1x1 del Real Zaragoza ante la SD Huesca: pena máxima en El Alcoraz
El Real Zaragoza perdió ante la SD Huesca (1-0) en un partido que mostró la realidad de los dos equipos, sus lagunas en el juego y todas sus limitaciones. En un plan de mínimos, el partido se resolvió desde los once metros, en una acción controvertida y polémica, que nunca podremos olvidar. El partido negó una ley del fútbol: el Huesca falló el penalti que fue y marcó el que no había que señalar. El duelo acabó en tangana y Andrada dejó una imagen pobre, que dará la vuelta al mundo.
Esteban Andrada (0): Hizo un milagro desde los once metros y salvó al Real Zaragoza en el inicio. En los duelos de alta tensión, es más Andrada que nunca. Lo fue en lo bueno durante muchos minutos, pero dejó una mancha imborrable en el tramo final. En la segunda mitad, se hizo grande ante el remate de Luna. No pudo detener la segunda oportunidad que llegó desde los once metros, donde Sielva le batió con personalidad. Pudo salvar al Zaragoza y lo hizo varias veces en el juego, pero perdió los nervios y dejó una imagen impropia del escudo que representa, también del fútbol profesional. Pudo haber sido el año héroe y quedó como el mayor villano.
Martín Aguirregabiria (4): Buscó la sociedad en el perfil diestro, pero todas sus acciones murieron pronto. Le faltó precisión en sus acciones, ese punto de finura que le hizo ser el punto de partida de los ataques. En defensa ha perdido rigor, compromiso en sus retornos. En ataque, sus jugadas se dejan llevar por el impulso y también por la confusión.
Pablo Insua (5): Acudió al corte con cierto rigor, consciente de que su mayor virtud es a veces conocer todos sus defectos. Aporta razón en una defensa a menudo impulsiva. En el área contraria buscó una peinada clave hacia el remate de su compañero de zaga.
Jawad El Yamiq (2): Desconcentrado en área propia, muy lejos de sí mismo. Tuvo el gol en su cabeza en la primera mitad. Llegó en una situación de estrategia, en la que Dani Jiménez le robó un gol desde la línea. En el resto del tiempo le faltó tensión competitiva, como si no supiera que en el fútbol también juegan los demás. Le regaló a Enrich un gol cantado, pero la suerte corrió a su favor. El resto del tiempo estuvo negado, a un mundo del jugador que fue.
Juan Larios (5): Implicado, concentrado y veloz. Se le vio entonado y escurridizo, capaz de ganar los duelos y de progresar a través del regate. El equipo explotó poco su banda y su reemplazo no pudo ir a peor.
Mawuli Mensah (4): Quiso orientar al equipo a través del pase, pero le faltó volumen, incidencia en el juego, peso en el partido. Le dio al equipo cordura, pero poca verticalidad.
Yussif Saidu (4): Empezó nervioso y cometió pronto una temeridad. El penalti llevó su nombre, pero Andrada le salvó desde ese lugar. En un puesto de tanto riesgo, le falta pie y algunas coordenadas. Lo compensa con su energía y su poder en los duelos.
Francho Serrano (5): Sigue herido y se le nota, especialmente en las acciones de máxima explosividad. Ubicado en una de las esquinas del rombo, le costó tener continuidad. Dejó todo lo que tenía pero en El Alcoraz no fue suficiente.
Rober González (5): Mejoró al Zaragoza siempre que participó, fino en los metros de la verdad, cómodo en todos los regates, capaz de limpiar el bosque y de cambiar el ritmo de las jugadas. Herido en el físico, le costó ser constante en el partido y encontrar las llaves del partido, ubicadas más por fuera que por dentro. Le faltó, además, tacto en las situaciones de balón parado.
Marcos Cuenca (5): Quiso alargar al equipo, pero le faltó decisión en su primera oportunidad. Fue el mismo error que le penalizó durante toda la temporada. Su fútbol ofrece posibilidades interesantes, pero se nubla en los metros de la verdad. Incisivo, pero peleado con la suerte.
Dani Gómez (4): Tuvo poca importancia en el juego y dejó muy pocas huellas en el área. Estuvo lejos del gol y de todas las ocasiones. Impreciso, perdedor de demasiados balones, como si quisiera actuar siempre como mediapunta y no en su lugar natural. Nació delantero y frente al Huesca jugó muy lejos de serlo.
Cambios del Real Zaragoza:
Kenan Kodro (3): Salió para encontrar atajos, pero se topó con un defecto usual en el fútbol. El colegiado castigó una acción gris y le convirtió en un protagonista involuntario. Sielva no falló en su segunda oportunidad y él apareció más herido que ningún otro.
Raúl Guti (4): Pareció un jugador útil en su aparición, pero fueron solo fuegos artificiales. También él está muy lejos de sí mismo.
Dani Tasende (2): Salió con el partido en marcha y nunca mejoró al equipo, tan desesperado como el resto de los futbolistas que aparecieron sobre el césped. Su expulsión fue el fiel reflejo de un equipo perdido en la temporada y también en el día de la verdad.
Hugo Pinilla (5): Intentó encontrar el camino por el pasillo interior, pero nadie quiso jugar a lo mismo que él.
Entrenador:
David Navarro (4): El rombo fue su apuesta y durante muchos minutos, dejó en al lugar su propuesta. El partido estuvo por fuera y él se equivocó en el dibujo y los pinceles. Su Zaragoza no aprovechó el tramo en el que el partido estuvo de su lado y acabó herido, perdido y desesperado. El partido fue el reflejo de un equipo herido, impotente e incapaz. Y su Zaragoza, el de todos, perdió en el día de la verdad.

