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Eva Lacort, luchando contra la pandemia en el medio rural y capitana del Helios

ENTREVISTA SPORTARAGON

Hablamos con una de las capitanas del Azulejos Moncayo Helios Basket de Liga Femenina 2, Eva Lacort; sobre deporte y su trabajo como médico en el mundo rural

Eva Lacort (Zaragoza, 1989) es una de las capitanas del Azulejos Moncayo Helios, que ha logrado la permanencia en la Liga Femenina 2 finalizada recientemente. Además, es médico de familia en el entorno rural. Repasamos con ella la temporada y cómo lo ha vivido junto con el trabajo en su día a día. A lo largo de esta temporada, también hemos hablado con el técnico de Helios, Javier Aladrén; y con la jugadora Henar Fernández.

¿Qué balance haces de la temporada?

Hemos logrado el objetivo deportivo, que era la salvación. Pero más allá de eso, nos vamos con la sensación de haberle plantado cara a todos los equipos de la liga, aunque con la espinita de no haberle podido ganar a ninguno de los grandes, nos ha faltado rematar alguna de las oportunidades que hemos tenido.

Habéis pasado por una temporada complicada, tuvisteis un parón de casi un mes por un brote de coronavirus… Adversidades a las que os ha tocado hacerles frente

Ha sido el año más duro mentalmente por lesiones, situaciones extradeportivas, una compañera por tema de trabajo se vio obligada a estar un mes y medio fuera de los entrenamientos, otra da clases en la Universidad en Teruel… Para mi es un éxito y sé que lo valoraremos así en unos años. Pese a todas las dificultades que tuvimos, conseguimos salvarnos y ponérselo muy complicado a equipos como Sant Adriá o Lima Horta, que por posibilidades económicas y deportivas están muy por encima.

Se lo pusimos muy complicado a equipos que están en la zona alta de la liga

Da la sensación que las 6 victorias de la temporada saben a poco. Hablando con cualquiera que haya seguido los partidos del Helios, hay coincidencia en que el equipo ha hecho méritos para sumar más triunfos…

Lo estuvimos mirando y me parece que perdimos unos 12 partidos por una renta de entre uno a seis puntos. Es una distancia muy pequeña. Tiene una doble lectura; por un lado la mala suerte, pero también cuenta el ser novato en la categoría y que falta esa experiencia para matar el partido cuando lo tenemos en nuestra mano o meter una canasta cuando el partido está en un puño. Esta situación me recuerda bastante a mi anterior etapa en LF2 (Antiguo Boscos 15/16 y 16/17), nos pasó algo parecido. Había varios partidos que los teníamos y cuando llegaba la hora de ganarlos, no éramos capaces; pero el segundo año fue mucho mejor. Yo les digo siempre a las jóvenes ‘se aprende mucho más perdiendo que ganando’. Cuando pasen los años, no nos acordaremos de si ganamos 5, 6 o 7 partidos; sino de lo bien que lo pasamos ese año, de la experiencia y de las compañeras.

El equipo celebra una de las victorias de esta temporada. Foto: CN Helios Basket

¿Cómo habéis logrado esa conexión entre las veteranas -años 90- y la generación del 2000?

Es cierto que este ha sido mi tercer año en Helios y a la mayoría de jugadoras de la generación 2000 ya las conocía; y con las mayores ya las conocía de antes. Pero desde luego que la clave de este equipo y por lo que lo hemos sacado adelante es la química que ha habido. Nos llevamos 10, 12 años… pero a la hora de la verdad eso no se nota. Sentimos una pasión por el baloncesto que da igual que tengas 20 o 30 años. Unas aportamos la experiencia y las jóvenes nos transmiten su frescura y contagian ilusión en el día a día. Todo suma. Mentalmente, es muy complicado cuando haces buenos entrenos, juegas bien y pierdes, pierdes y pierdes. Hay que estar ahí para decirle a las más jóvenes que no están acostumbradas a perder ‘sigue, lo estás haciendo bien’. Y entre todas, lo hemos sacado.

¿Qué nos puedes contar de vuestro entrenador, Javier Aladrén?

