiciones mínimas que debería tener un futbolista del Real Zaragoza. Otros como Toni Moya o Tasende, que podría recibir una sanción ejemplar por su agresión a Dani Luna, han entrado en la rotación a cuentagotas.
Este es el panorama de un equipo extenuado y que no cuenta con recambios suficientes. Ha tirado de Gomes, juvenil de segundo año, Pinilla, Barrachina, Terrer o Saidu, al que los problemas en la rodilla tampoco le dejan competir a pleno rendimiento. Un reflejo de la desastrosa planificación que, salvo milagro, podría llevar al Real Zaragoza al pozo de la Primera Federación.

