Al Huesca se le junta todo y vuelve a perder (2-1)

La SD Huesca, que fue inferior al Eibar, da la cara, pero vuelve a caer en un partido en el que se mezclaron muchos factores en contra en un abrir y cerrar de ojos
El ocho minutos el guion cambió drásticamente a favor del Eibar / LaLiga
El ocho minutos el guion cambió drásticamente a favor del Eibar / LaLiga

La SD Huesca, que fue inferior al Eibar, da la cara por momentos y vuelve a caer a domicilio frente al mejor local de la categoría, en un partido en el que se mezclaron demasiados factores en contra en un abrir y cerrar de ojos: errores propios, decisiones arbitrales muy discutibles y, una vez más, esa fragilidad en los momentos clave que está condenando a los azulgranas. El equipo de José Luis Oltra compite, aunque a estas alturas no basta. La permanencia, en una jornada que era redonda para los oscenses, sigue a cinco puntos.

El duelo arrancaba con un guion previsible por parte, al menos, del cuadro local. Intensidad, pocos riesgos y mucho respeto por el escenario que se visitaba. El Huesca, bien plantado, trataba de presionar arriba y de incomodar la salida de balón local, pero le faltó profundidad en los primeros 45' para traducir ese buen hacer en ocasiones claras. El Eibar, poco a poco, fue creciendo en el partido y, aunque sin brillantez, dejó las llegadas más peligrosas, especialmente en acciones a balón parado y centros laterales. El primero estuvo a punto de llegar a los cinco minutos, tras un error en salida de balón, que desbarató Dani Jiménez.

No obstante, esta primera parte descafeinada estuvo a punto de concluir a favor de los intereses armeros. Las aproximaciones fueron escasas, pero Martón perdonó una clarísima de cabeza que, de no ser por el gol posterior, le hubiera hecho tirarse de los pelos. Por parte de los azulgranas, Enol era incapaz de imponerse a un gran Jair y Luna lo intentaba, pero sin éxito. Como resultado, 0-0 al descanso, el cual reflejaba un encuentro cerrado, más táctico que vistoso, en el que los vascos habían estado más cerca del gol.

Cambio de guion en la segunda parte

El paso por vestuarios marcaría un antes y después en el encuentro. El Eibar salió con una marcha más y no tardó en castigar a un Huesca demasiado hundido y que no daba sensación alguna de seguridad. Avisaron nada más reanudarse el juego, aunque en el minuto 49, una acción entre Adu Ares culminaba con un pase por encima de la defensa hacia Corpas que aprovechaba que Piña se dolía de un golpe, para entregarle el pase de la muerte a un Javi Martón empujó a placer para hacer el 1-0. El golpe dejó aturdido a un conjunto azulgrana que durante varios minutos no encontró respuesta.

Movió el banquillo Oltra en busca de reacción y, con la entrada de Sielva y Liberto, el equipo dio un paso adelante, lo que coincidió con el repliegue de los de Beñat San José. Y el premio llegó en el minuto 70, en la gran primera ocasión de los azulgranas, cuando un saque de esquina perfectamente ejecutado por Sielva encontró la cabeza de Javi Mier, que puso el 1-1 y devolvió la esperanza a los oscenses. Era el momento del Huesca, que arrinconó al Eibar en su área, gracias a la pegada de un Sielva muy inspirado a balón parado. De hecho, dos minutos después tuvo el 1-2 en botas de Íñigo Piña, que remataba solo ante Magunagoitia, pero el central se topó con una gran intervención del guardameta.

La polémica del encuentro

Y cuando mejor estaba el Huesca, llegó el golpe definitivo… y el caos total. Primero, la expulsión de Julio Alonso en el 74’, tras cortar con la mano un balón que dejaba solo a Martón. Una acción evitable que dejaba a su equipo con diez en el peor momento. Y poco después, la jugada que marcaría el partido: control con mano clara de Cubero, que no señaló el colegiado. El despeje de la zaga visitante le quedó a Sergio Álvarez, que, a bote pronto, no perdonó firmando un auténtico golazo. Ni el árbitro ni el VAR consideraron punible la acción, desatando la indignación visitante.

De ahí al final, más corazón que fútbol. El Huesca lo intentó, pero sin claridad, acusado por el esfuerzo y por los cambios (Enrich, Ro y Cantero), quienes bajaron el nivel del equipo. Así pues, en la fase final del partido, apenas generaría peligro real, más allá de un disparo de Liberto que bloqueó la defensa. Ni siquiera el añadido, en el que también hubo polémica por el tiempo no prolongado, permitió a los azulgranas tener una última opción.

Y es que el Huesca, sobre el césped, no está muerto. El problema es que la reacción llega tarde. No obstante, lo único capaz de salvar la situación es que al Huesca se le ocurra ganar prácticamente todo lo que le resta. Porque, una vez más, y pese al cambio de cara notable en cuanto a actitud, al Huesca se le vuelve a repetir la misma historia: compite, mejora por momentos y cae. Y en el contexto actual, ya no es solo cuestión de sensaciones. Es cuestión de puntos. Y esos siguen sin llegar. La realidad es que la Primera RFEF está más cerca que nunca.