El conjunto de Xisco Muñoz estaba mejorando los registros en ataque, capaces de generar más ocasiones pero, a su vez, estampándose contra un muro inquebrantable. La falta de olfato de gol que recaía en las espaldas de Gaich, Pitta y Escriche estaba mermando considerablemente al equipo. Sin el argentino por COVID y con el vikingo en el banquillo ante la falta de confianza, Escriche salió a escena y lo aprovechó.
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El joven delantero fue protagonista en los tres tantos del encuentro. Hizo el primero pescando un balón que ganó Insua en el área pequeña, entregó un buen pase a Marc Mateu en una rápida contra que acabó con el 0-2 con algo de fortuna y puso la guinda al partidazo de los altoaragoneses con una obra de arte desde la frontal del área. Además, se convirtió en una pieza indispensable en la presión del equipo, intensidad pura que dificultó la salida de balón del Cartagena.
Levantarse y luchar
Los fallos en otras dos ocasiones claras solo ante la portería mancillaron levemente la gran actuación del valenciano que demostró, una vez más, que atesora calidad pero que su posición no es la de delantero puro. Escriche se echó la responsabilidad del ataque de la SD Huesca a la espalda, sacó los dientes y se reivindicó.
El 0-3 en Cartagonova debe servir para despojarse de prejuicios y para recuperar la confianza, y uno de los que debe salir más reforzado es el ’10’ azulgrana. Porque con la mano de Xisco, los refuerzos que lleguen y el refuerzo moral de la plantilla, todavía se puede creer, tanto como lo hizo el sábado Escriche.