El Expediente X de Christ Koumadje en el Casademont Zaragoza
Arranca junio, abren las piscinas y los clubes empiezan a hacer sus correspondientes cambios de cromos para apuntalar sus plantillas de la forma más competitiva para la próxima temporada. El Casademont Zaragoza no iba a ser una excepción y en la mañana de este sábado ha comunicado hasta tres salidas: Christ Koumadje, Bojan Dubljevic y DJ Stephens. Todas cantadas o, al menos, más que esperadas debido a lo visto durante la temporada, todo sea dicho.
Cada una tiene su historia. Dubljevic, tras dos temporadas, sale de la entidad tras firmar un segundo curso realmente pobre, que poco tuvo que ver con el primero, en el que no pudo aportar en ataque los mínimos requeridos. DJ Stephens vivió una película aparte. No tuvo los mismos minutos que el montenegrino y tampoco terminó de erigirse como ese jugador físico, polivalente y que puede aportar en las dos zonas de la pista. Finalmente, el gigante Christ Koumadje (2,24 m), procedente del Shandong chino, fue el caso más extraño, el particular Expediente X del Casademont Zaragoza. Aterrizó con Jesús Ramírez en busca de ser una alternativa interior y ser un auténtico Everest en la pintura, lugar en el que el equipo llevaba toda la temporada suspendiendo. Y siguió cateando, porque el pívot chadiano no llegó a solucionar nada.
Es cierto que, en un comienzo, con Jesús Ramírez, sí que pudo ser importante y sacó a relucir su fuerza y sus kilos bajo el aro. Desde un comienzo ya se le veían carencias de un jugador propio de su altura y agilidad, como su lentitud o su mala muñeca en los libres, pero empezó siendo rentable para los intereses maños, tras ganar a Granada en su debut (80-92) tras 9 puntos y 6 rebotes. También frente a Peristeri (10 tantos y 8 rebotes) y Petkimspor (12 y 8 respectivamente), llegando a la víspera de Navidad como un peso pesado (y nunca mejor dicho) y una opción más rudimentaria que Dubljevic y Soriano, quien acabaría saliendo a finales de enero al preferir Ramírez al gigante.
Sin embargo, tras aquellas primeras jornadas, el efecto Koumadje demostró ser más placebo que realidad. La verdad no estaba ahí fuera, sino en la pista: el pívot comenzó a encasquillarse, a tener un papel secundario y a vagar sin encontrar sus ventajas, restando al equipo y sufriendo a nada que le bajaban un poco al suelo el balón. Así, disputó tres duelos más: Andorra, Manresa y Barça. Logró 3, 6 y 4 puntos y poco más y, a partir de aquí, se produjo el principio del fin. Koumadje sufrió un traumatismo en la rodilla izquierda y estuvo fuera del roster, además, en partidos sumamente trascendentales como Lleida y Gran Canaria (que ganó el Casademont por 77-87 y 95-84), Valencia (115-73) y en la ida ante Sassari en FIBA Europe Cup (75-94 con victoria maña).
En su vuelta, pocas cosas quedaron más claras que Koumadje no terminó de ser ese pívot rocoso e inamovible que marcaba diferencias por las alturas. Pese a ello, Ramírez prefirió al chadiano, se cortó la cesión de Soriano y tuvo una última oportunidad en su vuelta al parqué, dos semanas después, ante el UCAM Murcia, donde tampoco volvió a marcar diferencias con 4 puntos y 4 rebotes en 10:25. El resto de su curso siguió moviéndose por esos mismos guarismos, quitando el día ante el Real Madrid (12 puntos y 7 rebotes) en el que sí que estuvo más acertado.
Llegó febrero, llegó Joan Plaza, el club rescindió el contrato de Jesús Ramírez y el nuevo técnico no tardó en archivar el expediente Koumadje. A partir de ahí, el chadiano fue teniendo minutos residuales hasta convertirse en un habitual desconvocado en las últimas cuatro jornadas, con García de Vitoria, en las que el Casademont tuvo que edificar la salvación en el último suspiro del último partido ante Breogán, aunque esa es otra historia. Y vaya historia. Ahí apareció Gabriel Olaseni, fichado para las últimas cuatro jornadas como recambio del recambio. Koumadje había llegado para ocupar el hueco de Joel Soriano y el británico terminó aterrizando para cubrir el vacío que dejó el propio Koumadje.
De esta forma, concluye una etapa tan breve como extraña para Christ Koumadje en el Casademont Zaragoza. El pívot chadiano tuvo momentos iniciales de impacto, sobre todo por su tamaño y presencia cerca del aro, pero nunca logró convertirse en la respuesta que necesitaba el equipo en la pintura. Ramírez le sostuvo al principio, Plaza apenas le encontró encaje y García de Vitoria terminó por dejarlo fuera de la rotación en el tramo decisivo.
Koumadje llegó como una solución de altura y se marcha como una apuesta que no terminó de despegar. Sus 3,8 puntos, 2,7 rebotes y 3,7 de valoración en 18 partidos en ACB resumen un paso discreto por Zaragoza. En FIBA Europe Cup jugó cuatro duelos en los que sí que tuvo algo más de impacto con 8,3 puntos y 6 rebotes de media. Un gigante de 2,24 metros que, pese a su imponente figura, acabó teniendo un peso menor del esperado en una temporada marcada por las urgencias, los cambios en el banquillo y una salvación agónica. El expediente queda cerrado, pero no del todo resuelto: Koumadje llegó para despejar dudas y terminó convertido en uno de los grandes misterios del curso rojillo

