Diario del Mundial 2026: Costa de Marfil entusiasma y Alemana gana siendo Alemania (10/39)
Alemania venció a Costa de Marfil en un partido precioso y lleno de matices, resuelto en el tramo final por Deniz Undav, depredador por naturaleza. Venció La Mannschaft, que fue más Alemania que nunca, ante una selección febril y entusiasta, que solo perdió por juventud.
Costa de Marfil le ha enseñado al mundo sus diamantes, con Yan Diomande en el escaparate desde el estreno. Su historia personal prueba que en este juego también hay sitio para el realismo mágico. Ayer, su regate sirvió para superar muchas veces a Joshua Kimmich, también para fabricar el primer gol del encuentro. Pero el partido no fue solo suyo o dejó de serlo en algún punto. El duelo sirvió para presentar en la competición a Christ Inao, un mediocampista lleno de giros y de talento, una versión africana de Thiago Alcántara.
Alemania vs Costa de Márfil, un duelo lleno de alternativas
El juego está lleno de sinrazones. Solo eso explica que los elefantes se adelantaran cuando más había rondado el gol Alemania y que la selección de Nagelsmann remontará cuando Costa de Marfil tenía la sentencia ya firmada. El misterio se acabó cuando el partido llegó a la zona Alemania. En ese punto resolvió su segunda unidad, con Undav como el mejor habitante del área.
La selección marfileña está plagada de velocistas, de futbolistas de este tiempo. A su equipo le faltan algunas nociones tácticas, pero lo compensa con valentía y una pasión original por este juego. Son el corazón de África. De largo, la mejor selección del continente.
Ante Alemania ganaron los primeros asaltos, pero el fútbol se fue inclinando poco a poco hacia su portería. Fofaná cumplió el cliché: fue un portero con grandes reflejos y muchos problemas por alto. Havertz, Nmecha (el mejor de los germanos), Musiala y Wurtz buscaron su ocasión, hasta que Costa de Marfil mostró sus dientes.
Diomandé y Diallo amenazaron en los costados, mientras Inao se hacía con el juego y Kessie pedía su vez en el área. En el perfil izquierdo, se desató una carrera incontenible, elástica y todavía juvenil. Diomande puso en jaque a Joshua Kimmich y de su regate nació un centro, un rechace y la facultad más reconocida del capitán: Kessie llegó, vio y marcó.
El fútbol de África, la réplica de Alemania
El tanto le dio pausa a Costa de Marfil y prisa a Alemania. Y originó un dictado de los africanos en la segunda mitad, que se ordenaron a partir del fútbol de 360º que planeó un recién llegado: Christ Inao. En ese punto, el equipo de Emerse Faé aplazó el segundo tanto con inocencia. Y lo hizo de una forma más clara en el último tramo, cuando Pape voló en plena carrera.
Por si alguien lo había olvidado, Lineker recordó que su vieja frase todavía seguía vigente. La Mannschaft es un púgil de mil vidas. Y encontró en su banquillo la respuesta, cuando la ansiedad le comía a Nagelsmann, especialmente antipático desde la banda.
Alemania sacó a sus tanques y coincidieron en el tanto del empate, ya con Havertz, Musiala y Sané fuera de combate. Nadiem Amiri cargó el área y ahí apareció Undav, denso y comprimido, para mostrar todo su instinto asesino. Falló la defensa africana, con temblores de última hora, y llegó el delantero del Stuttgard con sed de goles y sangre.
Alemania ganó siendo Alemania. Y Costa de Marfil cayó por una razón muy simple: prefirió perder con su estilo que ganar con el de otro. Y eso en este juego te ofrece elogios y te acerca a los resultados. Pero todavía no hay una ciencia escrita que sirva para tumbar para siempre a Alemania.

