La promesa de cantera que asoma en el Real Zaragoza
En las canteras hay una verdadera unidad de medida para los futbolistas: su capacidad para dar pasos por delante de su tiempo. En esa evolución, Diego Monzón ha crecido a un ritmo alto, hasta dejar huellas constantes en el filial y en la dinámica de entrenamientos del primer equipo.
Todavía en edad juvenil, su salto se ha acelerado en este último curso. Se le considera ya uno de los proyectos más sólidos en la cantera del Real Zaragoza. El broche ideal a su temporada ha llegado en la Copa de Mitad del Mundo con la juvenil de Ecuador, donde ha ofrecido un buen rendimiento y ha dejado dos goles como testimonio. Ante ese crecimiento, queda la sensación de que su debut en el primer equipo es solo cuestión de tiempo.
Diego Monzón, un proyecto sólido en la cantera del Real Zaragoza
Para Lalo Arantegui la promoción de los canteranos es una prioridad, casi una cuestión ideológica. La elección de Ibai Gómez, promotor del talento joven, responde a ese patrón. Y entre los movimientos más estratégicos, Monzón posee un lugar especial.
No hay que tener una noción histórica muy amplia para descubrir que el mediocampista hispano ecuatoriano tiene un sitio especial en las predicciones de Lalo. Antes de su regreso a la dirección deportiva del Real Zaragoza, Lalo fue agente del jugador. Y, por tanto, una de sus apuestas más convencidas para el futuro.
Jorge Franco o Álvaro Palacio estuvieron también en ese mismo lugar, en una muestra de la intuición que distinguió al director deportivo, que siempre entendió de una forma especial el talento. A la espera de resolver el futuro de Jaime Tobajas, Iker Vadillo, Marcos Manolache o incluso Javier Berdejo, para los tres (Monzón, Franco y Palacio) se puede adivinar una pretemporada con el primer equipo.
¿Cómo juega Diego Monzón?
Monzón tiene 18 años. Es un mediocampista mixto, zurdo, con un perfil competitivo especial. Posee sentido de batalla, pase corto y vistas a la portería rival. En su evolución cabe además un valioso intangible: aunque le falta desarrollo, posee personalidad para aplicar sus cualidades en cualquier categoría. Y se hace mayor ante rivales de mayor envergadura.
Tímido en la vida, su fútbol está lleno de carácter y de inteligencia táctica. Sin ser especialmente vistoso, es capaz de adaptarse a varios roles: está cómodo en el doble pivote, puede actuar en solitario o ubicado en uno de los interiores. Es listo y ese atributo siempre sirvió para todas las posiciones.
Monzón entiende el juego, no le asustan las patadas y su fútbol crece de forma orgánica, con sus medias bajas y su flequillo de paja. En esas ideas se localizan sus mejores virtudes: Diego Monzón posee valentía y una lectura táctica especial. Si en sus pies hay condiciones, el mapa del partido descansa en su cabeza. Y el de su carrera.