Indudablemente, para mi es el principal motivo de que yo esté aquí y de que siga jugando. Es capaz de sacar de cada una lo mejor. Una jugadora que quizá hubiera pasado desapercibida para cualquier otro, él es capaz de encontrar sus virtudes y potenciarlas a la vez que minimiza sus defectos. Consigue que apliquemos un baloncesto bonito de ver y que sus equipos jueguen con mucha intensidad y contagien a la grada. El equipo juega al límite hasta que cae y nunca da un balón por partido. Javi nunca llega una semana y nos dice que vamos a preparar el partido de la siguiente. Da igual que toque jugar contra el líder, vamos para ganar siempre el partido de la semana en la que estamos. El siguiente, ya lo abordaremos en su momento. Y consigue que nos creamos que podemos ganar a cualquiera. Evidentemente, el nivel de exigencia es altísimo en cada entrenamiento, pero eso es lo que me gusta. Pero bueno, no solo vamos a ponerlo por las nubes, vamos a decir algo en lo que podría mejorar (risas): quizá ser capaz de mantener más la calma. ¡Es complicado, porque lo vive todo con mucha intensidad!

Javier Aladrén se dirige a sus jugadoras en un tiempo muerto. Foto: CN Helios Basket

¿Qué será de Eva Lacort la próxima temporada?

Tengo claro que me veo en buenas condiciones para seguir jugando. Mi idea es continuar. Como acabamos de terminar, todavía no nos hemos reunido para hablar del próximo proyecto deportivo. Estamos ahora para descansar, algo que también necesitaba a nivel físico y mental, dado que el último mes y medio se hizo duro. Como digo, mientras pueda compaginarlo bien con mi trabajo, quiero seguir jugando.

Fuera del baloncesto, ¿Cómo es tu actividad profesional?

Soy médico de familia y ahora mismo trabajo como médico rural en Más de las Matas, cerca de Alcañiz. Está a hora y media de Zaragoza. A partir de navidades, empecé a trabajar ahí en un puesto de mañanas. Los lunes, que el día que no entrenamos, me quedaba a hacer guardia. Estaba hasta el martes al mediodía y volvía para entrenar. La verdad que es duro, porque hago muchos kilómetros a la semana. Llego a Zaragoza cansada, y de nuevo a entrenar al 120% después de ocho horas de jornada y los viajes. Y al día siguiente, igual, y a las seis de la mañana arriba. Los fines de semana, lo mismo. Afortunadamente, la mayoría de partidos los hemos tenido en sábado. Pero alguno que ha sido en domingo fuera de casa, llegamos de vuelta a la una de la madrugada.

Y precisamente, llevamos un año en el que la profesión de la medicina ha sido una clara protagonista…

Este año mi trabajo ha sido especialmente complicado por la pandemia, y en cierto modo, con el deporte te olvidas de todo lo que está pasando al entrar en la pista durante unas horas. He agradecido que la temporada haya terminado pronto, así ahora podré quedarme algunos días más allí y no viajar tanto. En el trabajo me han apoyado mucho también, son conocedores de mi situación y me han puesto todas las facilidades para seguir haciendo deporte. Quizá hubiera podido seguir trabajando más cerca, pero estoy muy a gusto en el sitio que estoy trabajando, me siento apreciada y compensan esos kilómetros de más. He vivido experiencias muy gratificantes.

Podría trabajar más cerca de Zaragoza, pero compensan esos kilómetros de más en el medio rural gracias al trato con la gente, con la enfermera, en el centro de salud…

¡Cuéntanos más sobre esas experiencias!

Ahora mismo atiendo a una población de 750 u 800 habitantes distribuidos en 9 pueblos, de los cuales el más grande es Castellote. Un puesto como este genera conocer a la población, a la gente mayor y es muy satisfactorio cuando los pacientes se alegran de verme. A veces me traen cosas de su huerto, huevos de las gallinas, aceite de sus oliveros… No es que me guste que me hagan regalos, pero sí la gratitud que muestran, claro. Pese a las restricciones, hemos podido atender a los mayores con cercanía, el hecho de conocer sus casas, sus hijos… Ahora, debido al coronavirus, muchos no quieren ir al hospital y hemos de tratarles con nuestros propios medios. En definitiva, es un cúmulo de circunstancias en el que siento que todo lo que les ofrezco, lo recibo multiplicado por mil con su gratitud. No me quiero olvidar de mencionar a mi compañera enfermera, que también se llama Eva, y tenemos un vínculo muy bonito. Es una relación muy estrecha, porque al final estamos ella y yo solas. El hospital más cercano está a 40 minutos y muchas veces la ambulancia no está disponible. Cada cosa que hay, entre las dos lo tenemos que sacar adelante. ¿Por qué me quedo allí y no más cerca? Cuando conoces la zona, a la compañera, a la gente, y al grupo de trabajo del centro de salud y estás a gusto; eso vale más que treinta kilómetros menos.

 

Eva Lacort, combatiendo a la pandemia, en el programa Unidad Móvil de Aragón TV:

 

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