De Blas y Tamayo, los Vicedo y Brizuela 2.0

Actualidad

5 años después se repite la misma operación, 2 jóvenes valores españoles juntos en Huesca

Banner Podoactiva TOP Post

Parece que fue ayer cuando en la temporada 2014/2015 se juntaban en el entonces Peñas Huesca Edgar Vicedo y Darío Brizuela. Ambos jugadores cedidos por Estudiantes, dos perlas de la cantera, que unían fuerzas en el seno oscense. Edgar Vicedo había llegado una campaña antes, la 2013/2014, eso si, en el mercado de invierno. La presencia de Quim Costa y la paciencia peñista fueron clave para que el entonces alero de 19 años se decidiera por venir a Huesca. 9 partidos de liga regular, más de 15 minutos por choque, para 4,8 puntos, 2,4 rebotes y 0,8 asistencias, estando desacertado en el lanzamiento. Tras esto 3 partidos de playoffs donde sus números fueron a menos a pesar de mantener el minutaje.

Vicedo y Brizuela se vuelven a juntar en Huesca

Temporada 2014/2015. Como Zipi y Zape, la pareja criada en Magariños, volvía a unir fuerzas en el baloncesto profesional en las filas de Peñas Huesca, dos jugadores que desde niños son uña y carne. Edgar Vicedo, viendo que tenía margen de mejora tras probar la LEB Oro, volvía a ser cedido al club oscense, por parte de Estudiantes, comenzando la campaña con 20 años recien cumplidos. Se unía a él Darío Brizuela, escolta de 19 años, aunque cumpliría los 20 en noviembre, seguramente tras los cantos de sirena de Vicedo, y la predisposición tanto de Peñas Huesca como de Estudiantes para llegar a un acuerdo.

Que barbaridad como creció Edgar Vicedo. Más de 29 minutos por choque en 25 partidos. 12,6 puntos con buenos porcentajes, 4,6 rebotes, 1,4 asistencias y 1,3 balones robados para 13,1 de valoración. Había tomado el pulso a LEB Oro y dado un gran paso adelante. Darío Brizuela no se quedó corto en su debut en LEB Oro, casi 20 minutos de media en sus 22 partidos. 12,1 puntos con buen acierto, 2 rebotes, 2,5 asistencias y 0,7 balones robados para 9,9 de valoración, unos números que fueron yendo a menos por su tensa relación con Quim Costa.

Una dupla que hizo disfrutar a la parroquia oscense, y que su buena temporada les hizo dar el salto a ACB, donde los acogió su club de origen, Estudiantes, a pesar de las palabras de Quim Costa, que veía muy difícil que algún jugador de aquel año estuviera al siguiente año en ACB. No contentos con ello, ambos jugadores, habituales de las categorías inferiores de la selección española, han sido ya convocados con la selección absoluta, y en el caso de Brizuela, la pasada campaña se convirtió en uno de los máximos anotadores de la ACB.

De Blas y Tamayo, ¿repetimos la historia?

Sucede un caso similar esta temporada 2019/2020, Diego de Blas, el alero, cumple su segunda campaña buscando crecer con respecto a la primera toma de contacto con la categoría, mientras que Alex Tamayo, el escolta, debutará tanto en Levitec Huesca como en LEB Oro. Dos perlas del baloncesto español, aunque en esta ocasión de diferentes canteras, Real Madrid en el caso de Diego de Blas, y Estudiantes en el caso de Alex Tamayo. Los dos son de la misma hornada, año 2000, y a pesar de diferente procedencia, se conocen muy bien, por los duelos madrileños y por su presencia habitual en las categorías inferiores de la selección española.

Juntos conquistaron el oro en el Europeo U16 de 2016 con España, mientras que en el Europeo U18 de 2018, fueron novenos, perdiendo solamente 1 partido, el de cuartos de final. Se les espera a ambos para el Europeo U20 del próximo año, donde Levitec Huesca puede tener a dos pupilos que vistieron su camiseta durante la temporada.

Su diferencia con respecto a Vicedo y Brizuela, además de ser de diferente cantera, es que De Blas y Tamayo tienen 1 año menos en lo que es su primera experiencia juntos en LEB Oro. No obstante, los papeles son parecidos, Diego de Blas es el asesino silencioso, capaz de hacer muchas cosas sin hacer ruido, como lo hacía Edgar Vicedo, mientras que Alex Tamayo es el descaro y el atrevimiento, como lo era Darío Brizuela.

Más allá de esta comparativa, está claro que habrá que tener paciencia con ellos, son jugadores muy jóvenes en una liga profesional con muchos veteranos, pero una cosa es clara, sus ganas de crecer y de esforzarse por ser mejores, no estarán discutidas en ningún momento, porque ellos mismos saben que el futuro está en sus manos.