El conjunto de Pacheta acabó cayendo ante el Madrid, cierto, pero para ser una plantilla de un presupuesto y calidad tremendamente superior a la de los azulgranas, les costó y mucho. Necesitaron dos faltas y una pizca de fortuna para superar el gran trabajo colectivo que cumplió la escuadra altoaragonesa. Una pizca de fortuna que encontró Benzema al darle al larguero de manera que el balón hiciera la parábola perfecta para no salir del campo y caer a centímetros de la línea de gol.
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Porque ni el delantero francés, en su mejor nivel, pudo superar al muro azulgrana. En sus botas tuvo dos de las ocasiones más peligrosas del Real Madrid en todo el partido. La primera, un remate a bocajarro que topó con Álvaro Fernández, dejándolo incluso sin respiración. El galo lo volvió a intentar, esta vez desde fuera del área, con un potente disparo directo a la escuadra en el que el portero de la SD Huesca intervino de manera sobresaliente para protagonizar un auténtico paradón.
Nada que reprochar, mucho que aplaudir
No tuvo ninguna culpa en el gol del empate, donde llegó a rozar en balón tras reaccionar rápidamente. En el 1-2 realizó una gran parada a Casemiro con la mala fortuna de que el rechace cayó, nuevamente, a Varane. En balones aéreos, mantuvo la sangre fría y los tempos necesarios para hacerse fuerte en su área.
Por otra parte, más allá de las cinco paradas que realizó, mostró un efectividad notable en el pase (74%), con confianza con ambas piernas, siendo clave en la salida del balón ante la presión merengue. Ya lo dijimos hace unas semanas, este portero tiene un futuro muy prometedor por delante, y con actuaciones ante grandes del mundo como el Real Madrid, su figuro se revaloriza todavía más.