Así queda la SD Huesca en la clasificación tras la derrota frente al Eibar

El Huesca cae hasta la penúltima plaza, al perder un gol en el goal average general ante el Mirandés y continúa en puestos de descenso, a cinco de la salvación
El Huesca aguantó el empate hasta el descanso / LaLiga
El Huesca aguantó el empate hasta el descanso / LaLiga

La derrota de la SD Huesca en Ipurúa no solo duele por cómo se ha producido, sino por la situación clasificatoria. El conjunto azulgrana cae hasta la 21ª posición, al perder un gol en el goal average general ante el Mirandés, y, en definitiva, continúa en puestos de descenso, con 33 puntos. La hinchada azulgrana cómo la permanencia sigue resistiéndose a cinco puntos de distancia y se pone más y más complicada, pese a que Cádiz se empeñe en mantener con vida a los cuatro que están en descenso. Los gaditanos, eso sí, dan una sensación moribunda, pero ese colchón de cinco puntos les da oxígeno para esta recta final.

Y es que por delante el escenario no invita al optimismo, aunque tampoco es definitivo. El Real Zaragoza, próximo rival de los azulgranas, marca la frontera del descenso con 35 puntos (dos más que el Huesca), mientras que el Mirandés, con un partido menos, se queda en 33, igualando a los oscenses. Por detrás, la Cultural Leonesa cierra la tabla con 32 puntos, lo que refleja la igualdad extrema en la zona roja, donde cada error penaliza al máximo. Los cuatro parecen sentenciados y, a la vez, la dinámica del cuadro andaluz les mantiene con esperanza.

El gran problema para el Huesca no es solo la distancia, sino la dinámica. Son ya diez jornadas sin conocer la victoria, un lastre demasiado pesado en una categoría donde cada error te condena brutalmente. La reacción, en cuanto a juego y actitud, es evidente, pero llega en un momento límite, cuando el margen de maniobra es mínimo y cada jornada que pasa reduce las opciones de salvación. La proyección dice que, al menos, los oscenses deben conseguir cuatro victorias... en seis jornadas.

En estos seis partidos que hay por delante, el combinado de José Luis Oltra está obligado a un ejercicio casi perfecto si quiere seguir en LaLiga Hypermotion. Las cuentas son claras: no basta con competir y sumar de uno en uno. Hay que ganar. Y hacerlo ya. Porque, aunque la gesta sigue matemáticamente al alcance, la realidad es cada vez más cruda: el tiempo se agota y el Huesca sigue sin transformar sus mejores sensaciones en lo único que realmente importa, los puntos. Lo único que mantiene viva la llama, el estado de forma de los cuatro equipos que le rodean.