Diario del Mundial 2026: Lamine Yamal se estrenó, Oyarzábal decidió y España fue una fiesta (11/39)

España se reencuentra ante Arabia Saudí (4-0), en un partido que logró vencer en 24 minutos, con la magia de Lamine Yamal y los goles de Oyarzábal
Lamine y Oyarzábal celebran el primer gol de España ante Arabia / RFEF
Lamine y Oyarzábal celebran el primer gol de España ante Arabia / RFEF

España despejó todas las dudas frente a Arabia Saudi, con un festín de goles, un triunfo convincente (4-0). Enrabietada y radiante, la selección española encontró sus goles perdidos muy pronto, una corona temprana para el príncipe Lamine Yamal. Ese primer tanto lo sirvió Mikel Oyarzábal, que dio una exhibición en Atlanta. Como el fútbol está lleno de contrastes, Oyarzábal cambió los 30 minutos sin tocar balón del partido inaugural por dos goles y una asistencia en su segunda oportunidad. Había necesitado menos tiempo: solo 24 minutos para escribir su obra. Es listo y un futbolista total.

También pareció un equipo distinto el de Luis de la Fuente, que aprovechó el tiempo de vigilia para recuperar sus memorias. Un guion vertical. Arrinconó al rival en su área, robó el balón de la yugular de Arabia, llenó el partido de intentos y jugó de lateral a lateral. Oyarzábal dibujó la primera fuga, en plena combinación con Baena. En el lado opuesto esperó Lamine Yamal, para marcar de diestra su primer gol en un Mundial. Después, Oyarzábal pidió paso, ya como autor material. Es intuitivo en el área, maneja el lenguaje del pase y destaca también como un artesano del gol.

Oyarzábal, la estrella silenciosa de la selección española

Es un héroe que no necesita glamour, pero que alimenta su leyenda con goles importantes. Si la venganza es un plato que se sirve frío, él siempre supo que el mejor postre está en el segundo palo. Así, camuflado y sigiloso, alcanzó el triunfo de España en el partido, cuando todo acababa de empezar. Oyarzábal tuvo la opción de ponerle un broche perfecto a su partido, pero su disparo, sutil y bombeado, se encontró con el larguero.

El ritmo bajó a partir de los goles y de la pausa de hidratación, un instrumento publicitario que ha llegado para afear el juego. Ayer sirvió para detener la avalancha de España en la primera media hora. A partir de ahí hubo tiempo para dosificar a Lamine Yamal, que dejó huellas de su talento y muestras de que todavía no está en plenitud. Hay una prueba que no falla, sigue pidiendo el balón al pie y no se atreve a explotar su carrera de forma total. Estará. Y mientras tanto cuenta una leyenda de talento y precocidad. Hubo tiempo también para que Oyarzábal se marchara a descansar.

Bandera blanca y un triunfo para despejar las dudas

El partido se acabó pronto y en la segunda mitad, España encontró la rúbrica en el segundo gol de estrategia. El fútbol se lo asignó Altambakti en propia puerta. Pero muchos se lo apuntamos a Cucurella, uno de los jugadores más carismáticos del grupo. El lateral no supo limpiar del todo su volea, pero sigue siendo una pieza esencial para De la Fuente. En la segunda mitad hubo pruebas con Yeremy Pino y Ferrán Torres, al que el VAR le robó el quinto de la tarde. 

España sacó entonces una bandera blanca, una vez que se había librado de su ansiedad. Lamine trajo la luz y Oyarzábal los goles a esta fiesta. La selección aterrizó en el Mundial en su segunda cita, frente a un rival dócil y pobre, al que supo apretar, agobiar y ganar. El triunfo le da ventaja en un grupo en el que nadie más supo ganar y se enfrentará a Uruguay en esta tercera oportunidad, en el mayor cartel que encontrará en esta primera fase. En sus filas cuenta con una estrella total y otra que nunca quiso publicidad.