Andrada estuvo a punto de firmar por el Huesca en 2018

El actual guardameta del Real Zaragoza estuvo a punto de compartir vestuario con Jorge Pulido, el único futbolista que continúa ocho años después en la SD Huesca
Andrada vivió su primera tarde en El Alcoraz ocho años después de lo esperado / LaLiga
Andrada vivió su primera tarde en El Alcoraz ocho años después de lo esperado / LaLiga

Así de caprichoso es el destino. Esteban Andrada, que llegó cedido al Real Zaragoza este verano, estuvo a punto de convertirse en guardameta de su máximo rival, la SD Huesca, en 2018. Fue en la primera campaña del club altoaragonés en la máxima categoría del fútbol español, cuando el argentino militaba en aquel entonces en Boca Juniors. De hecho, hubiera compartido vestuario con aquel al que propinó el puñetazo que ha dado la vuelta al mundo: a Jorge Pulido, el único futbolista que continúa ocho años después en la disciplina azulgrana.

El escándalo que se produjo en el día de ayer en El Alcoraz deja una anécdota curiosa, si rebobinamos casi una década atrás. Tras el primer ascenso del Huesca a Primera División, el conjunto de Leo Franco buscaba un portero que supliera a un Álex Remiro que se acabó echando en falta la siguiente campaña. El club priorizó a Esteban Andrada, pero al no lograr acometerse su aterrizaje, el cual estuvo realmente cerca de llevarse a cabo, se apostó por un Axel Werner, que terminó siendo un verdadero fracaso. Así le fue al argentino, que acabó saliendo en invierno, y así le fue al Huesca, a quien la pésima primera vuelta le pasó factura hasta acabar descendiendo.

Así pues, su primera vez en El Alcoraz ha terminado llegando ocho años después de lo previsto. Y, de otra manera a la que se auguraba casi una década atrás, el nombre de Esteban Andrada quedará grabado no solo en los libros de la SD Huesca, sino en el fútbol español. El guardameta, cedido en el Real Zaragoza desde Monterrey, disputó ayer su último encuentro como jugador maño. Después de que Arcediano Monescillo se dirigiera a la pantalla a revisar la roja a Dani Tasende, que se acabó certificando después, el argentino empujó a Jorge Pulido, viendo así la segunda amarilla.

Fruto de la desesperación y con el pescado ya vendido, el cancerbero, que fue el mejor del partido durante 95 minutos, Andrada perdió completamente la cabeza: fue a toda velocidad hacia el capitán de los oscenses para propinarle un puñetazo que ya es historia viva de la Segunda División. Precisamente, en sus disculpas en la Ciudad Deportiva, habló de Pulido como un "colega". Después de dejarle el pómulo hinchado, ese compadreo queda en el aire, pero lo que sí que es verdad, es que estuvieron a punto de ser dos piezas titulares y compañeros en la temporada más ilusionante en la historia de la entidad oscense. No obstante, uno como agresor y otro como víctima, son protagonistas de una de las acciones que quedarán marcadas en el deporte español para toda la eternidad.