El día más importante de la historia de la SD Huesca cumple su mayoría de edad
Se dice pronto 18 años. Hoy, 15 de junio, el día que cambió por completo la historia de la SD Huesca, cumple su mayoría de edad. Era la temporada 2007/08 cuando el conjunto oscense visitaba Écija buscando su primer salto a Segunda División, de la mano de Onésimo Sánchez. Tras el 2-0 en un modesto Alcoraz que nada tiene que ver con el de ahora, los altoaragoneses empataban a domicilio con un tanto de Roberto García en el último suspiro, que les convertía en el segundo equipo de la Comunidad Autónoma de Aragón en pisar el fútbol profesional.
Destino o casualidad, la mejor etapa de la historia del Huesca cumple hoy su mayoría de edad. Precisamente, en el instante en el que, después de once temporadas consecutivas, regresa a la tercera categoría del fútbol español. Más de una década en la que el club azulgrana ha vivido sus mayores éxitos: un play-off histórico, dos ascensos a Primera División y, en definitiva, la hazaña de conseguir que una ciudad de 50.000 habitantes viva un partido profesional cada 15 días en su feudo. Un escenario que quizá se haya normalizado, pero que 20 años atrás a cualquier oscense le resultaría impensable.
Y es que en estos casi 20 años la masa social del Huesca ha incrementado de forma exponencial. En aquella inolvidable campaña, tras la constitución de la Fundación Alcoraz, el equipo azulgrana, en la extinta Segunda B, apenas disponía de unos 2.000 socios. Una cifra que, para establecer un contexto, espera triplicarse en, nuevamente, la categoría de bronce nacional. En el último curso, se registraron más de 7.000 en LaLiga Hypermotion, motivo por el que en Primera Federación probablemente se vea reducido este número. Aunque, en cualquier caso, para un municipio de 55.000 habitantes supone un logro.
Y es que, hasta aquel 15 de junio de 2008, el fútbol en Huesca era bien distinto a la actualidad. Una ciudad y un club en crecimiento se traducían en una masa social tan pequeña como entregada a su equipo. No obstante, la espectacular temporada que firmó el combinado de Onésimo cambiaría la dimensión del club. Todo empezó con ese play-off de ascenso, donde El Alcoraz se convirtió en una olla a presión frente al Gavá y, sobre todo, frente al Écija. En la final ante los andaluces, los azulgranas se imponían por 2-0 con goles de un tal Lalo Arantegui y Edu Roldán.
El antes y después en Écija
Con este favorable balance se desplazaban a la otra punta de la península para disputar un encuentro que, a la postre, cambiaría la trayectoria del club. En un fútbol mucho más cercano a lo popularmente denominado "de barro" que a la profesionalización de la actual Primera RFEF, el Huesca afrontaba una guerra para certificar su primer ascenso a la categoría de plata del fútbol español. Tras un tanto de un joven Nolito en la segunda parte, los sevillanos empujaban a los, aquel día vestidos de verdiblanco, en su área.
Chechu Dorado, fruto del estrés generado por defender el resultado con uñas y dientes, era expulsado en los últimos instantes. El Huesca de Mikel Rico, Robert o Sastre, entre otros nombres conocidos, pedía la hora bajo el calor sofocante en tierras andaluzas. Pero esta contrarreloj acabó por estallar con el tanto más importante de la historia de la SD Huesca: Roberto García bajaba con el pecho un balón en largo, recortaba a su par y mandaba un zurdazo a la escuadra, tras tocar en la madera, que elevó al Huesca al cielo del fútbol profesional. Tras ello, finalizó un partido, que llevaría la locura a los cientos de azulgranas desplazados y a los cientos que abarrotarían la Plaza Navarra de Huesca. Una imagen inédita en la capital altoaragonesa en aquel entonces.
Casualmente, 18 años después, el Huesca regresa a ese terreno en el que la humildad y el trabajo llevó a ese equipo de Onésimo Sánchez al mapa profesional. Como ya hizo el club también en 2015, el nuevo equipo de Raúl Jardiel deberá reconstruir la plantilla de mimbres que respeten la categoría y el escudo que portan sobre el pecho.

