Veteranía asegurada, juventud pendiente: la SD Huesca necesita incorporar cinco sub-23
La SD Huesca ya ha comenzado a levantar los cimientos de su proyecto en Primera Federación. Javier Sanz de Arce ha acelerado durante los últimas días una reconstrucción obligada tras el descenso, apostando por futbolistas contrastados, con experiencia en el fútbol profesional y un amplio conocimiento de la categoría de bronce. Ahora, entre tanto veterano, aparece una necesidad tan importante como ineludible: encontrar cinco futbolistas sub-23 para completar la plantilla. Los fichajes de Gazzaniga, Djetei, Víctor García, Quique Fornos, Pascu Alba, Ander Gorostidi y Sergi Armero, y las continuidades de Óscar Sielva y Diego Aznar, suman un total de nueve futbolistas, pero ninguno cumple con el requisito de ser sub-23.
La normativa de la RFEF para Primera Federación (de la misma manera que para Segunda y Tercera RFEF) establece que los clubes pueden contar con un máximo de 18 licencias sénior, es decir, jugadores nacidos antes de 2004. Esto obliga a completar el plantel con, al menos, cinco futbolistas menores de 23 años. Una circunstancia que condiciona por completo la planificación deportiva y que obligará a Javier Sanz y a Raúl Jardiel a acertar en el mercado.
Hace dos semanas, en su entrevista en Balones Fuera SDH, el director deportivo azulgrana ya dejó entrever la idea de construir una plantilla de entre 23 y 24 jugadores, incluidos tres porteros. Traducido al reglamento federativo, el dibujo encaja perfectamente en un modelo cercano al 18+5, que mencionó Javier Sanz. El problema es que, por el momento, ninguno de los futbolistas confirmados entra dentro de esa cuota.
La Base Aragonesa y los cedidos, una opción a la que acogerse
Tampoco parecen hacerlo algunos de los nombres que podrían continuar respecto al curso pasado. Futbolistas como Jordi Escobar, Sergi Enrich, Michael Agbekpornu o Javi Mier superan igualmente ese límite de edad. Por ello, el club deberá encontrar juventud en otros mercados, o bien, mirar hacia dentro. Ahí aparece la cantera y los jugadores que regresan de cesión, que pueden convertirse en una solución para cubrir parte de esas plazas. Raúl Alarcón, Willy Chatiliez, Álex Fita, Álex Calvo, Diego Almeida, Marc Aznar o Pablo Osán son algunos de los futbolistas que cumplen con los requisitos. Los dos primeros, los que cogen más enteros ganan.
En cambio, Manu Rico o Jaime Escario, por ejemplo, no entrarían dentro de esa consideración de sub-23, circunstancia que podría restarles puntos en la batalla por tener una ficha del primer equipo. No será el factor determinante, pero sí uno más dentro de una planificación que debe cuadrar lo deportivo y lo reglamentario. Lo importante, en cualquier caso, es que el primer y fundamental paso se está cumpliendo: ultimar la columna vertebral que reclamó desde su llegada a El Alcoraz. De los siete fichajes realizados hasta ahora, cinco superan la treintena, una muestra evidente de que la prioridad ha sido la experiencia.
Por tanto, en esta segunda mitad de junio empieza la segunda fase del proyecto: encontrar cinco futbolistas jóvenes capaces de complementar a la estructura veterana y, sobre todo, de aportar rendimiento inmediato. Si algo ha dejado claro el nuevo director deportivo es que en El Alcoraz no quieren acumular promesas por acumular. Con la experiencia sobre la mesa, el siguiente reto pasa por acertar con el talento emergente que debe completar una plantilla diseñada para pelear por el regreso a Segunda División.

