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Evitar su golpe de efecto

Así se ve al Huesca

En la previa de las fiestas del Pilar, el equipo oscense quiere convencer en La Romareda de que es candidato al ascenso

Arizon y Gracia TOP Post

El Real Zaragoza y la Sociedad Deportiva Huesca se medirán en La Romareda en la fiesta del fútbol aragonés. Los dos contemplan el partido como un lugar estratégico en la temporada: el encuentro que debe modificar su tendencia.

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El Zaragoza vence a menudo en el juego y se estrella en el área rival. El Huesca duda del modelo de Ambriz y sufre a campo abierto. En La Romareda se enfrentan dos equipos cuyas aspiraciones no coinciden con su racha inicial.

El verano de la Sociedad Deportiva Huesca

Rubén García tomó una dirección distinta en la planificación del mercado. Sus apuestas se escaparon del patrón habitual. Eligió a un técnico sin demasiada experiencia en el fútbol europeo, buscó futbolistas de un perfil exótico para su ataque y creyó en un modelo de plantilla reducido.

El curso de la temporada ha mostrado que el director deportivo no acertaba en todo. A Nacho Ambriz le faltan piezas en su plantilla, jugadores de un perfil específico en la zaga y futbolistas que puedan cambiar el curso de los partidos. Y, por encima de todo, le falta una estrella como las que tuvo en otro tiempo: Cucho Hernández, Gonzalo Melero, Samu Sáiz, Chimmy Ávila o Rafa Mir. Uno de esos jugadores que piden el balón en los momentos de dificultad.

El equipo de Nacho Ambriz

De Nacho Ambriz no se sabía demasiado cuando llegó a Huesca. Había liderado a un clásico del fútbol mejicano y su aval en Europa eran sus años en el cuerpo técnico de Javier Aguirre. Desde su primera rueda de prensa, trató de convencer a la afición de que su Huesca sería siempre un equipo agresivo y dominador del juego. Curiosamente, ese Huesca sólo lo vimos al inicio del curso. La presión tras pérdida fue una de las grandes credenciales de un equipo que venció y convenció en las primeras jornadas. Con Seoane, Escriche o Marc Mateu como personajes principales.

La derrota ante Las Palmas en la tercera jornada cambió el panorama. A partir de ese momento el balance de los resultados del equipo oscense es poco prometedor: tres derrotas (Lugo, Oviedo y Tenerife), un empate (Fuenlabrada) y un triunfo (Real Sociedad B).

Los últimos duelos han mostrado una realidad más preocupante que los resultados. El equipo oscense duda de sí mismo, no cree en la propuesta de Ambriz como al principio y pierde poder en las transiciones.

Plantilla incompleta y talento individual

Sin defensas puros más allá de Pulido o Ignasi Miquel, la competición ha situado al Huesca como un equipo vulnerable. Ninguno es especialmente rápido y el equipo oscense sufre en el balance defensivo, ante jugadores de talento como Sashoua o Alexandre Corredera, que camparon a sus anchas en el Alcoraz.

Los problemas defensivos han obligado a reconvertir a Cristian Salvador como central de circunstancias, ante la lesión de Insúa, el tercero en discordia para ese puesto. Otro de los defectos de la plantilla apunta a sus mediocampistas, incapaces de evitar el paso del tiempo. Hombres clave como Mikel Rico o Mosquera han perdido un punto de recorrido y varios de confianza. Seoane se posicionó como el verdadero líder del equipo y el futbolista madrileño ha perdido regularidad en los últimos encuentros.
El peligro durante el curso ha llegado por fuera, con el centro medido de Marc Mateu y el fútbol sin fin de Ferreiro, que es seria duda para el derbi. La responsabilidad del gol recae esta campaña en Pitta, Gaich y Escriche. De los tres se espera su mejor fútbol de siempre para reconducir la temporada.

Las armas del Huesca en La Romareda

Ante las dudas en el comportamiento colectivo, el equipo de Ambriz cree en el talento individual como su mejor instrumento en La Romareda. Espera la mejoría de Seoane, cree en el despliegue de Nwakali, en el fútbol veloz de Joaquín y en la referencia armada de Pitta.

La Romareda mide al Huesca en un momento clave de la temporada. El crédito de Ambriz no será eterno, a pesar de que el Huesca ha mostrado ser un club distinto en esa causa. En los últimos años ha superado una barrera esencial: el Municipal ya no es un estadio maldito. Sus años en Primera le sitúan entre los aspirantes y no son fruto de la casualidad, sino de una gestión aseada y ambiciosa.

En la previa de las fiestas del Pilar, el equipo oscense busca dar el golpe de efecto que su temporada necesita.

 

(*) Artículo escrito por Jorge Rodríguez y Miguel Ángel Gayoso.

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